Antes de dedicarse a la música y la actuación, estas figuras del espectáculo supieron jugar al básquetbol. Armamos estos equipos de músicos vs actores con plantel mixto y una ficha uruguaya incluida. ¿Quién ganaría?

Músicos Unidos

Algunas cosas importantes en el básquetbol son saber manejar el ritmo de un partido, hacer el doble ritmo o tener un buen cambio de ritmo. Esta gente la tiene clarísima.

Jeff Ament (1.88). El bajista de Pearl Jam (que originalmente se llamó “Mookie Blaylock” en honor a un base de la NBA) es un fanático de los extintos Seattle Supersonics, amigo de varios jugadores (como Brent Barry o Fabricio Oberto) y también jugó de base en High School y en la Universidad de Montana. Según él, es el mejor jugador de básquet del ambiente musical estadounidense.

Loquillo (1.95). Antes de una carrera musical de más de cuarenta años y treinta discos como solista o al frente de bandas, José María Sanz fue un excelente jugador de básquet. El apodo de “Loquillo” se lo puso nada menos que Juan Antonio San Epifanio, “Epi”, leyenda del baloncesto español con el que compartió equipo en el Colegio Alpe de Barcelona. En las canchas, el Loco del rock español supo ser un talentoso escolta dirigido por Aíto García Reneses en el Cotonificio de Badalona, donde también jugó con otro medallista de plata en Los Ángeles 1984, Andrés Jiménez.

Ricardo Arjona (1.95). Jugó de base y luego fue escolta o alero anotador, supo ser parte de la selección juvenil guatemalteca y llegó a meter 79 puntos con el Atlético Marte de su país en un partido en 1987, marca que recién fue batida en 2005. Luego se fue a México en busca su desarrollo como músico, ya que en Guatemala no parecía haber mucho margen de desarrollo en el deporte de sus amores.

Master P (1.93). Percy Miller, rapero conocido como “Master P”, jugó a nivel universitario en Houston y es el único de esta lista que llegó a firmar contratos con equipos profesionales, concretamente los Toronto Raptors y los Charlotte Hornets. Aunque no debutó en partidos oficiales, llegó a jugar en dos partidos de pretemporada de la NBA a finales de los ’90 y anotó puntos. En 2004, demostró que lo suyo era cosa seria, con un promedio de 24 puntos por partido jugando los Rattlers de Las Vegas en la American Basketball Asociation (una liga menor que se comió un juicio de la NBA por usar el nombre de la antigua ABA).

2 Chainz (1.96). Son varios los raperos a los que se les da bien el básquet, como también es el caso de Tauheed Epps, conocido como 2 Chainz. Antes de convertirse en un destacado artista en su rubro, jugó una temporada en la universidad de Alabama State, donde se lo recuerda como un flaquito con buen dominio de pelota y buen tiro que vio acción en 24 de los 29 partidos disputados. No mucha gente puede decir eso.

Banco

Queen Latifah (1.78). Antes de ganar un Grammy como rapera y de tener una prolífica carrera actoral, Queen Latifah descolló como ala pivot en el High School bajo el nombre de Dana Owens. Su entrenador en Irvington recuerda a Queen como una jugadora fuerte y dura con buen tiro, que simplemente descubrió que podía cantar y hacer reír a la gente.

Snoop Dogg (1.93). El tercer rapero de la lista demostró lo suyo en el partido de Celebridades del All Star Game de 2014 con 11 puntos y 11 rebotes, pero antes había jugado en el Politécnico de Long Beach cuando estaba en el colegio secundario, donde incluso recibió algunas ofertas de equipos universitarios.

Mick Jagger (1.78). Hijo de un profesor de educación física al que se le da el crédito por haber introducido el básquetbol en Inglaterra, el líder de los Rolling Stones supo ser un hábil jugador en la secundaria de Dartford. “Mick pudo haber sido un excelente atleta. Era muy bueno en el básquetbol, pero no le gustaba atarse al entrenamiento”, dijo alguna vez su padre.

Raúl Castro (1.95). Uno de los fundadores de la murga Falta y Resto supo mezclar la pasión por el básquet con el amor por el Carnaval. El Flaco empezó en los juveniles de Sporting, jugó tres años en Auriblanco, once en Tabaré (con jugadores como Milton Larralde, el Fonsi Nuñez, el Mono Vignola o Yayo González) y tuvo pasajes por Neptuno y Colón, donde terminó para dedicarse de lleno al Carnaval. También compuso la canción “Altos” que cantó Jaime Roos, dedicada a esos flacos desgarbados que no paran de crecer y los terminan llevando a practicar al cuadro del barrio.

Actuación BBC

El equipo de actores entiende que el básquetbol es un juego de roles, a los que hay que saber adaptarse. No siempre se puede ser la estrella, a veces hay que saber ser actor de reparto. Estos serían los titulares:

Denzell Washington (1.85). Cuando apareció jugando uno contra uno con Ray Allen en “He Got Game”, nos dimos cuenta de que el hombre sabía jugar. Denzell pulió su juego en los playgrounds de Nueva York desde muy chico, pero también supo ser jugador a nivel universitario. Fue reclutado y dirigido en Fordham durante dos años por PJ Carlesimo, quien luego tendría una larga carrera como entrenador en la NBA y lo recuerda como un jugador atlético e inteligente con poco tiro exterior.

Michael B. Jordan (1.83). Las habilidades basquetbolísticas de “El otro Michael Jordan” se hicieron más conocidas en el partido de Celebridades del All Star Game 2014, donde se mostró como un jugador atlético y de largos brazos con claras nociones de juego. Además de compartir nombre con el mejor jugador de la historia, el actor jugó durante dos temporadas en el equipo de la secundaria Newark Arts.

Mahershala Ali (1.90). Ganador de dos Oscar como actor de reparto, supo ser un jugador de rol defensivo y aplicado llamado Mahershala Gilmore durante sus cuatro años en la universidad de St. Mary. Jugó 96 partidos con un promedio de poco más de 3 puntos (su mejor año fue el último, en el que promedió 7).

Tom Selleck (1.93). Los más grandes lo conocerán por ser la estrella de la serie “Magnum” en los ‘80, otros por su papel como Richard, el novio de Mónica en “Friends”. Antes de dedicarse a las tablas, el bigotudo jugó dos temporadas debajo de las tablas en la Universidad de USC, donde lo definían como un jugador ágil, fuerte y sacrificado, con un tiro que estaba mejorando antes de cambiar de rubro.

Sinbad (1.95). El comediante jugó bajo su nombre de nacimiento David Adkins para la Universidad de Denver, donde en 50 partidos promedió algo menos de 5 puntos. En un momento fue reclutado por el entrenador de la Fuerza Aérea, un tal Gregg Popovich, oferta que Sinbad rechazó porque se iba a tener que afeitar y cortarse el afro. Una lesión de rodilla y sus talentos para la comedia hicieron el resto.

Banco

Brad Pitt (1.80). El rubio supo jugar a nivel High School para el equipo de Kickapoo, pero no era nada especial como jugador. De hecho, fue rechazado tantas veces del equipo, que junto con otros amigos fundó un equipo que se llamaba “Los Rechazados”.

Lindsay Lohan (1.65). La controvertida actriz es una gran fan de los Lakers y reconoció en una entrevista que jugó al básquetbol en la secundaria de Cold Spring Harbor “para mantenerse alejada del drama” (no precisamente en el sentido de actuar).

Kevin Hart (1.62). El comediante jugó cuatro años en el High School George Washington y compartió un campus con Kobe Bryant, donde se dio cuenta de que no iba a llegar a ser jugador. Tampoco lo ayudó quedarse en 1.62, pero nadie le quita el haber ganado cuatro MVP’s del partido de Celebridades del All Star Game de la NBA (y haber empatado 12 a 12 un campeonato de triples con Draymond Green).

Sebastián Abreu (1.93). Condujo programas y salió en publicidades, así que no es actor porque simplemente no quiso serlo. Campeón en menores con Trouville, muchos decían que el Loco era mejor jugador de básquet que de fútbol. Declaró varias veces, que su doble ritmo le permitía sacar ventaja a la hora de ir a cabecear con otros futbolistas.