Lamentablemente se dio la noticia que todos queríamos evitar escuchar en la jornada de ayer. Tras su lesión en el juego 3 ante Urunday, se constató la rotura de ligamento anterior cruzado de Marcel Souberbielle.

En su mejor momento, después de haber tomado pocos minutos en la rotación ante Defensor Sporting, el ex Malvín se aprovechó de un juego interno cargado de bajas para brillar y ganarse un lugar en el corazón del hincha tricolor. Aquel vendado Souberbielle que liquidó un épico punto ante Urunday, cuando los números estaban en contra y que dejó en esa imagen con venda en la cabeza, la representación del uruguayo que se agranda en las adversas.

A un paso de volver a una final y en plena remontada. Preparado una vez más, para volver a ponerse la capa y vestirse de héroe. Con las imágenes en la mente, de aquella consagración de Malvín en donde fue figura. Pero la vida volvió a darle un revés a Marcel y en lo que pudo ser otro capítulo para encuadrar en su carrera, la Liga le dijo fin.

Los gritos de dolor que invadieron Biguá, transmitieron tristeza en el hincha propio y en el rival, en sus compañeros y en sus contrarios. Las imágenes no fueron alentadoras y a pesar de que la esperanza es lo último que se pierde, se terminó confirmando lo peor. Como en aquella vuelta Playera, en donde vio la consagración desde afuera, hoy repetirá la historia en lo que puede ser la página más gloriosa de Nacional desde la instauración de la Liga Uruguaya.

Con 8.3 puntos, 4.5 rebotes y 2.1 asistencias, finaliza la Liga para Souberbielle, que a raíz de una larga recuperación, tampoco podrá volver a un Puerto Rico que siempre lo ha esperado de brazos abiertos en los recesos de la LUB, o reforzar a un ilusionado equipo de Metro como innominado. Parte de la temporada 2021-22, también marcará su ausencia. Pero lo que es seguro, es que como ya supo hacerlo, habrá un guerrero para volverla a pelearla, para volver a jugar y para volver al gran nivel, con el que supo llegar a lo más alto, salir campeón. ¡Fuerza Marcel!