Una infancia con la naranja picando por la Ciudad Vieja, “El Bajo” lo acunó en la intersección de Juan Carlos Gómez con la Rambla Portuaria 25 de Agosto. Los colores blanco, rojo y verde de su querido Club Atlético Las Bóvedas en el corazón. Ahí se crió Richard Pereira, el “Pato”, al que así lo conocen por su parte de atrás. Hoy ya alejado del casco histórico, vive en las inmediaciones del Barrio Las Acacias, donde recibió a Basquet Total para una nueva entrega del Equipo Sin Hinchada.

¿Cómo fueron tus inicios en el básquetbol?
Siempre lo cuento, tenía 10 años, la edad que tiene mi hijo Nahuel a quien fui a buscar hace un ratito que se fue de trasnoche a jugar al play con los amigos.
Estaba en una plaza jugando fútbol y me invitaron a jugar al básquetbol y fui a probar. La verdad es que no tenía idea de básquetbol, si veía alguna cosa por la televisión abierta pero más nada. Recuerdo que era enero de 1985 y fuimos a la Plaza de Deportes N°1 donde jugaba Las Bóvedas, ahí arranqué y no paré prácticamente desde los 10 años hasta ahora hace más de 35 años que estoy vinculado a una cancha de básquetbol.
¿Cómo se dio ese pasaje de jugador a árbitro?
No lo digo con falsa modestia pero con 10 años arranque en Mini, era el capitán de la categoría y siempre jugué con los más grandes. Llegué al plantel principal con 16 años, no me consideraba malo pero tampoco estaba en un cuadro de arriba ya que Las Bóvedas siempre peleaba abajo y fue el único equipo donde jugué esos 7-8 años de carrera hasta que a los 17 años me enoje con “Chiche”, el dueño del Chopicón y el Bar Adipe en Sayago. La situación que le planteé fue que estaba todo bien, que iba a practicar y todo pero que no tenía ni championes, éramos una familia humilde. Yo no trabajaba ni nada y realmente no teníamos para los championes y en las viejas canchas de bitumen comía suela impresionante; él me dijo que me iba a comprar y nunca lo hizo. Me acuerdo que en un partido de juveniles en el vestuario de Capurro me enojé y no fui más, eso que estaba entrenando en el plantel principal. Sí seguí yendo a ver a Las Bóvedas pero dejé de jugar, sólo jugaba con mis amigos pero no jugaba de competir y así quedó hasta los 23 años que volví a regresar a una cancha de básquetbol con el arbitraje.
El pasaje no fue tan traumático porque lo seguí después de jugador, tuve un pasaje de hincha de 4-5 años para nosotros era todo un espectáculo que fueran las radios a transmitir a la cancha del club porque me acuerdo que tenían que traer el cable del teléfono para instalar la radio y para nosotros era Hollywood.
Recuerdo mucho de esa época que ahora no se hace tanto. Sabíamos que había partidos donde el día anterior había llovido y Las Bóvedas tenía las de ganar, entonces se formaban los pozos de agua e íbamos a los 2 de la tarde a secar la cancha y viceversa también cuando sabíamos que teníamos menos cuadro, algún jugador lesionado o algo y habían caído dos gotitas se venían los baldazos de agua, eran las típicas de aquella época de los 90´.
¿Cómo era ir a jugar a Las Bóvedas?
Las Bóvedas, Paysandú, Barrio Obrero, incluso Waston. Todos esos equipos eran bravos en sus canchas, un clásico de Ciudad Vieja entre Las Bóvedas y Waston era como un Nacional – Peñarol multiplicado, porque vos te veías con todos en la Escuela, el Liceo y después había que aguantar que el otro te sentara en la máquina o al revés. Y pasaba en todas las categorías, no era sólo en mayores sino que en todas las categorías inclusive en la reserva.
¿Qué recuerdos tenés de tu debut?
Mi debut por cosas del destino se dio en cancha de Lagomar, jugaba el local y Waston. Fue mi primer partido el 13 de octubre de 1998 allá en la Costa de Oro, un partido de juveniles con Antonio Fitipaldo.
¿Cómo es tu día a día?
Uno ya se acostumbro al no parar casi nunca, ya en estos días vuelvo a viajar por trabajo a Artigas y Rivera y ya estoy en una etapa que disfrutó de arbitrar más allá de la responsabilidad que conlleva arbitrar partidos, uno está viendo que se acerca el final de la carrera e intenta dejarle algo a los muchachos que están comenzando, pasarles la posta que a uno le pasaron en su momento, ver como crecen, como surgen árbitros nuevos.
¿Qué te dejó tu carrera como árbitro?
Quizás podría haber faltado algo a nivel internacional, a uno le quedó de haber ido a un torneo grande de forma internacional, pero no se pudo por diferentes cosas de la vida. Estoy agradecido por todo lo que viví. Yo prácticamente en América hice todos los torneos, estoy súper feliz y contento con todo lo que hice y desde que subí siempre estuve bien catalogado; el estar en todas las finales años consecutivos también marca, no es fácil estar y es la mayor alegría o responsabilidad que hay.
¿Sos de mirar partidos con el ojo arbitral?
Uno con los años analiza más. O comenta con los compañeros los errores porque en el partido te das cuenta de los errores y revisás eso, obviamente con el compañero de terna se comunica, creo que a todos nos pasa lo mismo.
¿Pensaste llegar a dónde llegaste como árbitro de básquetbol?
Fue todo tan raro, uno comienza con todo el chiche para ver que es, como cualquiera. Si bien es vocación como todo, al principio lo hacés para probar porque capaz que después no te gusta y luego todo va llegando. Por ejemplo te cuento, mi viejo fue mecánico y yo desde los 7-8 años estaba metido en el taller con él, desarmaba motores, estaba ahí y nunca me gustó. De chico me decían: este va a ser mecánico y la verdad nunca me gustó. Sí me gustaba estar con mi padre y ensuciarme pero con el paso de los años me di cuenta que no era para mi.
¿Cuál es la mejor anécdota que te dejó el básquetbol?
Me acuerdo siempre de un partido, recién me había recibido de árbitro internacional y me rape a cero, debe haber algún registro gráfico de eso, no estaba en la cresta de la ola pero estaba bien posicionado. Aún hacíamos de a dos árbitros los partidos y estaba junto con Carlos Gómez en un partido entre Hebraica y Macabi y Atenas, un partidazo realmente y resulta que terminó empatado y nosotros nos fuimos, nos fueron a buscar al vestuario che vengan que el partido está empatado y hay que jugar el alargue. Tuvimos que volver a hacer la prórroga para que uno vea el grado de concentración que estábamos, Gómez era de los árbitros más prestigiosos de aquel entonces y yo venía en auge. Nos fuimos en un partido con alargue, nada que ver, con que cara volvimos y nos gritaban desde burro a no sabés donde estás parado.
¿Nunca pudiste arbitrar a Las Bóvedas?
Nunca se me dio arbitrar el equipo que soy hincha. Sí a Waston desde primera a formativas pero en un momento no quería arbitrar más porque seguía viviendo en Ciudad Vieja y arrancó eso de la broma de que siempre nos matás y dije que no quería hacerle más. En un momento arrancó nuevamente el campeonato de Tercera y me encontré con Sergio Hermida y me preguntó porque no le arbitraba y le contesté que no quería tener problemas con nadie en el barrio y quería caminar tranquilo y él me dijo que por eso me despreocupara que si era por eso nunca iba a tener problemas ni con Waston ni con los hinchas del equipo y retiré el no arbitrale más. Al siguiente torneo me designaron para arbitrarle y y uno me grito que era de Las Bóvedas que siempre nos matás, vino Sergio (Hermida) y le dijó no te metas con el pibe, dejalo laburar y de ahí jamás tuve un problema después. Mario Ríos también estaba en ese Waston. Luego con el tiempo le hice ascensos hasta la Liga a Waston, si bien nunca arbitré a Las Bóvedas, le hice al Waston que eran prácticamente lo mismo, clubes del barrio.
¿Qué te dejó el Barrio Ciudad Vieja?
Todo. Yo compré la camiseta de Las Bóvedas que están jugando en fútbol en la Liga Guruyú. Mi hermano y mi hijo las tienen, sigo teniendo el sentimiento si bien el club no está, se mantiene todo vivo.
¿Cómo ves a la UJOBB en la actualidad?
Es como todo. Tiene cimbronazos como todo gremio, esto es una competencia entre todos y a veces que hay que lidiar con eso. Si bien está bien, se trata de compañerismo y también está el tema que uno compite con su compañero, siempre uno por ego y todo eso quiere ser el mejor en la categoría, que lo tengan en cuenta para los partidos importantes. Te genera cierta rispidéz, pero luego de los últimos años donde estuvimos bastantes divididos, incluso hasta corrió riesgo y ahí empezó a ser mejor. Siempre hay cosas a corregir pero está funcionando el gremio como tal y está siempre el mito que se dice que el que está en UJOBB está por algo. Si bien se pierde tiempo en estar ahí, tenés que estar, si no dar un paso al costado.
¿Hubo un grupo de WhatsApp con Bartel, Ortiz, Olivera -entre otros- para trabajar?
Sí, se llamaba oficialismo, pero era para tratar de ayudar a que el barco no se fuera de rumbo. En aquel momento se iba, estábamos peleando contra la Federación, pero si bien podés pelear tenés que ser un poco inteligente, saber que no las podés ganar todas, lo sabe cualquiera que sea gremialista o comerciante y si tenés la mentalidad que siempre vas a ganar y siempre tenés la razón, llegás a un punto que te das contra la pared y no avanzás. Hay que ceder para ganar, más cuando sos la parte más débil.
¿El grupo sigue funcionando a pesar que alguno ya no escribe?
Hay alguno que ya no escribe sí, se mudó de barrio y hasta cambió de equipo creo. Ya es un grupo donde pasa cualquier cosa como cualquier grupo de WhatsApp.
¿Seguís siendo jugador de Los Cuervos?
Seguimos jugando, pero es para despuntar el vicio con los compañeros, hacer ejercicio y disfrutar lo que hacíamos antes; a pesar de que ahora cueste un poco más.
¿Sos de mirar tus partidos?
Los miro por la plataforma, no miro el partido entero pero si las jugadas puntuales y sirve para corregir con tus compañeros. Salís después en las reuniones por zoom y se trabaja en la corrección en equipo.
¿Qué pasó en una presentación olímpica en Paysandú?
Le cambié los nombres a Guillermo Dianessi y Julio Dutra (se ríe). Estaba el estadio lleno, ellos recién habían subido y me preguntaron los nombres y les dije cualquier nombre, recuerdo los dos se miraron y me dijeron que hijo de p….Fue tremendo y en ese mismo partido tiraron una moneda a la cancha y le digo a Guille que la juntara y ahí le gritaron muerto de hambre, venís por la plata, de todo y me dice: solo yo te hago caso. Después con Julio hubo otra anécdota interesante en cancha de Urunday Universitario pero esperemos el aval de él para contarla, cuando lea esta nota me va a llamar.
¿Sos de jugar mucho al fútbol 5 y 7?
Juego mucho con amigos los miércoles y entre los conocidos Diego Ortiz nos invita, lo apodan “Slowmotion”, el que lo lea que saque sus propias conclusiones.
¿Tu hijo Nahuel es todo en tu vida?
Nahuel es todo (muestra sus fotos). Juega en Cerro Largo de AUFI y estuvo en Uruguay Montevideo, ayer jugó contra los ex compañeros, lo llevo a practicar, es categoría 2000. Ahora duerme porque tuvo noche de play ayer. Todo el tiempo que puedo estar con él lo aprovecho al máximo, desde que es chiquito siempre se quedó con papá.
¿Cómo fue vivir con compañeros como Ortiz, Dianessi y Nadruz?
Con Ale Nadruz nos mudamos primero y luego cayeron los otros dos. Fue por el 2006-2007, la pasábamos espectacular, fue una etapa que se disfrutó mucho y se aprendió.
¿Eras el encargado de limpieza?
Eso es mentira. No se quién te dijo eso (teléfono para Diego Ortíz) pero Guille era el que limpiaba en un lugar que cada uno estaba en su mundo.
¿Cómo fue esa convivencia con los cambios de plantel?
Empezamos con Ale Nadruz, después llegó Diego o Guillermo. Luego se fueron Ale primero y Guille después. Posteriormente me fui yo y quedaron Diego con Vivían García, estuvieron varios años ahí hasta que se mudaron. No sé si ahí no nació su hijo Mathías.
¿En la comida había mucha milanesa de pollo?
La milanesa de pollo de Ortiz era famosa, solo se comía eso. No sabíamos cómo las conseguimos pero en un momento nos enteramos que había un compañero que tenía una novia que trabajaba en una pollería, no vamos a dar nombres, la persona sabrá quién es. Un día la muchacha vino a buscarlo y él no estaba o se escondió mejor dicho y la chiquilina dijo mirá todo lo que hace por las milanesas. Esa frase fue mortal y ahí se cortó todo, no hubo más milanesa de pollo.
¿Se puede vivir del básquetbol en Uruguay?
Si uno puede tener 4 o 5 partidos de Metro con suerte. Capaz que cuando uno es joven y recién arrancaba era otra cosa; estar 10 horas un finde en una cancha, pero llega un momento que el tiempo no te aguanta, que los años van pasando, puede haber lesiones. Pero no se puede vivir del básquet, a eso hay que entrenar y la realidad económica marca que si no tenés un complemento no da. Cuando nosotros recién arrancamos te exigían tener un trabajo, yo por eso siempre le digo a los jóvenes que no tomen esto como un trabajo porque van por el camino equivocado, no se viene a hacer millonario acá porque te puede pasar de todo. Con esto de la pandemia hubo compañeros que la pasaron mal, incluso hasta árbitros de fútbol que también, no tenemos una plata fija de la FUBB por mes. Acá no tenemos la suerte que hay en Argentina o Brasil dónde cobran 600-700 dolares por partido, ojalá cobraramos eso y un mínimo de 4-5 partidos por semana; es otra realidad, ellos pasan fuera de casa pero sí es un trabajo y te pagan por ello.
¿Qué sensación te dejó desde la tribuna la primera final de la LUB entre Defensor y Paysandú?
Estaba junto a Enrique Ferreira y ya te cuento que junto con él y Pablo Sosa somos los únicos árbitros que estuvimos en todas las ligas. Fue una jugada dónde estaba en la tribuna de arriba junto a Quique pero hay que entender a los compañeros que estaban ahí en ese momento, cada uno tiene su visión y su opinión, todos son respetables. No voy a entrar en ese terreno, los errores arbitrales son parte del juego, eso le digo a Nahuel, también te puede tocar a favor. Está bien enojarse o calentarse pero el error del árbitro forma parte del juego no es que uno está en contra de algo, hay mucho mito de los sistemas, de que había que haber siete finales todo eso es mentira. Si uno está a un partido de ganar y ser campeón no lo convencés ni con millones de dólares, la gloria de salir campeón no se vende.
¿Nunca un soborno?
En Paraguay llaman árbitros extranjeros por eso, me han contado de termos de tereré con plata adentro y se generaron problemas. Cada uno sabe al apoyar la cabeza al almohada, pero yo nunca recibí nada ni acá ni en otro país, ni insinuación.
¿En qué estapa de tu carrera estás?
Mi idea es cumplir  25 años y retirarme. Ahí ves varios trofeos que son un orgullo y luego quedarán para Nahuel como los balones. Son los legados que quedan.
¿Al retirarte ejercerías como periodista?
Tengo amigos en el periodismo como Gustavo Seijas con quién arbitre, yo estudié en la Calle Ciudadela periodismo deportivo. Es una de las posibilidades y cuando llegue su momento veré.
¿Cómo fue ese accidente que sufriste hace un año y medio?
Fue en la Ruta 7, me di vuelta con el auto y fue muy complicado, pero por suerte la puedo contar. Fueron solo golpes y un corte en la oreja pero Dios me acompañó y pude seguir. La verdad es que te cambia la perspectiva de las relaciones con tu pareja, tu hijo, tu familia y amigos. Cambiás mucho la cabeza, te das cuenta que en un momento podés perder todo, valorás las cosas de otra manera. Por ejemplo recuerdo lo de Andrés Pollero que era mi amigo hace unos meses atrás y lo mataron para robarle el auto. O sea ahí es cuando decís que esto no es un día más sino uno menos, así es la vida y hay que vivirla lo mejor posible.
¿Quién es Richard Pereira?
Trato de ser un buen padre, un buen compañero, un buen amigo y que el día de mañana cuando no esté le digan a Nahuel que su viejo era buen tipo, más allá de los errores y aciertos. Uno no es monedita de oro para que lo quiera todo el mundo pero trato de aprender de los errores, ser mejor cada día y tratar de dejarle un legado a Nahuel.

PING PONG

Mejor Partido: Me quedo con las 4 finales seguidas con Alberto Arenas y Alejandro Sánchez Varela cuando sale campeón Aguada en 2013.
Peor Partido: Ese que decía de Atenas con Hebraica y Macabi y un Biguá – Defensor Sporting dónde tuve un error puntual y quedé afuera de las finales.
Jugador más complicado: Luis “Bicho” Silveira.
Hincha de: Club Atlético Las Bóvedas
Terna ideal: Por amigos te digo Alejandro Sánchez Varela, Guillermo Dianessi pero no puedo dejar atrás a muchos, también están Diego Ortiz y Julio Dutra.
Partido que te hubiera gustado arbitrar: Algún partido de la generación dorada de Argentina o alguno del Dream Team de Estados Unidos para medirse a nivel de esas bestias.