Llegó a Colón. De rastas que buscaban escape de su Estados Unidos natal y nuevos desafíos. No tenía del todo claro en donde iba a volar su rizada cabellera y la sonrisa blanca que enamoró cuando puso su pie en Uruguay: su nuevo lugar para siempre.

Garzón lo acunó. Lo uruguayizó. En Olímpia dejó de ser un simple jugador guerrero y saltarín que no daba pelota por perdida. Sus escasas cualidades técnicas crearon pensamientos de tijera. Pero el corte – por suerte – esperó un poco más. Y esperó tanto que al final nunca llegó.

Las rastas al viento fueron volando al compás de las alas rojas que lucía en el pecho mientras hacía delirar a la parcialidad olimpista. Jugó instancias decisivas de Liga Uruguaya, dirigido por Miguel Volcán Olímpia estuvo a punto de eliminar en semifinales a un copetudo Biguá en serie que se escapó en el quinto juego.

Aquel pivot simpático que llegó sin tener mucha idea de en qué aeropuerto iba a aterrizar el vuelo que lo sacaba de Estados Unidos, ya era un ícono, e incluso tenía cantito de guerra propio. “Kiú, Kiú, Kiú”, con el brazo derecho acompañando el ritmo, si no, no valía.

Formó su familia. Pasó a Malvín. Fue campeón de Liga tres veces. Se puso la celeste. Ah, también sacó la cédula; ese cartoncito de plástico que oficializó al uruguayo de hace rato.

Sin promocionar la violencia desde este lugar, remó como loco en aquella generala contra México y durante años fue el socio ideal del mejor Batista en la pintura de Uruguay. Varias veces arañó glorias de participación en Mundiales o Juegos Olímpicos que no llegaron por poco

Tuvo pasajes por Argentina y Colombia. Siempre con retornos al Uruguay que lo adoptó y lo enamoró.

Trouville, Stockolmo y Unión Atlética lo hicieron recorrer nuevos barrios. Hasta que volvió a su primer amor para retirarse en Olímpia. Ante Aguada, en el Antel Arena, fue su último partido como profesional.

Llegó escapando de una realidad que le daba miedo y lo hacía temer una muerte tempranera. Encontró refugio, formó su familia y se hizo su lugar en el Mundo. En el paisito al sur del sur.

De rastas, risas, pelado o tirando de cuarta. Gracias “Q” por tu amor por el básquet y por querer tanto este pedacito de tierra. Éxitos en tus nuevas pasiones, uruguayo…