Malvín venció a Capurro 84 a 28 sin inconvenientes y preparó de la mejor manera el cruce decisivo de la semana que viene ante Lagomar, por asegurar su lugar en la Copa De Oro de la Liga Femenina de Básquetbol.

Crónica del partido

Desde el inicio Malvín marcó la tendencia del encuentro con una defensa extendida bien parada, que apenas daba ocasión a Capurro de tirar y un ataque veloz en el que destacaron las manos de Carolina Fernández y Johanna Puchetti, encargadas de la mayoría de los puntos playeros. Las lobas encontraron un alivio en la línea de libres, pero dejaron pasar muchas posibilidades de descontar. Las playeras se llevaron el primer cuarto por un marcador de 25 a 7.

En los segundos diez minutos, Juan Pablo Serdio comenzó de a poco a mover el banco, cambiando primero a las perimetrales y luego a las internas para darle frescura al juego de presión extendida del equipo azul. Esto le permitió a Malvín no sólo estirar la ventaja, sino cerrarle casi todas las vías de anotación a Capurro, controlando el juego a su antojo para irse al descanso largo ganando por 46 a 9.

En el tercer cuarto, la segunda línea de Malvín tomó el protagonismo absoluto del encuentro. Si bien Capurro en los primeros minutos encontró por dónde hacer daño, poco le duró, ya que las playeras volvieron a controlar el juego, adueñándose del balón y convirtiendo casi todas las ocasiones generadas para irse al último cuarto ganando por 77 a 16.

El cuarto período, mostró la mejor cara de las lobas en ataque, donde lograron imponerse ante las playeras a base de cerrar los caminos y atacar el aro de lejos. Sin embargo, la diferencia ya era demasiado grande para descontarla y las de la Avenida Legrand se terminaron llevando el triunfo por 84 a 28.

EL PODIO

🥇

Carolina Fernández mostró toda su calidad en los minutos que tuvo en cancha. Sus 18 puntos vinieron desde más allá de los 6.75 con una animalada de un 85% de efectividad, en siete tiros tomados. Además, repartió asistencias, jugó e hizo jugar. Partido redondo.

🥈

La intensidad defensiva de Malvín le cerró todas las vías de anotación a Capurro. Muchas posesiones de las lobas terminaron con tiros mal tomados o sin tirar siquiera. A partir de ahí, el ataque playero fluyó.

🥉

El plantel extenso de las playeras le dio las piernas frescas que necesitaban para correr la cancha y mantener la intensidad los 40 minutos de juego. Una intensidad tan alta que Capurro sólo pudo igualarla por momentos.

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