La recorrida de los barrios previo a El Metro llegó a la intersección de Santiago Gadea y Alicante, para dialogar con Diego Olivera que será el director técnico de Miramar en el próximo campeonato.

¿Cuánto te costó pasar de jugador a entrenador? 

No me costó, la pandemia ayudó. Me pasó que, con la pandemia, cuando hubo Metro por un tema reglamentario y fechas Miramar no pudo jugar. Ahí miré el campeonato de afuera y estaba más enfocado como hablaban los entrenadores, los minutos de tiempo, estrategias de juego, que los jugadores en sí. Entonces, la balanza tiró más para el lado del entrenador y terminó de convencerme.

¿Cómo se llegó al primer contacto? Ya que estabas en el club, y además tenés como asistente a Rodrigo Carvidón que también tiene un pasado en Miramar. 

En realidad, siempre lo nombro y lo digo, al que tengo que agradecer es a Esteban Yaquinta. Era la primera opción para ser el entrenador, y él con su compromiso con Urupán no pudo agarrar, y los dirigentes de Miramar le preguntaron a quien veía capacitado para tomar el equipo y les dijo: “Mirá. Diego está para tirarse a la cancha”. Los dirigentes se juntaron y no lo dudaron mucho, me hicieron la propuesta, a mi me encantó, es un desafío lindo estar en mi club.

En cuanto a la conformación del plantel. Fuiste por la ficha innominada más joven del certamen como Sebastián Ottonello, dándole mucha confianza y un lindo desafío para el jugador. ¿Por qué se dio la esa elección?  

Al Baldosa (Ottonello)…siempre lo hablamos, yo jugué contra él en 2017, Miramar vs 25 de Agosto, lo vi de una forma. Después lo vi entrenar todos los días en Welcome en 2018 que yo trabajaba en la sala del club. Y veía como él se preocupaba por mejorar día a día. Cuando pensamos en armar el equipo y la idiosincrasia de armar un plantel joven, lo veía como una innominada importante para el equipo, que nos podía dar muchas cosas. Estoy muy contento con él, en el día a día, a la hora de trabajar es un líder, lo veo muy bien, me va aportar muchas cosas adelante y atrás. Humanamente era lo que buscábamos, y como ficha innominada nos va a dar cosas positivas.

¿Te preocupa la inexperiencia del plantel para cierto tramo del campeonato?

No, yo no noto tanto eso. Mi ficha de experiencia es Fefo Della Mea, otro jugador que conozco mucho y sé lo que me puede aportar. El extranjero (Wineglass) no es ningún gurí, pero es joven. El Baldosa también está fuerte en ese sentido aportando en el grupo, con el Fefo acompañando lo que es el tema de la experiencia y ese momento que el juego quizás se ponga un poco rudo. Estos gurises, están con muchas ganas, fuertes, y te das cuenta que defensivamente son muy agresivos.

Con respecto a eso, recién le indicabas que en el amistoso vs Tabaré se pasaron un poco de revoluciones y del límite a la hora de marcar. ¿Es algo a controlar? 

Claro, pasa eso. De tanta energía, era el primer amistoso y te dabas cuenta de esas ganas que tenían. No había mesa, no había control, no había faltas, los jueces cobraron muchas faltas, y eso en un partido real te limita. Por eso les decía de defender fuertes y agresivos, pero no pasarnos de rosca, porque en un partido real se van todos por quinta.

Imagino que las primeras opciones son Wineglass y Ottonello en ataque, pero tenés jugadores rápidos y de buena mano en el perímetro. ¿La idea es bloquear, correr, y usar esas buenas manos de García Morandi y Cousté? 

Sí, ser inteligentes a la hora de ver en ese momento quien esté caliente. La primera opción va ser el extranjero u Ottonello, y ahí hay que ver, si hacemos daño adentro, nos van a dejar los tiros de afuera. Xavi Cousté está para largarlo a la cancha, lo veo muy bien, tiene una mano asesina, es la verdad. Y Leandro (García Morandi) hoy es su tercera práctica (ingresó como recambio de Juan Diego Cabillón que se lesionó), más un amistoso, lo noté bien, motivado con ganas de mostrar y aportar al grupo. A mí me gusta y lo inculqué de Esteban, de armar un buen grupo humano, después viene el tema de jugar bien o mal, pero el grupo humano ayuda mucho en el nivel de juego y el vestuario. Tenemos muy buenos jugadores que tienen buena mano, a veces pasa también que nos pasamos de rosca con el tiro de tres, y tenemos que darnos cuenta que en la pintura hay jugadores que nos pueden aportar mucho.

Generalmente los equipos de El Metro tienen bases de experiencia para ordenar el juego. En tu caso optaste por uno que conocés muy bien, y que las últimas temporadas en Urunday Universitario mostró buenas cosas. ¿Qué te puede dar Ignacio Morena? 

Es verdad, a Nacho (Morena) lo conozco desde que empecé a trabajar en Urunday que él estaba en preinfantiles o infantiles. Lo conozco muy bien, para la edad que tiene es un hombre, muy maduro, entrena como un caballo, su fuerte es el costado defensivo. Dándole la confianza necesaria y demostrarle que va ser el base titular le va a aportar mucho en ataque, es el motorcito del plantel, ya está para largarlo a la cancha y jugar. Tiene toda la confianza de mi parte y de él hacía mí. Nos conocemos mucho, y en este campeonato va andar bien. El tema del tiro de tres, que sería su defecto, lo ha trabajado, entrenó mucho para eso y que se saque de la cabeza que no la mete, que fluya, que cuando le toque tirar de tres, que la va a meter, a veces se nubla con el lanzamiento de tres y que no la mete. Por eso le digo que juegue, eso se le va a ir dando.

¿Cómo se maneja esa ansiedad en lo previo el partido especial ante 25 de Agosto? 

Cuando llegás a Miramar, lo primero que se habla siempre es el clásico. No es que te metan presión, pero sí, saben que es un partido especial para las dos hinchadas. Lo mismo le debe pasar a la gente de 25. Yo los noto bien, me va a pasar también a mí la ansiedad de que sea ese juego y los nervios del partido debut, pero hay que estar tranquilos que son cosas normales. Me pasaba como jugador con la ansiedad y los nervios como cualquier partido, hay que tratar de buscar la calma y buscar nuestro juego, que con los minutos, esos nervios van a bajar. Cuando me preguntaron por la idea de comenzar jugando el clásico, a mí me encantó, me gustó mucho. Qué cosa más linda que jugar un clásico, lamentablemente con este tema de la pandemia no hay gente. Es un partido que se juega fuerte, como todo clásico, confiado en el grupo que tengo, y van a demostrar que pueden ganar ese partido.

El último antecedente te trae gratos recuerdos con el doble de Federico Soto. ¿Se usa ese partido como arenga y aliento en la semana previa? 

Sí, sí, ese partido quedó para la historia. Pero ahora es otro equipo, otro plantel y otro entrenador (risas). Ahora hay que pensar para adelante, en la previa queda eso, de cómo fue el último partido y que le pone un poquito de pimienta a la previa. Pero tranquilo, es otra historia, otros años.

¿Cuánto te gratifica como quedó el nuevo piso de Miramar? 

Yo conozco al club hace muchos años, arranqué tarde a jugar al básquetbol. Mi padre era directivo, hincha, y arranqué tarde, pero lo conozco de toda la vida. Desde que era la cancha abierta, donde está el parrillero era todo pasto, del otro lado se hizo un muro, pero ahí se podía jugar, fue creciendo de a poco y como todo club hubo un stand by. Pero, después la presidencia la agarró el Caballo Modernell, y de a poquito con trabajo de hormiga, día a día fue mejorando la infraestructura con todo un grupo atrás, mejoró muchas cosas. La cancha está espectacular, faltaba la frutilla de la torta. Ya habían comenzado hace unos años con la recaudación por el tema del piso, y faltaba un montón. El envión anímico para todos fue el torneo 2019, que se vendió la plaza, con el dinero de la FUBB, compraron el piso. Luego hubo trabajo día a día, se lograron muchas cosas importantes, no sólo el piso, que es el sueño de todos. Se arregló la luz, el techo, el vestuario locatario quedó espectacular, se arregló el vestuario de los jueces, el tema del drenaje costó mucho dinero, para que no haya ninguna perdida por el tema del piso, se hizo un esfuerzo muy grande. Yo me acuerdo que fui cuando empezamos a tirar las paredes, hablo que estábamos en octubre o noviembre y ahora es una anécdota. Me hubiese gustado estar como jugador, pero voy a estar como entrenador y lo siento como un orgullo.

Me imagino que previo a ese entrenamiento con los jugadores va haber unas palabras para que realmente sepan donde están y todo lo que se trabajó, ¿o no?  

No, no, ya la primera comida que fue con los dirigentes y allegados, notaron los jugadores como es el club en sí. Puede tener muchas carencias el club, no hay ningún mecías, siempre fue a pulmón, se dieron cuenta de la clase de personas que hay en la institución. Si les preguntas a ex jugadores que no eran de Miramar, siempre les gustó y querían volver al club. Pero sí, va ser especial, importante, además el lunes justo antes de la práctica va ser el nombramiento de la cancha que se va llamar Andrés Arruda.

Aplica la frase: “Una institución adentro de otra” 

El gordo (Arruda) fue todo en el club, con varios referentes más. Mucha gente ayudó al club en varios aspectos, pero creo que Andrés es un reflejo de todos ellos. Fue dirigente, entrenador, delegado, barra brava en su momento de juventud (risas), hizo de todo. Es un orgullo para todos los que somos hincha de Miramar, que el nombre de la cancha sea Andrés Arruda.

¿Qué no se negocia en el Miramar de Diego Olivera? 

La actitud y la agresividad en defensa. Después el ataque que fluya y busquemos al mejor que esté en ese momento.

¿Qué tan importantes son esas comidas que hay a veces post entrenamientos?  

A nivel de Metro las comidas ayudan desde la parte humana, ayuda al grupo a la unión y cohesión. Te hago una anécdota cortita, en el 2019 antes del partido con 25, habíamos agarrado la manía de antes de los partidos hacer una comida y hasta el final hubo comida antes de los partidos. No se tomaba alcohol obviamente, sólo agua o refrescos y era pollito con ensalada de lechuga y tomate. Era el “Pollito de Olivera, el pollito de Olivera” y se lograban cosas, influye mucho en el grupo. A nivel de Liga es más profesional, pero creo que en El Metro está bueno eso, y más en los clubes de barrio que de a poco se van perdiendo, pero las comidas para mí son muy importantes.

¿Cuáles son los candidatos a los ascensos? 

Cómo todo Metro es muy parejo, hay dos o tres equipos que están un escalón por arriba viendo los planteles. Después hay una camada de equipos que estamos muy parejos todos. Si me decís que te diga un candidato no tengo, y más como es El Metro, es bravo, va estar muy parejo. Hay mucho nombre en algunos equipos, pero va haber mucha paridad.

¿Es verdad que posterior a colgar los botines, te dedicaste al entrenamiento de boxeo?

(Risas) Es verdad sí, mi abuelo por parte de padre fue boxeador, y siempre fue un deporte que me gustó mucho. Me gusta la gimnasia del boxeo, y en Miramar está el hijo del gordo Andrés que es profe, boxeador y entrenador de boxeo. Me gustó la idea de arrancar con él, por un tema de hacer ejercicio y de salud. Estoy haciendo boxeo hace dos meses, pero tranquilo, no es que vaya a pelear con alguien (risas). Prefiero hacer eso que ir 10 minutos a trotar por la rambla. Me gustan las peleas y eso, me gusta el boxeo, pero no me voy a pelear con nadie, tranquilo (risas).

¿Va a sorprender Miramar en este torneo? ¿Cuál es el objetivo que tienen en el campeonato?  

Si agarran la idea que yo quiero plantear, vamos a ser muy difíciles, va a costar que nos ganen. Mi primer objetivo es estar entre los ocho primeros y después ver como estamos en el día a día.