Urupán cerró el año con un gran triunfo sobre Peñarol. Luego del juego, Esteban Yaquinta dejó sus palabras.

El verde de Pando consiguió otro puntazo, termina el 2021 con un récord 7-3 y con una sonrisa. Sobre esto, dejó: “Terminas con una sonrisa, pero más que nada la ciudad. Esto es divino, ya desde el año pasado, la gente nos acompañaba acá, hacían banderazos, el día que subimos llenaron la plaza, así que la alegría es indescriptible, por todo el trabajo que hay atrás de este proyecto. Tenemos un grupo humano increíble, antes del partido les dije que se merecían ganar por ellos, pero no por los puntos que había ganado, sino por como entrenan y por como conviven entre sí. No te puedo decir que sean amigos, pero todos son excelentes compañeros. Hacer todos los días 60 km para entrenar, y que lo hagan con una sonrisa, no tiene precio”. 

“Al principio del juego tuvimos errores que entrenamos y no estabamos concentrados en el partido. A eso se le sumó la efectividad del rival, que estaba en un 30% en triples y arranco 4/6. En el minuto que pedí, les dije: ‘tranquilos que este porcentaje no lo pueden sostener’, y si lo hacían, íbamos a perder feo porque no había forma de controlarlo. Les pedí tranquilidad en ataque, que no nos corran la cancha y empezar a corregir atrás. Por suerte nuestra segunda línea entró muy bien, Seba (Ottonello), Fela (García), Mateo (Suárez) y Bivins, mucha defensa y a partir de ahí cambiamos el partido”, dijo del arranque del juego, la calentura de los puntos recibidios y el gran cambio de actitud en defensa.

En el cierre de la nota, le consultamos por las cábalas que maneja y mencionó: “Soy de las cábalas, me aguanté el saco todo el partido, no importaba el calor. Había que ganar por varias cosas, por el equipo, que ellos se lo merecían, por la gente que agotó las entradas temprano. Porque es el cumpleaños de mi viejo hoy, él siempre me empujó y por poder hacer debutar a mi hijo”.