Para todos los apasionados del básquet y de la comunicación, Alberto Sonsol es un referente que marcará para siempre.

La educación formal es importante. Pero los valores y lo que enseña la universidad de la calle, son -mínimamente- igual o más trascendentes. La lista es enorme, pero jugársela por lo que uno quiere, hacer las cosas con pasión y ser autodidacta, son algunos de los más representativos, de un ser de esos cuya aura se percibía al entrar en cualquier lugar.

Hincha y jugador de Atenas. Amor en alas negras dentro de un deporte que lo conquistó y lo catapultó a ser la gran figura pública en la que se transformó.

Comenzó una aventura, siempre agradecido a Kesman por abrirle la puerta de la radio. Consultó a los mayores de la época, para saber dónde podía estudiar. La respuesta que recibió fue “no hay cursos para esto, si queres un consejo, grabate y escuchate”. Creó una marca registrada en este deporte. Óscar Avero y Ruben Vázquez junto a Alberto, Alberto Sonsol. ¡Basquetbol de primera se mantiene hace 35 años! En grandes pasajes tuvo que salir a vender el espacio para que los auspiciantes apoyaran, así poder seguir al aire y que entrara algún peso. Esos mismos que colaboraban, pasaron a ser socios, y él su agencia de comunicación. De ahí salieron slogans que pegaron en todos lados. Desde ese mismo programa, golpeando la mesa y hablando fuerte – “no grito” decía, je – se pusieron en campaña cuando grandes instituciones como Aguada y Biguá estuvieron a punto de perderlo todo. Escuchado por todos lados, fue escuela para muchísimos que empezaron con él.

Es la voz de los últimos triunfos de nuestra selección, en aquellos Sudamericanos de 1995 (con el Cilindro explotado de gente) y de 1997, luego de una combinación de resultados en Maracaibo. Con la creación de la Liga Uruguaya, su masividad y la veta de showman cobró otra dimensión. El triplazo, como chivo y también entretenimiento, tiene nombre y apellido. En esta época moderna, cada hincha tendrá una imagen televisiva con Sonsol traspasando la pantalla para emocionarlo.

Tener el pulso de lo que la gente quiere, y conocer especialmente al típico uruguayo, no es para cualquiera. El fuego sagrado, la diferencia entre informar y opinar, engrandecer al compañero para que se luzca, son algunos de los conceptos que pregonaba, a través del basquet y la comunicación. Esos que no están en ningún libro de periodismo, pero quedarán para siempre en un manual.

Se fue Alberto y estamos profundamente dolidos porque le marcó el camino a varios integrantes de este equipo. En estas líneas, nuestro homenaje.

Gracias eternas por las enseñanzas. Recordaremos maravillados las finales del Mundo cada vez que se prendía el micrófono, esas que Sonsol se aburrió de ganar por goleada.