Esteban Yaquinta, técnico que ascendió con Urupán, dialogó con Basquet Total luego del enorme triunfo ante Cordón que le dio el ascenso a la Liga Uruguaya.

El DT contó sus primeras sensaciones tras el logro: “Cordón es un equipazo, cuando nos tocó la serie contra ellos veía que estaba Paul Harrison, Brian García, Barriola, Rojas y decía: ¿cómo mierda hacemos para ganarle? Pero este equipo tuvo rebeldía, ganas, defensa y básquetbol. Cuando se nos pusieron a cuatro, lo único que le pedí fue que jugaran al básquetbol como todo el año. Por suerte lo logramos”.

En la noche señalada, el equipo defendió para campeón: ”Reconocer a jugadores que a veces no les gusta tanto la defensa pero lo hiceron como leones. Yo los molestaba y le mostraba videos de situaciones donde podían mejorar. Esa fue nuestra identidad, contagiarnos entre todos. Yo a veces veía situaciones que se daban en otros equipos, nosotros éramos todo lo contrario, estábamos muy unidos, había mucho compromiso y era una injusticia no subir”.

Pese a la juventud, las piezas claves de Urupán dieron un plus en la parte cumbre del torneo: ”En Playoffs se ven la clase de los jugadores y de los equipos. Por ejemplo, Nicola Pomoli que tiró un 55% en libres en la temporada, metió seis seguidos para ganar. Eso es clase. Aparecieron todos en los momentos que tenían que aparecer. No se gana más con nombres, se gana jugando al básquetbol”.

Sobre la relación con el plantel, dijo: ”Hay mixtura del ascenso con Miramar, y los que subimos con Urupán en DTA. Hay confianza mutua. Yo les tengo muchísima a ellos como jugadores y aunque suene feo decirlo, creo que ellos también confían en mi trabajo de entrenador”.

De su actualidad como entrenador, analizó: ”Yo intento laburar, callado. Quiero volver a la Liga. Con Miramar que es mi club no se me dio, aunque ya me llamaron que subiera para dirigir El Metro del año que viene. Espero poder trabajar en la LUB con Urupán”.

Muchas cosas no se saben, Yaquinta comentó una que a él le hizo disfrutar estos torneos de una forma especial: ”Fue súper especial. Yo sé el esfuerzo que hacen los dirigentes. El año pasado puse el nombre de mi papá en la camiseta de Miramar, quise colaborar con eso y era un motivo de orgullo para mi. Esta vez puse el de mi mamá en la camiseta de Urupán. No le podía fallar a mi vieja”.

Sobre el proyecto del conjunto de Pando, contó: ”Cuando el año pasado fui a Urupán, mi hijo Facu me dijo que no arreglara en DTA. Que esperara Liga. Pero me senté, me sentí reconocido por mi trabajo, confié en la gente que me llamo y tomé el desafío. A las dos semanas Facu me dijo que había tenido razón en aceptar. Logramos estos dos ascensos divinos, contagiamos a una ciudad que estaba pintada de verde”.

Vuelve el interior a primera, una necesidad básica del básquet uruguayo: ”Le hace bien a la Liga Nacional que el interior se involucre. Ojalá que esto contagie a otros clubes. Nosotros vamos a llevar la bandera de Canelones sin faltarle el respeto a Lagomar y Juventud de las Piedras. Uruguay necesita que se apueste”.

Para cerrar, habló de las claves del ascenso: ”Urupán subió porque jugó bien al básquetbol, porque no especuló nunca aunque nos tocó el camino más difícil. Se premió al número 1”.