Hablar de Pau Gasol y Luis Scola es hablar de los jugadores más importantes en la historia de la selección española y argentina respectivamente. Doble plata, una vez bronce olímpico y campeón mundial uno; oro y bronce olímpico y doble subcampeón mundial el otro, son -a los 41 años cada- los máximos representantes de una generación en estos JJOO de Tokio 2020 a jugarse en 2021. Nacidos ambos en 1980, lideraron a sus selecciones en Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016; además de haberse enfrentado 26 veces en la NBA. El respeto mutuo es enorme.  

Junto con Rudy Fernández, compañero de mil y una batallas de Pau Gasol, los dos emblemáticos usuarios de la camiseta número 4 se sumarán con su quinta participación olímpica a un selecto grupo que hasta ahora solo integran –por orden de aparición- Teófilo Cruz (Puerto Rico), Andrew Gaze (Australia), Óscar Schmidt (Brasil) y Juan Carlos Navarro (España). En la historia de los Juegos Olímpicos, Pau Gasol es tercero en puntos (623) y segundo en rebotes (339); mientras que Scola ocupa el quinto lugar entre los anotadores (525) y el séptimo entre los reboteadores (181). Historia viva que lejos está de tener un papel testimonial, como se pudo ver en sus antecedentes más inmediatos en los partidos de preparación de ambas selecciones.

El nivel mostrado por Scola y Gasol en los amistosos previos no sorprende, ya que los dos vienen –con diferentes caminos- precedidos de buenos rendimientos en la última temporada. El capitán argentino jugó 29 partidos con el Varese italiano, en los que promedió 17.9 puntos (tercer máximo goleador de la Lega), 7 rebotes y 1.2 asistencias en 30 minutos por partido. Por su parte, Gasol volvió a jugar después de dos años en los que las lesiones hacían dudar de su continuidad y lo hizo de muy buena forma en el Barcelona.

En un total de 15 partidos entre ACB y Euroliga, el capitán español promedió 9.1 puntos, 4.1 rebotes y 1.5 asistencias en poco más de 15 minutos por partido.

Yo te vi nacer

De cara a Tokio, ambos compartirán equipo con jugadores nacidos en el siglo XXI y que podrían perfectamente ser sus hijos. Scola con Leandro Bolmaro y Francisco Cáffaro (los dos nacidos en 2000) y Gasol con Usman Garuba (nacido en 2002), todos llegados a este mundo cuando sus hoy mentores ya eran basquetbolistas profesionales. Se juntan las llamadas “Generación X” y “Generación Z”, la obsesión por el éxito y la irreverencia, los jugadores de la era pre internet y los nativos digitales que hacen vivos de Instagram desde el vestuario, los que están haciendo sus primeras armas en el mercado laboral y los pre jubilados. Por suerte para un plantel, los nacidos en 1980 son personas nacidas en un mundo totalmente diferente que participan de lleno en otro en constante transformación, gente que jugó partidos con dos tiempos de 20 minutos y 30 segundos de posesión en un deporte en el que no existían el Euro Step, el Doble Stepback ni el Paso Cero, pero excelentes gestores de grupo capaces de unir esfuerzos intergeneracionales como nadie.

Cuando nació Francisco Cáffaro, en mayo de 2000 en Santa Fe, Luis Scola se preparaba para el Sudamericano Sub 21 que se disputó en Mercedes y Paysandú, donde fue campeón y MVP. Ese torneo fue el primero de la era Rubén Magnano en la selección argentina. Scola ya había debutado en la selección mayor un año antes y jugaba en Primera desde los 15 años. Posteriormente se integraba al Baskonia, equipo al que pertenecía desde los 17 años y que lo había cedido al Gijón de LEB (con el ascendió a la ACB). Era el año en el que nacía la Euroliga, llegaba a la dirección técnica del Baskonia el serbio Dusko Ivanovic y Scola participaba con el equipo vasco de una gira por Córdoba y Buenos Aires en el mes de setiembre (cuando nacía en Córdoba Leandro Bolmaro). A los dos les lleva 20 años y uno de ellos (Cáffaro) jugará los JJOO vistiendo el número 11 que usaba Scola en su primera experiencia olímpica (el dorado 2004).

El 9 de marzo de 2002, nacía en Madrid Usman Garuba mientras Pau Gasol estaba en Memphis anotando 14 puntos y capturando 11 rebotes contra Alonzo Mourning. Ese mismo mes sería Rookie del Mes de la Conferencia Oeste y en abril sería elegido como Rookie del Año de la NBA. Dos años antes de que Garuba viniera al mundo, Gasol ya había debutado en la ACB, donde se enfrentaron en las últimas Finales con 22 años de diferencia entre ambos. Ahora van a jugar juntos los JJOO, y el joven del Real Madrid lo hará con el histórico número 16 del veterano del Barcelona.

Jefes de personal

La gestión de la diversidad generacional es uno de los grandes desafíos para las secciones de Recursos Humanos de cualquier empresa, algo que Gasol y Scola entienden a la perfección a la hora de apadrinar a estos jóvenes que intentan absorber todo el conocimiento posible de las leyendas. Personas con maneras distintas de ver la vida y el básquetbol, con diferentes prioridades y maneras de comunicarse; pero que a la hora de convivir en un plantel entienden la manera de combinar los diferentes perfiles. Unos para compartir su experiencia y conocimientos acumulados, los otros para asimilarlos.

Scola y Gasol los doblan en edad. Bolmaro, Cáffaro y Garuba tenían posters de sus hoy capitanes y los veían por la tele. Ninguno se imaginó algún día ser compañero de su ídolo en unos Juegos Olímpicos,

entrenar con él y recibir consejos o rezongos de primera mano. A su manera, tanto el capitán español como el argentino alabaron el potencial de sus compañeros del nuevo siglo. A través de las redes sociales, se pudo ver a Scola enfrentarse en encarnizados 1 contra 1 con Bolmaro después de los entrenamientos o fajándose sin regalar nada con Cáffaro y a Gasol enseñándole a Garuba cómo ganar la posición o atacar el rebote ofensivo. Maestros que predican con el ejemplo y siempre tienen algo para decirles a alumnos dispuestos a escuchar y aprender.

Hablaba el tango “Vientos del 80” de un “tiempo de no hacer la cuenta, para no llorar”. El chaval y el pibe de 41 todavía no dijeron nada sobre su retiro, aunque todos sabemos que están cerca. Estas leyendas, que serán los primeros basquetbolistas de 41 años en jugar en un torneo olímpico, buscan poner el broche de oro a carreras inolvidables en las que fueron referentes absolutos en sus respectivos países. Y antes de irse y de enfrentarse por última vez en Tokio, todavía tienen tiempo de dar sus últimas clases y de –como cantaba Gardel- sentir que es un soplo la vida, pero que veinte años no es nada cuando de un lado hay vigencia y del otro respeto.