La historia de Ron Rollerson, el gigante ex Globetrotter con pasaje por Olimpia en Liga Uruguaya al que le amputaron una pierna y se reinventó en nadador con el objetivo de competir en los Juegos Paralímpicos 2024.

En 2016 perdió su pierna izquierda y un dedo del pie derecho. Estaba trabajando y mientras hablaba por teléfono se cayó al piso. Llamó a su hermana diciendo que no sentía las piernas. Pasó 10 días en coma; sufrió aneurisma aórtico roto. El 80% de las personas no lo resisten, por suerte el ex basquetbolista fue parte del 20% restante.

Se levantó pensando que era la mañana siguiente a la caída, su familia le comunicó que había pasado 10 días en coma, con riesgo de vida, incluso que había perdido una pierna y que su cotidianeidad iba a tener que continuar en silla de ruedas. Rollerson ya había sufrido depresión en 2009 tras la muerte de su madre. Además tuvo problemas de alcoholismo, ya superados.

Tras 22 operaciones comenzó la “nueva vida”. Un entrenador de la universidad de Temple, donde realizó sus inicios como basquetbolista, le recordó que antes de agarrar la pelota naranja había probado natación y beisbol. Y lo motivó a volver a la piscina.

John Chaney fue el DT que se transformó en un compañero de la vida. Lo acompañó en su retorno al agua. Rollerson llegó en silla de ruedas.

Se metió a la piscina y tocó el piso con su pierna derecha, privilegio de sus 2.08 metros que aun ostenta. Le costó mucho, pero lo disfrutó y nadó durante largo rato, recordando viejos tiempos de adolescencia.

Ahí nació el próximo gran reto de su vida. Apunta a competir en los Juegos Paralímpicos de Paris, en 2024. Está entrenando con el profesionalismo que esto requiere y tiene el objetivo de seguir bajando de peso. En su peor momento llegó a pesar 150 kilos, apunta a estar cercano a los 100, ya recorrió la mitad del camino.

Como basquetbolista se formó en la Universidad de Temple donde fue compañero del argentino Pepe Sánchez. Estuvo en el radar NBA de Seattle Supersonics y Philadelphia Sixers, pero por distintos motivos su carrera el el básquetbol más famoso del Mundo solo quedó en partidos de prueba. Hizo giras por todo el planeta durante dos años con los famosos Harlem Globetrotters.

Mauro Tornaría, compañero en Olimpia

”El loco era re buena gente, siempre daba para adelante. Muy profesional. Obviamente que vino muy pasado de peso, no tenía el ritmo de nosotros que eramos más jóvenes y lo teníamos que esperar, pero tengo el recuerdo que como jugador era muy desequilibrante”

En 2006 recaló en Uruguay para sumarse a un Olimpia que dirigido por Daniel Lovera había arrancado barbaro. Tenía como extranjero a John Grice, un ala pivot de 1.98 que la rompía toda, el equipo iba primero. Pero tras las fiestas, la dirigencia y el cuerpo técnico optaron por un cambio, para fortalecer la pintura.

Rollerson estaba muy mal físicamente, cambió la dinámica de un equipo que nunca terminó de adaptarse a su juego.

Más alla de eso, el pivot estadounidense rindió, y cada vez que tocaba la pelota se notaba que era un interesantísimo jugador de básquetbol con un montón de calidad en sus manos.

En esa temporada el elenco de Colón quedó eliminado a manos de Soriano en cuartos de final. La serie comenzó 1-1 ya que habían repartido triunfos en el Apertura y Clausura. Los capitalinos tenían ventaja de cancha, pero perdieron un partido increíble en el Cilindro Municipal, donde Niakiea Miller y Francisco “Pancho” Cabrera fueron figuras en el elenco de Camiña que liquidó la llave en el gimnasio de Praga. Las crónicas de la época hablan de que ese día había 2500 personas.

En Olimpia, jugaban, entre otros, Marcelo Capalbo, Mauro Tornaria, Pablo Clérici, Álvaro Ramírez y Omar Galeano. Si bien Rollerson no fue de esos extranjeros que la rompió en nuestro pais, quedó marcado, por lo que generaba su compostura fisica y la magia que tenía para jugar al básquet.

En épocas de encierro, poco contacto con familiares y amigos, leer este tipo de historias ayuda a creer. Como cantaba La Trasnochada en su canción final en 2020: “Perderse en laberintos y encontrarse en el camino. Con charcos y mariposas, darse de frente a la vida”.

Paris lo espera, ojalá cumpla su nuevo sueño.

Mauro Tornaría, compañero en Olimpia

”Yo lo llevaba porque vivía en centro y su hotel quedaba de camino. Después de una práctica ibamos con Rollerson y Mauri Trasante, jodiendo con compañeros de otros autos que no nos dejaban pasarlos. Llegando a Garzón y Casavalle, antes de que se hiciera el corredor, había un sendero con una lomita. Quise pasar por ahí arriba sin tener en cuenta el peso de Rollerson y se me quedó el auto trancado. Se tuvieron que bajar los de los otros autos para ayudarme a sacarlo”