Malvín consiguió su primer título desde que profesionalizó su plantel femenino teniendo a sus jugadoras formadas en la institución como principales figuras.

El 23 de abril la naranja fue al aire y de esa manera comenzó una nueva edición de la Liga Femenina. Malvín volvía a su escenario en donde el último recuerdo databa de aquella final frente a Defensor Sporting en donde las playeras habían conseguido su título número 20. Volvía a una avenida Legrand en donde se había consagrado innumerables ocasiones, incluso en un año, jugando la final ante un equipo de segunda línea del propio azul de la playa. Ahí, donde en 1949 se gestó la idea de competir a nivel femenino. Ahí, donde figuras como Victoria Pereyra, Natasha Dolinsky, Juliana Dibarboure, Lucía Guadalupe, Florencia Somma, Fiorella Martinelli, Sabina Bello y tantas más, crecieron en busca de una utopía. Esa utopía llegó, cuando a comienzos de 2021, el Club Malvín tomó la decisión de profesionalizar su plantel femenino entendiendo de que, para seguir creciendo, este era un paso impostergable.

De todas maneras, al ver la tribuna playera es inevitable no frenarse y reflexionar. Desde las más pequeñas de u12, hasta aquellas de la u19, todas, en una mancomunión festiva, y con la azul y blanca en el pecho. Dicen que la fruta cae cerca del árbol, y hoy las playeras gozan de un plantel absolutamente identificado con la institución. Su capitana, Florencia Somma, como referente del camino, es hoy quien lidera un barco cargado de niñas con un mismo sueño, que es llegar a ser ella. Malvín eleva a sus formativas a soñar en grande. Y las más chicas, se ven reflejadas con quienes en su momento estuvieron en la misma situación.

Fiorella Martinelli y Sabina Bello completan el trío de “históricas”. Sin embargo, son mucho más que jugadoras. Ambas están encargadas de formar a las niñas que en un futuro buscarán ser como ellas. Desde la u12, u14, u16 y u19, todas las categorías están a cargo de estas dos entrenadoras. Así como en un comienzo fue Diego “el Facha” Martínez, posteriormente Juan Pablo Serdio y hasta en una ocasión Dulio Costa, Malvín busca generar un sentido de pertenencia, con entrenadores que conozcan cada recoveco del club, y que sepan actuar en consecuencia de lo que este genera.

Más allá de su amplísima trayectoria, Malvín sufrió un traspié en las últimas dos temporadas, en donde se quedó sin la posibilidad de levantar la copa, tras lo que habían sido 15 títulos en 16 años, con 14 de forma interrumpida. Incluso, en la pasada edición de LFB se despidió en semifinales, con un equipo que estuvo por debajo de lo esperado a nivel colectivo. Eso le sirvió al equipo de Juan Pablo Serdio para juntar fuerzas y volver con un objetivo claro.

Este año, por primera vez en muchísimo tiempo, Malvín no tenía el mote de candidato al título. Delante de él estaba Defensor Sporting y Aguada, que se habían reforzado de enorme manera, y en el caso del aguatero con un plantel prácticamente nuevo. Serdio apeló a mantener a sus soldadas, y trajo a dos extranjeras como Yossimar Corrales y Malvina Dagostino. El comienzo fue sin fisuras, con victorias frente a Juventud de las Piedras y Hebraica Macabi. Posteriormente, el equipo de la avenida Legrand cruzó el charco y volvió a competir a nivel sudamericano luego de varios años de ausencia, pero los resultados no fueron los esperados: Se volvió con las manos vacías y sin triunfos en el plano internacional. De todas maneras, el equipo comenzó a agarrar forma. La doble base Fernández-Sosa fue la mejor aliada de las de Serdio, y el rodaje le permitió a Carolina tomar un rol muchísimo más protagónico en el juego. Cuando parecía que Malvín se establecía en el torneo local, comenzó a dejar puntos frente a Defensor Sporting, Remeros y Aguada en la primera fase. Para colmo de males, Ailén Sosa rompió cruzados, Fernanda Midaglia sufrió una nueva lesión y ambas extranjeras debieron abandonar el equipo por razones sanitarias. Conforme pasó el tiempo, Malvín fue creciendo lentamente a nivel colectivo, trayendo a una vieja conocida como Agustina Jourdehuil y a una renombrada Carla Miculka, pero las bajas no le permitían terminar de explotar. Una nueva derrota frente a Aguada, y dos derrotas frente a Sporting, parecían lapidar las posibilidades de que Malvín llegue a semifinales de la Copa de Oro.

Sin embargo, cómo dice la canción de La Vela Puerca: “Cuando todo parece jodido es cuando hay que poner”. Malvín se llevó en su casa un triunfazo frente a Aguada, y de esa manera pareció hacer el click de que podía llegar a la definición. Así, se terminó clasificando a las semifinales, en donde enfrentaría al siempre complicado Defensor Sporting. Ambos juegos frente al fusionado fueron de alto voltaje. El playero estaba algo diezmado físicamente, ya que tanto Florencia Somma como Emilia Larre Borges habían sufrido intervenciones por una hernia y meniscos respectivamente. Sin embargo, con mucha energía, terminó eliminando contundentemente a las bicampeonas barriéndolas.

Así, llegó a la final frente a Aguada, al mejor de cinco juegos. En el primero, las de Serdio fueron superadas completamente por su rival, siendo dominadas a lo largo de los 40 minutos y con rendimientos bajos. De todas maneras, la resiliencia volvió a ser más fuerte y el azul de la playa dio vuelta la serie. La clase de Florencia Somma y Fiorella Martinelli estuvo a la orden del día, y con Agustina Jourdehuil que cada vez que salía de una indirecta tras el pick&pop castigaba de frente al aro. Además, Carla Miculka cada día se adueñó más de la tabla y Carolina Fernández fue la mejor protagonista que pudo tener la historia, que terminó con final feliz para Malvín, que volvió a gritar “dale campeón” y recuperó la corona que le habían arrebatado en las últimas dos temporadas.

Algunas curiosidades:

– Carolina Fernández fue la máxima goleadora del equipo con 366 puntos. La siguen Florencia Somma con 284 y Fiorella Martinelli con 255.

– Agustina Jourdehuil fue la máxima rebotera de las playeras, aún llegando a mediados de torneo. Culminó con 153, uno más que Florencia Somma.

– Carolina Fernández fue quien más asistencias repartió, con 129. Bien cerquita terminó Florencia Somma, con 122. Más distanciada, aparece en tercer lugar Fiorella Martinelli con 71.

– Malvín utilizó 18 jugadoras a lo largo del torneo, de las cuales 12 son oriundas de la institución y cinco son extranjeras. La única nacional no oriunda del azul de la playa es Fernanda Midaglia.

– Las playeras vencieron a todos los equipos de la LFB, y con el único rival con el que terminaron con saldo negativo fue Defensor Sporting (2-3). Frente a Aguada, el saldo fue neutral (4-4).

– Entre las cinco extranjeras que defendieron la camiseta de Malvín en esta edición, sumaron el 28% de los puntos totales (592 de 2068).