Aguada venció a Trouville coronando títulos consecutivos, para sumar la décima estrella de su historia.

En el arranque las variantes estuvieron del lado aguatero. El quinteto fue el mismo, cambió la estrategia. Con Thornton decidido a atacar el aro de entrada, su equipo quedó al frente 7-2 en un par de minutos. Desde la generación de Mayora y Soto, intentaban darle problemas a una defensa con ciertas desatenciones. Al salir “Al”, Davis y García Morales tuvieron más la bola. Justamente, dos perdidas de LGM fueron capitalizadas por Trouville que pasó al frente por un triple. Con la misma moneda, Bavosi y Thornton hicieron que el primer cuarto se fuera para San Martín por 21 a 18.

El segundo chico comenzó con los de Chucarro yendo al posteo de Tintorelli. El ajuste fue que llegaron mejores ayudas y alguna doble marca. La sequía de la T duró más de cuatro minutos. Se produjo con la unidad defensiva rojiverde, conformada por Sarni, Izaguirre y Pereiras. Bomba de Federico y conversión del 10, sirvieron para obtener una decena de ventaja. A partir de penetraciones y descargas de Danridge, o con el uno por uno del debutante en la serie, el rojo conseguía goles para arrimarse a cinco. Luego del tiempo de Capelli, volvieron a intentar atacar profundo. Arribando al descanso largo, el que defendía con más intensidad dominaba. Bavosi dejaba su sello atrás, para que Aguada venciera por 6 (38-32).

Para el complemento, Willie Alford (Al) colocó seis tantos en 40 segundos. Con eso, en un abrir y cerrar de ojos, la renta era de 12. Los kilos y las cortinas de Tinto, propiciaron tantos de Massa para mejorar. García Morales quería encenderse con un par de bandejas, aunque chocaba en sus intentos por convertir. Lucía como la única opción, dejando de repetir lo que favoreció la brecha. Los argentinos sacaban la cara, especialmente el juninense, gran artífice de quedar abajo solo por la mínima. Tuvo la chance de pasar, pero Bavosi llevó algo de tranquilidad. Izaguirre padecía a Tintorelli, sin demasiada ayuda del resto. Al volver Roberts y recibir ayudas, el pivot pasó para habilitar compañeros. Sucede que el aguatero tiene esa posibilidad, de estar dominado desde el juego y que se ilumine alguno para salir del pozo. Esta vez fue Davis, el que con un triplazo sobre la chicharra lo dejó al frente 65 a 56 para el último.

Mayora, con cuatro al hilo abrió el epílogo. Transiciones rápidas con ofensivas cortas, para aumentar el ritmo de juego, era la idea de Fernández en el desenlace. La respuesta era con rebotes ofensivos y Pereiras desde el exterior. El mismo base, símbolo de la reacción, se comprometió con las personales, forzando el cambio. En ese esquema, Massa iba contra García Morales, buscando a partir de ahí. Luego del empate en 70, el mono y Leandro dieron ventaja de seis a tres minutos. El tono defensivo subió, produciendo que Tintorelli tenga dificultades de tiempo y espacio para maniobrar. Eran ocho y Trouville parecía aturdido. Otras desatenciones en los cortes, errores en el bloqueo, dejaron a Chucarro a tres con 1:30 restante. En la tregua de Capelli, acordaron ir abajo con Thornton. El estadounidense no defraudó, con gol y foul, ya eran seis para acariciar la gloria. Los jueces pitaron un foul de Soto sobre Davis, y al revisar volvieron atrás para cobrar una de tres tiros de Roberts a Mainoldi. El lío terminó con dos tantos por lado. 83 a 77, bola roja y 48 segundos en el electrónico. Las cosas fueron a la línea de libres, donde Danridge embocó y Thonton no. Estando a cuatro, a 32 del final, el propio Tony cometió la falta en ataque, dejando pasar la chance de ponerse a una pelota. Davis dejó uno de dos, Mayora no metió la bandeja y se fue la Liga. Aguada ganó el partido 90-84 y la serie por 3 a 1, obteniendo el bicampeonato, que representa la décima estrella en su historia.

 

EL GRITO

“Que no se crean que pueden ganarnos”


Germán Cortizas es desde hace tiempo el ayudante técnico aguatero. Suele ser el más cercano a todos los detalles y aspectos tácticos. Esta vez, entendió que la mano venía por otro lado. Fue por lo motivacional, justo antes de que picara la naranja.

UNO x UNO

AGUADA

Bavosi (9): La inteligencia puesta al servicio del colectivo. Cuando le quedó la mandó a guardar. Atrás agachó la cola contra Mayora y ordenó todo. García Morales (5): El verdadero señor LUB. 6 títulos en igual número de finales, con 3 equipos distintos.  Tuvo una serie floja para lo que es, pero se acopló a su rol y mejoró para coronar. Davis (6): El MVP de las finales. Fue el mejor cuando ganaron por mucho, también en el revés sufrido. Incontenible para cualquier defensa. Massa lo incomodó en el último acto. Thornton (9): No estuvo en el cuarto compromiso y se sintió. Dejó aquello atrás para revertirlo, demostrando su verdadero nivel. La clase de un tipo criado en las grandes ligas. Roberts (4): Tuvo que batallar contra Tintorelli. De a ratos lo emparejó, en otros perdió. Se mantuvo en juego, bajando 15 rebotes. Pereiras (6): Entró para ir contra Danridge. Además, estuvo más fino que en el resto de la serie. Izaguirre (3): También levantó su sexto trofeo liguero. Es ese amigo/a que en las difíciles siempre aparece. Hoy sufrió con Tinto. Sarni (4): Intenso en primera línea. Robó y asistió. Capelli (6): El gran mérito de la gestión de los talentos, en pos del objetivo logrado. Sus ajustes de un match al otro fueron importantes, demostrando que la actitud colectiva, sumada a la calidad individual, pagan dividendos.

TROUVILLE

Mayora (5): No se lleva la medalla de oro. Le queda la satisfacción de haberse puesto el traje de base de un equipo serio, al que ayudó en situación límite. Massa (7): Fue tomando confianza a partir de su defensa con Davis. Atacó a LGM todo lo que pudo. Grata aparición en el quinteto. Soto (3): Tuvo entrega, careció de efectividad. Igualmente, buena confirmación en la elite de nuestro básquet. Con margen para seguir creciendo, en un puesto donde no abundan players. Mainoldi (4): Mejoró en el transcurrir de los minutos. Sin descollar como en el game 3, terminó con doble decena en puntos y recobres. Tintorelli (9): Un animal. Más no se le puede pedir. Mueve los pies como Scola y mete como sólo él sabe. Venía del Metro, siguió subiendo su nivel. Danridge (6): Casi sin prácticas ni tiempo para volver al equipo, dio una mano grande rompiendo y descargando. López (3): Tuvo poco la bola en mano. Igual puso alguna importante. Marotta (2): Perdió su duelo defensivo y adelante no entregó la claridad necesaria. Se cargó rápido de faltas. Iglesias (2): Se achicó la rotación y Gonzalo lo sufrió. Poquito adentro. Fernández (6): En muchos momentos de las finales, se vio su mano. Con sub 23 del club, sin su mejor exponente (Mariani), plantó cara luchando, moviendo la bola y entregándose al máximo.

VAR

Gonzalo Salgueiro, Andrés Laulhe y Martín Fernández (2): Si el partido pasado fueron excelentes, en este tuvieron fallos desacertados. Permitieron más roce, equivocándose en apreciaciones. En el final se metieron en un lío yendo para atrás y adelante.  

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LO DESTACADO

Difícil tarea la de destacar a alguien. El campeón no será recordado por un gran rendimiento de conjunto. Si por individualidades que son estrellas para este medio, y que con la clase que tienen pareciera que se turnan. En la noche de la coronación, Thornton y Bavosi sobresalieron. García Morales-Davis tuvieron destellos. Los del banco metieron puntos y energía. Destacada cada una de las partes de la máquina.

EL TAPABOCAS

Con el presupuesto que manejaba, ser segundo esta lejísimo de implicar un fracaso. Por el contrario, después de empezar mal la serie con una paliza, Trouville fue competitivo. Perdió cerrado el segundo, ganó siendo mejor el tercero para evitar la barrida, e hizo transpirar hasta el final al bicampeón. Todos los respetos para un sub campeonato que será recordado, en una Liga recontra especial.

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