Batiendo y batiendo, sabiendo que no le sobra nada y de la mano de Mayora, Trouville se mantuvo con vida en la serie ante Aguada.

Inicialmente el rojo buscó atacar la defensa de García Morales. El que fuera tomado por el 11, debía jugarle para dañar en primera línea. Así Massa y Soto conectaron desde los 6.75. Del otro costado, parecía deportivo Davis. Los primeros seis vinieron desde sus manos, y cuando no la tiró, asistió. Cerrándose bien en la pintura propia, Tintorelli empezó a dañar cerca del tablero rival. Las desatenciones aguateras atrás, se parecían a las de casi todos los playoffs, dejando al equipo en desventaja de 9, con cuatro minutos por disputar. El show del bueno de Dwayne continuó, 17 tantos de su cuenta personal sirvieron para que, con su aporte y solamente algo de Thornton y Roberts en la contención, la victoria parcial de Trouville fuera de sólo 23 a 20.

Para el segundo chico, los de Chucarro fueron con el tiro exterior. Así llegó la máxima de 11 por cuenta de Iglesias. Al 4 de Capelli se lo apreciaba exhausto, siendo Pereiras quien definía sin suerte en el ataque. Pese a los intentos de Izaguirre, y las ayudas de los perimetrales, el oficio del juninense seguía dando sus frutos. Promediando el cuarto, los separaban 10 y la pintura era zona peligrosa. Lealmente, se mataban por una posesión o rebote. 5 al hilo de Leandro, achicaban la decena a la mitad. Tanto Marotta como Soto pretendían subir el ritmo, corriendo y forzando. Los porcentajes bajaron escandalosamente, desluciéndose el trámite. Mainoldi, más influyente en defensa, clavó su triple. Soto cerró un primer tiempo deluxe, para festejar 12 de diferencia. Libres de Roberts (sus primeros puntos en la noche) y de LGM, redondearon el score del primer tiempo en 40-32.

En el arranque del complemento, el plan de los amarillos se mantenía incambiado. El vigente campeón, salió enfocado en involucrar a Roberts. El 20 respondió con los 6 puntos del cuadro, pero siempre remando de atrás ante el escaso aporte de Thornton. Los argentinos y Mayora, corriendo e imponiendo el físico, retomaron la docena para Chucarro. Mientras todos manejaban el libreto de un lado, del otro lucían como arrestos individuales. Con Sarni e Izaguirre, la intensidad subió y bajó el margen a 6. Fue Mainoldi, que con su experiencia sacó la cara para retomar aire. El rebote ofensivo de Lee, con la conversión sobre la chicharra, colocó el juego a 9 para el epílogo.

Mayora involucrando a todo el mundo, tomó las riendas en el último. López dio lo suyo, para sacar 14 con 8:30 restantes. Nuevamente, Davis-Roberts fue la dupla salvadora. En minuto y medio, los foráneos a puro impulso arrimaron a 6. Habiendo llegado a esa situación, relativamente favorable, el de trenzas no la tocó en ataque. Encima Lee cometió su cuarta. Por si fuera poco, el olímpico de Mainoldi fue para sumar de a tres. Thornton salió del cero, y enseguida se complicó con faltas. Al triple del experimentado Leandro, para quedar a 4, le respondió Mayora con la misma moneda. En el momento más hot, Tintorelli sacó su chapa. Asegurando los recobres, convirtiendo cerca del cristal, mantuvo el punto a salvo. Ya sin tiempo, demasiado jugado al triple, Aguada intentó pero no le dio. El resultado final fue para Trouville por 87 a 78 para quedar 2 a 1 abajo en la llave.

 

EL GRITO

“No comemos con lo que dicen”


Clarísimo el mensaje del profe. Pablo Cabot fue recontra contundente para arengar a su equipo, previo al salto inicial. Lo completó el técnico Fernández, con un más académico “no se guarden nada”.

UNO x UNO

TROUVILLE

Mayora (9): Destacado y pico. Massa (4): Con más confianza que aciertos. Igualmente dio la talla, sin pesarle la titularidad. Soto (8): El primero en mostrar el plan. Atacó a García Morales desde el salto inicial. En el rectángulo todo bien, confirmando su buen momento y crecimiento. En el final también la quiso. Mainoldi (9): Más rebotes y defensa que tiros en el primer tiempo. Atrás fue un puntal para disminuir la influencia de Thornton. Cerró metiéndola y con toda su clase. Tintorelli (8): Tiene todas las mañas que puedan caber en un cuerpo. Está para enseñar claves de la pintura al propio Michelangelo. Iglesias (3): No fue el revulsivo de otras jornadas. Le costó defender el posteo. López (6): Entró correcto. Podría haber jugado algo más. Marotta (2): Cuando se esperaba calma de sus manos, puso más velocidad que Mayora. Con el diario del lunes, el desgaste le sirvió al equipo. Pomoli (-): Segundos en cancha. Fernández (8): No había mañana, sin embargo se mantuvo con lo que lo trajo hasta acá. Logró que Thornton desapareciera y atacó donde más le duele a García Morales.

AGUADA

Bavosi (2): Lo liberaron para tirar. No estuvo efectivo y le faltó lectura, justamente su principal virtud. García Morales (4): Una racha en el segundo cuarto, otra en el último. Muy poco para la bestia, que sufrió con Soto. Davis (8): Se cargó al equipo. Por escándalo el mejor de los suyos. Llegó liquidado al final, pero no se le puede pedir más. Thornton (1): Faltó a la cita. Insólito e inadmisible para alguien de su categoría. Roberts (7): Importante en el intento de reacción. Su tapón a Tintorelli vale un punto más. Se fue temprano para lo necesario que era. Izaguirre (3): Superado por Mainoldi. Se lo vio dubitativo a la hora de tomar el tiro. Pereiras (2): Lo soltaron por diseño. El físico le jugó una mala pasada para estar más claro. Sarni (4): Fue sobre el mejor perimetral con bastante éxito. Capelli (3): Perdió la batalla táctica ante Fernández. El banco le otorgó intensidad, aunque no puntos. Nuevamente los suyos de menor a mayor, sin el resto para llevárselo.

VAR

Gonzalo Salgueiro, Andrés Laulhe y Martín Fernández (7): En un partido parejo, no tuvieron influencia en el resultado. Cobraron lo que debían, para que no se les fuera de las manos. Más que aceptable labor.

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LO DESTACADO

Manuel Mayora fue el líder anotador de su equipo. Cuando no había mañana, el pibe demostró que estaba para asumir. Fue el que más tiró de campo en toda la noche, y lo siguió haciendo incluso cuando podía pesarle. 23 tantos (9/20 de campo), 3 rebotes y una asistencia, valen el destaque, de una gran aparición en esta Liga XXXXL.

EL TAPABOCAS

Mucho ruido y pocas nueces. Siempre se pican las cosas cuando llegan estas instancias. Lamentablemente, ahora sin gente se escucha aún más. Pero la única verdad sigue estando en la cancha. Precisamente ahí, fue donde Trouville volvió a ser un equipo con todas las letras. Demostrando por qué llegó hasta acá, y que no merecía irse barrido. Tapando bocas, para que sigamos viendo acción en este torneo.

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