Diego Cal no tembló cuando el último campeón de la Liga lo llamó para que asumiera el liderato del plantel. Hoy, con un año cerrado a la perfección, confirmó que esto recién comienza para él.  

En silencio no llegó. Arribó a la escudería con la hermosa responsabilidad de repetir lo logrado la temporada que había finalizado. De a poco empezaron a sonar los primeros nombres. Los que lideraron la pole de cara al próximo año eran los mismos de siempre.

En la recta final ya se confirmaba, no existía “Plan B”. A sus jóvenes 30 años, tenía que dirigir a los mismos pilotos que habían conseguido todo. Desde ese entonces los boxes empezaron a echar humo. ¿Cómo cambiar la idea de ser individualmente protagonista a crear un colectivo?

El jefe de mecánicos dio la orden y la correa hizo el trabajo pendiente. Así fue como empezó a rodar una máquina que superó la imaginación de cualquiera. Los límites que eran marcados por los pianos no aguantaron el potencial de toda una institución que identificada por un pato venía volando.

En la toma de decisiones: él. Un loquito bajito que va y viene sin cesar, protestando, agitando o gritando. Es que en esa constante vuelta y vuelta van cayendo los elementos necesarios para armar la receta justa para afrontar semejante desafío.

Desde la torre de control mira y observa. Sabe cuándo apretar el acelerador y cuándo jugar con el pie en el freno. Al lado, Nicolás Mazzarino, uno de los mejores ingenieros. De experiencia y clase, lo necesario para absorber y crecer aún más, para estar pronto para correr en todas las pistas

Asumió y cumplió. Agarró y dirigió a una de las mejores escuderías. Derribó egos, formó jugadores y plasmó una idea de juego. Se paró frente a los mejores pilotos y los condujo a la llegada. La diferencia con el resto fue abismal. Perdió siete partidos en la temporada y se fue silvando bajito con un categórico 10-3 en Playoffs.

Ahora toca descansar, celebrar y volver a pensar. Se asoma una nueva carrera. Esto recién es el comienzo y la bandera a cuadros está lista para flamear de nuevo…