Muchos jugadores de básquetbol decidieron continuar en el amateurismo mientras esperan la disputa de torneos profesionales donde poder competir. Básquetbolistas de nivel deciden pagar para jugar en una liga amateur y seguir en actividad.

Se viven tiempos difíciles. Sin dudas. Hace 363 días que el Covid 19 llegó a Uruguay. La pandemia cambió la realidad mundial. Nuestro país no fue la excepción, el deporte tampoco y el básquet, como otras tantas actividades, se ha visto enormemente perjudicado.

Pero los momentos más complejos pueden llegar a ser claves para la construcción de oportunidades. Para replantearse objetivos que a veces la vorágine del día a día no te permite abordar. La discusión de retomar los torneos paralelos en Uruguay está merodeando hace un tiempo. Desde afuera, da la sensación de que nunca se avanzó de la forma necesaria para lograrlo.

La Pandemia y el parón de actividades parecía ser una linda oportunidad que, no solo se desaprovechó, sino que dejó huecos aún mayores y un montón de jugadores sin lugar para jugar. Muchos de estos se sumaron a ligas amateurs donde pagan para despuntar el vicio. No hubo DTA. Tampoco se disputó la Liga de Soriano. El 2021 marca que hasta julio -mínimo- solo tendrán competencia quienes tengan nivel para participar de la Liga Uruguaya especial. Son seis meses donde sólo trabajarán entre 55 y 60 basquetbolistas profesionales mayores de 23 años. Parece poco.

La Liga de Basketball Montevideo es la Liga Amateur por excelencia en Montevideo, cuenta con seis divisionales. La organiza Gonzalo Balbuena, ex básquetbolista. Se maneja con una seriedad muy superior a la de los torneos organizados por la FUBB. El fixture está marcado con fecha y horario al inicio de la temporada. Antes de arrancar el semestre todos los equipos saben que día, a que hora y en que cancha van a jugar la totalidad de los partidos de la fase regular. Y se cumple a rajatablas. Además; hay estadísticas, fotografía profesional y presencia con informes en los principales medios especializados en básquetbol. Sustentabilidad organizacional, je.

Para este año, la virtud de la LBM estuvo en observar el escenario y liberar todo tipo de restricción para anotarse a jugar. Este acierto hizo que llegaran fichas de LUB y de Metro, que por diferentes motivos se quedaron sin lugar en el profesionalismo. Se potenció la competencia amateur a un nivel altísimo, donde hay partidos que no tienen nada que envidarle a algunos de torneos de ascenso.

Desde hace algunos años se hizo moneda corriente ver en el roster de los planteles a basquetbolistas retirados o algunos que mechan su actividad en la DTA con la diversión entre amigos. Pero el 2021 generó la explosión en cuanto a la llegada de jugadores a los equipos amateurs.

Teniendo en cuenta esto, y con el pesar de dejar nombres significativos afuera, decidimos realizar este informe tomando como referencia la última LUB (2019/2020) y el Metro 2020.

En los planteles de la LBM 2021 hay cinco fichas mayores de la pasada Liga Uruguaya: Martín Perdomo (Biguá), Octavio Medina (Recambio en Urunday), Christian Pereira (Recambio en Goes), Gerardo Fernández (Sayago) y Matías Lado (Capitol). Los primeros cuatro también fueron fichas de Metro en Lagomar, Tabaré, Colón y Sayago respectivamente. Lado decidió dejar la práctica activa del básquetbol, mismo camino que tomó el Lalo luego de disputar el torneo de ascenso.

También hay Sub 23 destacados de la última LUB que por edad pasan a ser fichas mayores y no serán tenidos en cuenta: Maximiliano Nobile (Olimpia), Nahuel Santos (Aguada), Nicolás Comas (Defensor Sporting) y Joaquín Jones (Biguá/Sayago). Ignacio Castro (Aguada/Verdirrojo) que no seguirá en el último campeón pese a tener edad de Sub 23. O que su equipo descendió y tampoco consiguieron lugar: Agustín Pose (Atenas/Colón), Luciano Planells (Atenas/Unión Atlética) y Felipe Martinis (Sayago/Sayago). Como se puede ver entre paréntesis, salvo los primeros tres casos, todos jugaron El Metro.

La gráfica se eleva considerablemente cuando llegamos al conteo de las fichas que disputaron el último Metro. Hay tres que figuraron como inominadas: Martín Perdomo (Lagomar); Santiago De Gouveia (Tabaré) y Camilo Colman (Unión Atlética). Este último estuvo fichado pero no llegó a debutar por un error administrativo en la ficha médica.

Completan la larga lista: Federico Della Mea (Urupán), Matías Alonso (Olivol Mundial), Diego Álvarez (Olivol Mundial), Matías Martínez (25 de Agosto), Luis De León (Sayago), Andrés Guillen (Stockolmo), Lucas Lepiani (25 de Agosto), Agustín Amaral (25 de Agosto), Rodrigo Cardozo (Lagomar) y Nicolás Álvarez (Lagomar).

Como bonus track vale mencionar a Agustín Zuvich. Que ya jugó el segundo semestre de 2020 al estar sancionado y no poder jugar competencias FUBB. Fue el MVP de la Divisional A con Capitol Amateur, equipo que se coronó campeón. Un jugador que, por potencial deportivo, sin dudas podría ser ficha de Liga Uruguaya.

El informe marca que -solo en la LBM y sin contar otras ligas- 25 jugadores que disputaron los últimos dos torneos más importantes del básquetbol profesional uruguayo pasaron al amateurismo para poder jugar. El profesionalismo va perdiendo terreno con competencias amateurs que a base de organización van ganando lugar y elevando el nivel. El desafío, si interesa, será recuperarlos y que puedan seguir jugando al básquetbol dentro de la esfera de la FUBB, con torneos paralelos donde cada basquetbolista juegue al nivel que le corresponda.

Cayó la Cabra, en 2015, cantaba “Al Sur del Atardecer”, un tema que luego versionó La Vela Puerca. “Como buscando un lugar, donde rebote mi voz y me confirme que existo” decía parte de la letra. En eso están muchos de los basquetbolistas uruguayos…