Agustina Talasimov es uruguaya que muestra sus cualidades en los Estados Unidos defendiendo a la universidad de Troy Trojans equipo que se coronó campeón de la Sun Belt Conference en la divisional 1 de la NCAA. Tras la consagración conversamos con la mercedaria para conocerla un poco más.

“Esto significó mucho, estamos muy contentas. Ha sido nuestro primer objetivo desde el día uno. Hemos trabajado mucho para llegar hasta aquí. No nos conformamos con esto y ahora vamos a luchar por el campeonato” confirmó la mercedaria tras realizar su primera temporada en el país norteamericano. 

“Durante mi último año de mi etapa formativa en el Uni Girona se puso en contacto conmigo una agencia que se dedica a llevar jugadoras a universidades de USA y decidí que venir me aportaría muchas cosas buenas y que era la mejor decisión” relata la alera de 1.75 de altura.

Los caminos de la vida decidieron que a muy temprana edad se retire de su país con destino español y que el lazo con Uruguay sea pequeño pero muy emocionante: “no recuerdo mucho mi país porque me fui muy chica, tenía dos años. Los recuerdos que tengo son por anécdotas de mis padres que me han contado. No fue un cambio nada fácil ya que me fui lejos de toda mi familia”.

Fueron sus padres los grandes impulsores de que el deporte tiene que estar en el día a día: “siempre nos han incentivado a mi y a mi hermano que hiciéramos cualquier deporte como extraescolar y por tal motivo desde pequeña he ido probando varios deportes. Aproximádamente cuando tenía 10 años decidí probar con el baloncesto y me gustó tanto que acá me quedé. Comencé jugando en el club de mi pueblo y cuatro años más tarde me fui a jugar a otra ciudad para competir a nivel nacional”.

Cuando tomó la decisión de partir fue ahí donde sentenció que la naranja era la suyo: “Cuando me fui a Uni Girona, que es una ciudad a 35 minutos de mi casa. Tuve que hacer muchos sacrificios para poder ir a entrenar cada día y también tuve que renunciar a muchas cosas. Ahí me di cuenta que si hacía ese esfuerzo era porque de verdad me gustaba el baloncesto ya que no todo el mundo sería capaz de hacerlo”.

El buen momento de la mercerdaria afirma que sin sacrificio la gloria está garantizada y sueña con más: “Esto es muchísimo. Aún no lo creo. Cuando llegué a la universidad este agosto estuve presente cuando le entregaron el anillo a mis compañeras por haber ganado la conferencia del año anterior. Desde ese momento soñé con ganar uno yo también.

La alera es un talento más de exportación que sigue sacando esta tierra tan rica en materia de deporte: “sé que hay bastantes que están jugando en España y eso es muy bueno. El baloncesto español está en un nivel muy alto y van a seguir aprendiendo. Además de toda la experiencia que ganarán por haberse ido a vivir lejos de sus casas. Es impresionante lo mucho que se madura, estoy segura de que han tomado la decisión correcta”.

La definición de los torneos femeninos en nuestro país junto a un Sudamericano venidero para la rama femenina hace que de a poco empiece a sonar su nombre en nuestro país: “no tengo mucha información de la competencia nacional pero cuando empecé el contacto con la Federación me interesé más. Desde ese momento me fueron poniendo al tanto de todo”. 

Al estar lejos de nuestra tierra la melancolía con Uruguay es muy grande: “extraño a mi familia. Cada vez que siento la palabra Uruguay lo primero que se me viene a mi cabeza son ellos”. 

Para culminar, Agustina fue muy concisa a la hora de hablar sobre un posible llamado a la Selección Uruguaya: “siempre me hizo mucha ilusión poder representar a mi país y jugar con la celeste. Espero que se cumpla pronto”.