En un partidazo Marne derrotó como visitante a Auriblanco por 79 a 64 y abrió el torneo con viento a favor.

El comienzo del partido fue algo impreciso, con transiciones rápidas de defensa – ataque en ambos equipos dónde el local sacaba aprovechaba los centímetros para dominar en el rebote defensivo. Cuando promediaba el primer chico, Mauro Domínguez tomó la responsabilidad en el tifón y con tres triples al hilo hizo pasar a su equipo para cerrar arriba 19-16 el primer cuarto.

El papal salió decidido a no dejar correr la cancha a su rival en los segundos 10 minutos, plantado con una zona 2-3 que parecía darle rédito, sobre todo en el pasaje a la ofensiva. El porcentaje de Marne cayó en ataque y la zona lo obligó a tirar de tres, lo que con la diferencia de centímetros hizo que los rebotes fueran todos del local, provocando puntos de corrida para Auriblanco. Marne por su parte se hizo fuerte en el 5×5 defensivo, anulando completamente a su rival que no podía anotar en la pintura. En ataque el tifón pasó a ser más vertical al aro y comenzó a encontrar goles de la mano de Iván Arbildi. El equipo visitante mantuvo la ventaja y se fue ganando al descanso largo 33 a 30.

La primera mitad del tercer cuarto fue toda papal. Logró incluso pasar por mínima (38-37) de la mano de Federico Cholaquides y Claudio Charquero en la ventaja de hombres en la contra, con corrida. Además, logró los primeros puntos en la pintura en un ataque posicionado de la mano del inoxidable Charquero. La zona parecía darle rédito al equipo papal, pero en un momento de la noche, la tormenta eléctrica de Montevideo se convirtió en un tifón por la zona del barrio Bella Vista. Es que la pelota en algún momento iba a entrar y así fue, con un Andrés Guillén en modo bestia, metiendo 3 triples de los 4 consecutivos en el tifón para coronar un parcial de 18-2 en los 5 minutos finales del tercero, que dejó sin opciones a Auriblanco. El marcador marcaba 55 a 42 a favor de Marne.

El último cuarto dejo pasó a la locura por los nervios y las altas pulsaciones, que llevó a que se terminara la tranquilidad del juego. Todo se dio con un triple de Franco Olivera que lo gritó con alma y vida hacia Federico Della Mea, esto provocó que quedaran cara a cara con los humores caldeados, por lo que Antonio Gómez pitó acertadamente una falta técnica a cada uno. En cuanto al juego el equipo de Marne manejó la distancia, Auriblanco esbozó una reacción, pero nuevamente desde los 6,75 el tifón cerró el juego y se quedó con el primer punto del campeonato en cifras de 79 a 64.

LO DESTACADO

La pandemia impidió que se asomara antes, que la gente lo pudiera disfrutar en la cancha y viendo al equipo de sus amores, pero, el momento llegó. El piso flotante de Auriblanco hizo su estreno, en mayores y con la hinchada presente para engalanar la ocasión. No iba a ser lo mismo estrenar el piso y sin público, por más que el aforo fue reducido, las caras de los presentes denotaban emoción al ver tan majestuosa obra. Sin lugar a dudas el escenario le da al barrio un aporte gigante y ni que hablar al club que dio un paso gigante para ser cada día más grande. Felicitaciones a toda la gente del papal por este enorme crecimiento.

UNO x UNO

Pereira (4): No logró nunca hacer su juego, en defensa sufrió. Mayora (6): Fue el dueño de los mejores pasajes de Auriblanco, correcto adelante, flojo atrás. Erroizarena (3): Desconocido, muy lejos de su nivel. Della Mea (5): Buen primer tiempo, lo controlaron en el segundo. Charquero (5): Primero tiempo para el olvido, hasta se le escapó la pelota en una volcada. En el segundo sacó su carpeta, no alcanzó. Cholaquides (5): Buen ingreso, su trabajo en ofensiva rindió, atrás sufrió en los rebotes. Acosta (4): No entró en juego, fue bien controlado. Meinero (4): Apenas una asistencia en 10 minutos en cancha, poco, muy poco. Da Costa (4): Pocos minutos en cancha, pero le dio para un triple que ilusionó a la hinchada. Fernández (5): La zona le dio resultado y fue una buena apuesta, pero cuando Marne comenzó a meter la bola, no encontró soluciones para controlar en la defensa.

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Arbildi (5): Estuvo a nada de un triple doble, dio soluciones por todos lados. Domínguez (8): El revulsivo. Desfachatado que va a todas e incontrolable para Pereira y Mayora, les hizo varios nudos en los pies con sus cambios de ritmo. Guillén (8): Cuando todo parece jodido es cuando hay que poner, y vaya si la puso, tres triples al hilo en el tercer cuarto para sentenciar el juego. Clave. Bustello (4): Poco aporte, vio el partido desde el banco. Branca (5): Como el fernet que lleva su apellido, rendidor. Olivera (7): Entró para no salir más, manejó los tiempos y puso bolas claves. Le baja un punto la reacción ante Della Mea. Girbau (5): Correcta actuación, cumplió su rol, se hizo fuerte abajo. Piñeiro (5): Poquísimo adelante, muchísimo atrás. Tellechea (7): Supo manejar la ansiedad de sus jugadores, calmarlos y que siguieran tirando, que ese era el camino. “Pensá, pensá”, era la frase repetida y que terminó dando resultado.

VAR

Antonio Gómez, Rodrigo Prando y Juan Viola (5): Controlaron el partido durante 36 minutos, los últimos 4 perdieron un poco el hilo y dejaron pegar bastante. A pesar de ello, en líneas generales fue un buen partido.

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LO DISTINTO

Volvió la DTA, volvió la gente al barrio, volvió el humo de la parrilla. Que hermoso momento cuando uno entra al escenario de Auriblanco y la cancha está invadida por el humo que llega desde la parrilla, porque sí, no fue solo el piso lo que se hizo a nuevo, ya no está el medio tanque y ahora hay una prolija y muy linda parrilla. Lo que es seguro, es que vivir el partido ahumado y con ese olorcito, no tiene precio, gracias por volver DTA.