Remeros venció sin complicaciones a Urunday Universitario y llegó a su tercera victoria en la Liga Femenina de Básquetbol 2022.

Crónica del partido

Desde el primer Remeros mostró sus intenciones de dominar el encuentro, aplicando una sólida defensa extendida y siendo dominante en la pintura. Las del Prado intentaron coordinar jugadas de ataque, pero la presión alta las llevó a perder muchas bolas que terminaron pesando en el marcador, haciendo que las dueñas de casa se fueran ganando 26 a 3 los primeros diez minutos de básquetbol.

En el segundo cuarto, las locatarias hicieron uso de su segunda línea, que logró mantener el ritmo de la primera sin inconvenientes. Urunday de a poco fue encontrando su arma en el tiro lejano, pero los porcentajes aún no acompañaban. Ambos equipos se fueron al descanso largo con el marcador en 61 a 7 a favor de Remeros.

Ya en el segundo tiempo, Urunday logró generar más daño a partir del juego interno, donde se encontraban buenos pases a las perimetrales que desde más allá de los 6.75 lograron descontar y hacer una buena cantidad de puntos, pero Remeros seguía siendo efectivo a la hora de aprovechar los errores rivales, por lo que las dueñas de casa se fueron con ventaja de 89 a 24.

El último cuarto fue muy tranquilo. Ambos entrenadores les dieron minutos a sus jugadoras y sólo faltaba saber por cuánto sería el triunfo de Remeros, que finalmente fue de 101 a 37.

EL PODIO

🥇

La presión alta de Remeros fue la gran clave del encuentro. A partir de ahí, las de Mercedes pudieron robar, forzar errores y atacar el aro con peligro todo el partido. Un libreto tan bien aprendido que no importaba qué jugadoras e Remeros estuvieran en cancha, sino que la estrategia se cumplía al pie de la letra.

🥈

El tercer cuarto de Urunday fue lo mejor del conjunto del Prado. Una inteligente sucesión de pases de adentro hacia afuera daban como resultado tiros de tres bien tomados y casi sin marca. Las estudiosas van haciendo los deberes y creciendo.

🥉

La pintura de Remeros fue tremenda. Melina Zapata y Ornella Bacchini supieron jugar juntas o alternadas para que, mientras ellas estuvieran en cancha, Urunday sufriera mucho el juego interno.

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