En la locura que vivimos, a veces perdemos la perspectiva de los momentos históricos y con quienes los compartimos.

Sin dudas en la temporada más loca e inesperada de la naranja por el mundo, las ilusiones allá por octubre de 2019, oscilaban entre campeonar, meterse en semifinales, entrar a playoffs o salvarse del descenso. 16 meses después, a pesar de dos parates prolongados, cuando pensábamos que sería imposible terminar el torneo, se coronó un equipo.

Causalmente (no casualmente), el que cortó las redes fue uno de los que mantuvo siempre el mismo plantel de jugadores. El único retoque fue la salida de Miguel Volcan, para cambiar el timón con Adrián Capelli. Bajos rendimientos, quita de puntos mediante, el que partía como candidato tuvo que ir al Reclasificatorio. El tiempo, los partidos y principalmente los rendimientos individuales, jerarquizaron a un equipo que cumplió con las expectativas de ser el favorito. Y ganó.

Los protagonistas del espectáculo son los que entran al rectángulo. Jugadores claramente en primera línea, luego los entrenadores. Árbitros y dirigentes también tienen su injerencia. Pero todo esto existe, en la medida que hay un público que lo consume. La falta de ustedes, los hinchas genuinos, verdaderos destinatarios y razón de ser del producto, se hizo sentir.

¿Te imaginas que tu equipo sea bicampeón de Liga por primera vez en su palmarés, sin que puedas estar ahí? Si alguna vez soñaste con meterte a la cancha a festejar, sabés lo que significa. Sacarse fotos con la copa, ser “parte” alentando y después poder ir a la sede a abrazarte con tus ídolos, es tan uruguayo y de nicho como nuestro básquet.

Ya habrá tiempo para celebraciones de la vieja normalidad. El hincha de Aguada igual se rebuscó. Se juntaron entre amigos, fueron a despedir el plantel previo a la final y a recibirlos en el retorno con la copa en la mano.

Cantaron desde sus casas y ese aliento se hizo eco en las 35 personas que pudieron estar presentes en el Antel Arena viendo en vivo lo que un pueblo imaginó en sentimientos desde cada hogar.

Corresponde enviar las felicitaciones virtuales a los que sufrieron y disfrutaron, con un logro histórico del cuadro de sus amores. Desearles que lo disfruten, y que pronto puedan volver a estar, en el lugar de los hechos.