Hace cuatro temporadas llegó un desconocido Federico Pereiras a un mundo totalmente diferente. Aquel gurí que fue pedido exclusivamente por Fernando Cabrera es hoy en día pilar fundamental en esta columna vertebral exitosa que mantiene Aguada.

El “Hechi”lo vio y lo apoderó. Así, como dice la letra de la canción “si te vas, yo también me voy”. De Villa Biarritz al Prado. Capitol fue el destino para el primer encuentro formal. El desafío de Aguada se asomó y Pereiras fue pedido. Tenía todo para ganar y así fue. De ahí en más directo al corazón del hincha

No importó el primer lanzamiento que fue adentro pero sí la primera defensa. Los primeros minutos estaban destinados a eso: entrar a luchar. Un robo, un corte y un tirada eran festejados más que un triple. Puños cerrados y grito desaforado, como más le gusta al hincha rojiverde. La “Piraña” como lo llama la Brava Muchachada, clavó su dentadura y nunca aflojó.

A su entrega física le fue aportando técnica y confianza a su tiro. La pelota llega a sus manos, saltito previo y balón al aro. Si está el saltito antes de tomar la responsabilidad de lanzar, el porcentaje de acierto asciende considerablemente. Luchó, persistió y nunca se rindió. Se fue acomodando a los roles que le exigía cada plantel. El tiempo le dio su premio: primer campeonato. Tuvo participación en ofensiva y se comió a un tal Nicolás Mazzarino.

Las dolencias lo tuvieron a mal traer en la definición de este año pero nunca abandonó. Pedaleó como nunca y entró con cara de dolor pero sin quejas. Una vez más consiguuió la gloria máxima. Se sigue metiendo en el corazón de una institución donde la actitud y la entrega no se negocia. Nacido, criado y moldeado en Villa Biarritz pero hecho a medida de Aguada.