El entrenador más ganador de la Liga Uruguaya de Básquetbol, Pablo López, pasó por Básquet Total (Radio Fénix 1330 AM) donde habló de su pasaje por Malvín, la selección y su presente en Paysandú. Dejó frases contundentes sin ocultar nada.

Comenzó refiriéndose a su último club, Malvín. Su forma de trabajo y parte de la clave de su éxito: “En mi pasaje por Malvín aporté una manera de entrenar o a tener una ética de trabajo, a hacerles creer a los jugadores que sí podían ser de alto rendimiento, a pinchar a los dirigentes para que la estructura mejorara, el hambre siempre de tener el mejor equipo posible para competir en lo que compitiéramos. A mí me dejó un profesionalismo inmenso, jamás pensé estar tantos años consecutivos en un equipo a nivel profesional porque el tema de los resultados siempre es un factor. Desarrollamos un trabajo integral, más allá de los resultados a nivel de mayores, que ayudamos al desarrollo de los jugadores”

“Es muy lindo sentirse querido. En realidad, lo que yo siempre recalco es que es un tema de equipo. Ni yo puedo conseguir los recursos ni puedo jugar como los jugadores, ni los jugadores pueden hacer el plan de juego ni los dirigentes pueden decidir los cambios. Esto es un trabajo de equipo, y ahí los hinchas completan un círculo virtuoso muy lindo y que perdura en el tiempo. Acá lo más importante es que se siga mejorando de la manera como se hace, agregarle valor a lo que ya está hecho”, dijo de la estructura de un equipo y su relación con el hincha Playero.

De su salida del equipo contó: “El día después fue raro, pero el ser humano se adapta a todo y parte de la inteligencia emocional es la capacidad de adaptación. Entendí por qué era la decisión y una vez que la acepté seguí adelante. Tuve la fortuna de que a la semana siguiente, la gente de Paysandú se acercara para colaborar en esta idea, así que encantado de poder colaborar y seguir camino”.

También tuvo palabras para su rol en formativas: “En el trabajo de formativas, para mí había un ida y vuelta. Lo mío era acompañar a Horacio (Martínez) que era mi compañero en mayores, yo tenía el tiempo disponible y estaba gustoso de hacerlo. La idea de mi parte era conocer a los jugadores, cómo reaccionaban en los momentos de tensión, cómo era el proceso de desarrollo de su carácter y la toma de decisiones. Luego para los chicos era lindo ver al entrenador que los podía poner en mayores, estar mirándolos cada vez y acompañándolos, y sobre todo aportándoles soluciones. La idea mía siempre era complementar el trabajo de Horacio, aportarles soluciones tanto a los jugadores como a los compañeros que veía en ese momento que podía sumar”.

“Mi contrato termino y no se renovó para el próximo torneo. La salida fue, como todo mi trabajo en el club, muy educado y todo muy respetuoso. Agradezco muchísimo la oportunidad que me brindaron y todo el cariño de las personas que están ahí, así que eso me lo llevo conmigo”, dijo añadendo detalles de su salida.

López habló de un objetivo no cumplido en su última temporada y de la importancia de los resultados en los ciclos de los entrenadores: “En los deportes profesionales, la permanencia de un entrenador implica resultados deportivos, no hay romanticismo en esto. La mayoría de los dirigentes ven la óptica del resultado y eso es algo con lo que hay que aprender a convivir. Los equipos se preparan con diferentes objetivos y para mí Malvín este año se había preparado para llegar a semifinales, pero también pasa que fue un año excepcional. También está el tema de las lesiones que hay que tratar de que nunca sean una excusa, debés tener un equipo planteado con la suficiente profundidad para que cuando uno no está el otro pueda responder y ayudar al equipo, aunque sea de diferente manera”.

También tuvo un párrafo aparte para la selección: “Las ganas de volver a la selección uruguaya están intactas, pero me parece que en este momento está en las mejores manos y es el momento de apoyar. Tenemos un entrenador de nivel superlativo.”

“Mi acercamiento a la selección tiene que ver más con un nivel de devolución que de ostentación. Yo no necesito ser entrenador de la selección uruguaya, pero si lo vuelvo a hacer lo haré igual que antes, como un plan de devolución para lo que el medio me ha dado a mí y el honor que implica representar a la gente que se representa, que es un país entero”, comentó respecto a que haría en una posible vuelta.

Pablo se encuentra trabajando en Paysandú y habló acerca de su nuevo rol: “Estoy colaborando con los entrenadores y los jugadores allá a través de la liga y de la Intendencia haciendo cuatro entrenamientos en dos días. Aunque hay semanas de dos días y semanas de tres, tratando de sumar un poco de trabajo a todos los clubes de la ciudad”.

También se refirió a como se le abrió la puerta para volver al departamento: “A mí el que me convocó fue Andrés Piagio, que es el director de la liga. En realidad, estamos trabajando para el básquetbol, para ayudar un poco a los clubes y a través de la Intendencia tratar de llevar el básquetbol a todos los barrios”

“Los chicos son espectaculares, con muchísimas ganas. Han pasado 150 chicos con grupos de 100 o 115 hasta 18 o 19 años y hemos citado un par de mayores para que nos ayudaran como lideres de grupo, para que sirvieran como ejemplo para los chicos de que vean que se pueden transformar en profesionales”, contó respecto a su grupo de trabajo.

Respecto a los chicos con los que se encontró en Paysandú dijo: “Hay muchísimas ganas y eso es algo que podemos aprovechar. Lo del desarrollo obviamente va a ser el desafío, pero hay muchísimo entusiasmo. Talento hay siempre, el tema es poder desarrollarlo, visualizar dónde van a jugar en mayores y a través del trabajo diario poder darles horas de cancha”.

Por último, profundizó acerca de un método de trabajo, que busca darle mejores herramientas a los entrenadores, para la formación de nuevos jugadores: “La parte más importante de esta idea es mejorar la parte cultural de los entrenadores para que luego lleven a los entrenamientos para poder mejorar esos jugadores y después los clubes mejoren la estructura del entrenamiento para que los entrenadores y jugadores puedan estar todos los días en la cancha”.