No fue partido la cuarta final, Biguá fue el único equipo en cancha que desde el inicio mostró agresividad y actitud en defensa, recuperando los porcentajes de tres de la primer final (y del resto del campeonato), ante un apático Nacional que parecía cansado mental y físicamente, encima sufrió otra baja por lesión, de su extranjero Devon Collier.

El primer cuarto fue lo único “parejo” del juego (25 a 20 Biguá), donde Nacional comenzó alternando una zona 2-3 que fue vulnerada tanto por los rompimientos 1×1 de Rudd (que se involucró desde el inicio del juego siendo muy agresivo) como por dos triples de Pena García, y luego fue al hombre donde Sims hizo un recital desde el pick central con Hatila convirtiendo bandejas, tiros desde el poste alto, pasando al rol y además triangulando para asistir a más triples de Pena García y de Loriente. Todo el repertorio del mejor extranjero del torneo, que recuperó la puntería y mejoró la toma de decisiones ayudado por una tibia defensa de Nacional, que en ataque ya comenzó con dos pérdidas no forzadas y luego fue Morrison contra el mundo pero tirando forzado, incómodo, sea en 1×1 o desde el pick central sin sacar ventajas de dichas situaciones. Luego los ingresos de Cabezas jugando rombo para su tiro, y de Batista posteado, lograron cambiar un poco esa anunciada dinámica ofensiva. Pero la clave fue que toleró 25 pts en un cuarto, augurando así un partido de 100 puntos que claramente Nacional no puede tolerar (los partidos que ganó, Biguá promedió 78).

En el segundo cuarto se quebró el juego (29 a 13 Biguá), Biguá continuó con una puntería de tres tremenda (5 de 9 en el primer cuarto y 4 de 7 en el segundo) que llegaron a través de handoffs de Sims, Loriente en transición y dos de Rudd aclarado con mano encima. Rojas entró muy bien, agregando intensidad a la que ya mostraban Rudd y Sims. Con una bandeja de Sims desde el pick central faltando 1 30 sacó 19, 49 a 30. Nacional comenzó el cuarto nuevamente con dos pérdidas consecutivas. Luego repitió la misma receta del primer cuarto, Morrison acaparando las ofensivas con rompimientos forzados, no tomando buenas decisiones.

Cuando vieron que así no llegaban lejos, cambiaron la táctica y comenzaron a postear a Batista quien repartió buenos pases desde el poste bajo pero la baja puntería del resto y en particular de Mitchell no logró convertir esos pases en asistencias. Al comenzar el segundo tiempo 21 pts arriba Biguá, en 1 40 solamente se producen dos pérdidas más de Nacional y una ráfaga de 7 seguidos de Biguá (Rudd en transición nuevamente y triple de Sims desde el pick con Hatila), 61 a 35 para liquidarse definitivamente el juego.

PERSPECTIVAS

Nacional había logrado disimular a Moglia y Souberbielle de gran manera en los tres primeros juegos, planteando variantes defensivas y sobre todo diversificando sus ofensivas: aclarados para el desnivel 1×1 de Morrison, posteos de Batista, Collier y Mitchell, y picks de Cabezas. Biguá en cambio al perder
a Vidal en el final del juego 2 perdió fluidez en su juego y en la toma de decisiones, lo cual incidió en no poder tomar tiros claros desde el tripe, su principal arma ofensiva.

Pero el juego cuatro mostró a un Biguá con una rápida capacidad de recuperación en juego y en carácter, respecto a la palidez de los 2 juegos previos. Fue agresivo e intenso desde el inicio, buscando jugar y definir con mayor velocidad, lo cual le conviene ante la ausencia de Vidal quien maneja los tiempos. Nacional fue la cara opuesta, displicente y previsible en ataque, lento y poco batallador en defensa. Tal vez fue un “afloje” inconsciente sabiendo que tenían una chance más, pero lo cierto es que se mostraron muy mermados físicamente. Es cierto que una nueva baja en Nacional, en este caso Collier, ya parece demasiada ventaja a favor de Biguá. Nacional con esas tres bajas deberá hacer un partido perfecto el lunes, bajando el ritmo de juego y en defensa tratando de cortar la vía de generación de juego que es el pick de Sims con Hatila y obligarlos a que tomen un plan B; Biguá deberá mostrar que no le pesa ser el favorito ante un rival diezmado por bajas, tratar de aumentar el número de posesiones y con eso la dinámica del juego, y esperar que la puntería de tres no les falle en el juego decisivo.