En su casa, en el corazón del barrio Capurro, Gonzalo Paz, reciente árbitro ascendido de categoría y una de las mejores apariciones de El Metro, recibió a Basquet Total en un nuevo testimonio a la sección del Equipo Sin Hinchada.

¿Cómo fueron tus inicios en el básquetbol y el arbitraje?
Como jugador era siniestro, espantoso de verdad, comencé jugando en Urunday Universitario más o menos de los 8 a los 12 años donde dejé y ahí se terminó mi carrera. En si iba obligado porque mi padre me mandaba a jugar al básquetbol pero no me gustaba hacer deporte en general. Cuando me rajaron arranqué para hacer deportes tipo sociales y después terminé en el arbitraje. Lo de ser árbitro fue porque un día mi padre me invitó al Palacio Peñarol a ver una semifinal de la LUB, no tenía ni idea quien jugaba pero veía un árbitro joven en comparación a los árbitros en general que eran todos dinosaurios de 45 años para arriba y le preguntó a mi viejo: ¿Quién es?, a lo que me respondió: Alejandro Sánchez Varela. Ahí llegue a casa, lo busqué en internet y me salió que en 2014 había ido al Mundial de España, que arrancó a arbitrar con 19 y yo tenía esa edad, ahí me embalé no se porque aún y entré a llamar a todo tipo de personas, agregaba gente a Facebook, jodí a Nieto y a todos los que se me cruzaban, la FUBB no tenía mucha idea hasta que se abrió un curso, me anoté y así empecé a arbitrar.
¿Cómo fue pasar por diversos deportes?
Tengo esa facilidad de que agarró las cosas rápido y me aburró rápido también, ahí mismo en el Urunday Universitario jugué al voleyball y luego arranque para el lado del handball, judo, taekwondo y nada me gustaba. Después sobre los 17-18 años le dije a mi familia que no me rompieran más las bolas que no quería hacer deporte, que no tenía ganas y tuve así dos o tres años de inactividad que mi cuerpo me lo demostró hasta que llegué al arbitraje.
¿De dónde surge el amor por el arbitraje?
Como era malo jugando, era menos pesado si arbitraba, entonces en las prácticas era lo que hacía y me encantaba. Cuando miraba un juego era más de mirar los árbitros que otra cosa, me gustaba ese espectáculo, el ver como se movían y eso. Si bien no soy apasionado por el básquetbol en lo mas mínimo, soy apasionado del arbitraje del básquetbol, me gusta todo lo que implica eso. Al principio me era muy duro porque al no entender una mierda de una cortina y eso era peor, yo me aplicaba al reglamento y pitaba. Con el tiempo, tuve un grupo en la escuela de árbitros que ibamos a ver básquetbol, ese curso me salió carísimo por todas las entradas que pague junto con Sebastián Ferreira que ibamos para todas las canchas y todo se te hacía más familiar.
¿Qué es la UJOBB hoy?
Estoy bastante por fuera porque me queda bastante lejos, además el buen uso que se le da con los entrenamientos no lo estoy usando, entreno por mi cuenta.
Creo que todo esto de poder entrenar ahí surgió en un momento complicado de pandemia, agarró a todos en situaciones diferentes a la que no nos afecta de la misma manera, cada uno tiene su vida laboral,

su familia. En cuanto a la sede está muy bueno todo lo que se hace aunque no estoy muy metido ni sé bien que se está haciendo, sé que se labura bastante y hay un equipo de gente trabajando para mejorar la imagen que se tiene de que el árbitro es el malo de la película y eso se hace con un aporte a la comunidad por parte nuestra.

¿Sos de mirar tus partidos?
Todos los partidos están en la plataforma, al principio miraba todos los partidos y después hablábamos de eso pero no me duró mucho, sácamela un poco (risas). Pasé a mirar sólo mis partidos. El hecho de que estén grabados te permite corregir, observar y a veces puede ser peligroso porque uno busca auto complacerse de posibilidades diferentes, pero si hay errores, hay errores, no se deben buscar excusas, a veces te pasa y no queda otra. Yo en general soy bastante despistado, me pasa muchas veces que la cancha se te gira y como yo corro con los jugadores a veces le erro al marcar pero lo principal es asumir el error, aceptar que uno se equivoca y esto de las grabaciones te da la posibilidad de corregir. Creo que estamos siendo más profesionales en cuanto al arbitraje, se hace un seguimiento por parte de veedores y con el tema de la plataforma, se te dice las cosas que se hicieron bien, que se hicieron mal, las cosas a corregir y demás. Esto no se si se hacía antes porque recién llegué a El Metro. A su vez tenemos charlas cada dos semanas para ver los lineamientos, cosas nuevas y eso genera avances constantes.
¿Cómo es arbitrar en la realidad actual?
Particularmente me pasa que no tengo mucha práctica en partidos con mucha gente y cuando hacía DTA me pasaba que tener 3-4 personas para mí era como estar en el Estadio Centenario con todas las tribunas completas. El otro día en el Femenino, la tribuna no me afectaba si había poca gente o no, cuanto más gente para mi hay menos presión, diferente es acá que van a gritar de los dos lados. Lo que cambia es en cuanto al estilo del arbitraje porque sabés que el ser un tipo apegado a las reglas como yo en Tercera no era para nada sano porque conlleva a quilombos varios. Pasa mucho que en esta divisional se juega mucho tipo guerra, no básquetbol y tenés que aprender a pitar eso, todo es un aprendizaje constante.
¿Tenés alguna otra pasión además del arbitraje?
No es tanto una pasión como el arbitraje, pero me gusta mucho todo lo que es el marketing digital y eso si bien no es una pasión me gusta mucho ver como implementar cosas de afuera acá.
¿Cómo te encontrás hoy en tu carrera arbitral?
En realidad en lo que a mi carrera se refiere hubo un factor importante que fue la suerte, soy agradecido a la vida que me ha ido bastante bien porque en 2016 hice 6 partidos y ya al otro año estaba en la DTA. Creo que todo es un proceso que si uno trabaja y cumple, pueden llegar cosas mejores siempre. Todo depende de uno mismo. En cambio si uno va a caminar la cancha no vas a llegar a nada. A nivel continental hoy se hizo un cambio en cuanto a la valoración de los jóvenes y en cuanto a la proyección de los mismos, tengo claro que no pitó igual a un árbitro de primera y tengo millones de cosas a corregir pero es una realidad que tenemos todos que mirar hacia adelante y corregir sobre todo los jóvenes lleguen a las categorías de primera porque FIBA con 35 años ya te cortó, por eso hay un empuje hacia que se trabajen con los jóvenes, hacer lo que se tiene que hacer, aprender y seguir mejorando porque las oportunidades se van dando y hay que aprovecharlas. Otra cosa a destacar es que se creó un grupo de árbitros jóvenes de distintos cursos que está muy bueno, nos damos mucho para adelante, tenemos una competencia sana; si bien todos queremos llegar. Nos llevamos bien, nos mandamos mensajes antes y después de los partidos de aliento, por situaciones de juego y eso es muy positivo para el desarrollo de los árbitros porque de acá a unos años tiene que haber una renovación. Lo que también pasó es que hace unos años había determinados cupo de árbitros FIBA, luego le bajaron porque se manejó un sistema en cuanto a la posición de Uruguay en el Ranking FIBA, lo que era medio raro porque no coincidía ni coincide muchas veces el nivel de las selecciones o como compiten estas con el arbitraje. Mismo pasa en nuestro país que el básquetbol funciona gracias a la buena voluntad de la gente, en otros paises con el mismo presupuesto no podrían hacer nada de lo que hacemos acá, hay mucha voluntad de querer trabajar. Hace poco hubo una clínica virtual de Gran Canaria donde hablaban instructores de Perú y hablaban del arbitraje uruguayo como una escuela a la par de Argentina y Brasil, pero en sí estamos muy lejos de ellos aunque es destacado que hubo un crecimiento de árbitros muy importantes, nuestro país es una gran escuela y eso lo vi cuando fui a un Sudameircano U14 como invitado, me preocupaba más por lo técnico que otra cosa porque con lo demás al hacer formativas acá estás acostumbrado a lidiar con todo, desde un padre a los encargados de mesa, a los suplentes y demás.
Está claro que igual tenemos errores y fallas como los jugadores erran bandejas, nosotros erramos pitando, pero se perdona menos el mal pitazo, todos tenemos malos días, a veces pasa.
¿Te parece hagan falta más clinics y cursos?
Héctor Uslenghi está haciendo un gran laburo al menos para los árbitros jóvenes, es bueno. No se en tanto para el colectivo en general, ahí habría que preguntarle al otro. Lo bueno es que siempre se puede hacer más y trabajar, se hace mucho para las cosas que se tienen, siempre hay una posibilidad de feedback y esas cosas marcan la diferencia. Tenemos un Colegio de Árbitros bastante cercano donde si tenés que ir a hablar por un error, un consejo y demás siempre están, siempre hay comunicación que si uno la aprovecha es muy bueno.
¿Cuál es tu emprendimiento fuera del básquetbol?
Estudie para Contador Público y me quedan 10 materias para recibirme, pero me metí al estudio del marketing, todo lo que es implementar un info group y me dedico a eso. Vendo clases de matemática en línea. Al no tener un tiempo de horario es como subir contenido, digamos lo hacés a cualquier hora. En sí me estoy como redescubriendo para donde enfocarme en otras cosas.
¿Cómo se relacionan la docencia y el arbitraje?
Yo iba al Colegio Maturana y cuando salí en cuarto año me quedé trabajando como animador/educador en Primaria. Iba a hacer actividades los sábados y un día me dijeron que precisaban cubrir a un profesor de Matemática y como estudiaba economía ahí fui, ya conocía el lugar y así arranqué a dar clases, lo que me llevó a que recomendaran a un colegio de La Teja y fue muy lindo. Siempre es algo que hago con gusto porque a su vez la docencia me ayudó mucho en el arbitraje ya que te brinda muchas herramientas para hablar, para que te entiendan y ese vínculo es muy bueno porque te ahorra muchos problemas. Si bien se que hablo mucho, logro evitar que la gente me agarre a piñazos a veces (risas).
¿Cuál es la manía de siempre tener el bolso pronto en el auto para ir a arbitrar?
Eso era antes (risas), ahora no tanto porque hay menos partidos pero siempre fui de hacer eso porque estaba designado para Sub 12, 13 y 14 y si tenías suerte a veces estabas tomando mate en la rambla a las 2 de la tarde un domingo y a uno se le pasaron los ravioles y te llamaban de la FUBB; ¿Gonzalo podés estar en 20 minutos en Defensores de Maroñas? y ahí salía con la sirena. Esa era la única forma de poder hacer algún sub 18 o sub 20 que te daban más formas de aprender algo. Siempre andaba con el bolso pronto y una muda aparte por cualquier cosa que pasara.
¿Qué sucedió con un Kayak en Río de Janeiro?
Fue divertido para los otros la anécdota, no para mi. Fuimos a Río con Valentina Dorrego, Nicolás Revetria y Sebastián Ferreira. No sé porque me había calentado con Nico y fuimos a alquilar dos kayak. Al primero entraron Seba y Vale, por ende en el otro iba yo con el otro que lo quería matar, pero era la mejor opción para matar a alguien el tema del río. Empezamos a remar, Nico me gritaba a cada rato y daba ordenes, entre que yo no coordinaba mucho, nos puteábamos y estuvimos por darnos vuelta. No pasó de pedo pero fue una buena experiencia, sin dudas casi religiosa.
¿Cuánto pesa que un árbitro como Alejandro Sánchez Varela afirmara que sos de los árbitros jóvenes con más proyección?
Es una mochila que pesa mucho pero esta buenísimo porque particularmente creo que al no ser un árbitro conocido por alguien, que llegaste por algún contacto o esas cosas, te hace diferente. Aunque con el tiempo después te empiezan a ubicar, soy parte del 4% oscuro (risas), pero digamos que sí, este tipo de referencias son muy positivas y si bien pesan las llevo bien. Tampoco hay que sobrecargarse, uno hace lo que puede hacer y no esperen más de mí de lo que pueda hacer, el día que no sea suficiente me lo dirán. Estas cosas que la gente me hace llegar de mensajes lo vivo como algo muy lindo, no como un stress, realmente estoy muy agradecido a la gente por hacer esos comentarios.
¿Qué falta en tu carrera?
Pienso que hay dos tipos de árbitros, unos que van por la moneda que es válido. Yo lo hacía cuando trabajaba en el área de finanzas de una empresa de salud y hay otros que lo ven como un trabajo donde buscan hacer las cosas bien, mejorar y vas viviendo el día a día de la carrera. Yo estoy en constante aprendizaje, mejorando para intentar llegar lo más lejos que pueda.

PING PONG

Mejor partido: La final de DTA el año pasado con Nicolás Revetria y Aliné García

Peor partido: Si lo veo hoy no fue el peor partido, pero en su momento lo fue. La final de Los Panamericanos en 3×3 entre Estados Unidos y Puerto Rico.

Jugador más complicado: No tengo uno

Hincha de: Nada

Terna ideal: Me hubiera encantado llegar a arbitrar con Alejandro Sánchez Varela y Andrés Bartel.

Partido que te gustaría arbitrar: Cualquier partido en cualquier parte del mundo, que se vea buen básquetbol.