En la columna anterior, introducimos el significado de ventaja y la generación de las mismas a partir de juego individual o colectivo. Hoy clasificaremos tres tipos de ventaja dentro de la cancha, según otros criterios.

Ventaja numérica

La ventaja primordial es aquella que sitúa a un jugador con su camino al aro libre, sin rivales de por medio. Ese 1 contra 0 podría ser denominado la madre de todas las ventajas. Y a partir de ello, cualquier situación en la que haya más atacantes que defensores con opciones hacia el aro es considerada una ventaja numérica.

Todo equipo buscará ese escenario la mayor cantidad posible de veces durante un partido, para intentar traducirla en un 1×0 (un lanzamiento sin defensa) a través del movimiento de balón (pases o dribling). Generalmente, se obtiene en situaciones de contraataque, luego de un recupero de balón o un rebote defensivo.

 Un ejemplo antojadizo:

 

Pero también puede obtenerse esa ventaja en situaciones de ofensiva establecida. Con cortinas indirectas, cortinas a la pelota y situaciones de 1×1 que dejen defensas atrás, se pueden conseguir ventajas numéricas en un sector de la cancha que permitan llegar al aro o a un tiro cómodo.

Recurramos nuevamente a un ejemplo ya citado en la anterior columna. Una acción de 5×5 que finaliza en una situación de pase de dos contra uno. Paciencia en movimiento, hasta generar la oportunidad:  

Acciones ofensivas que hagan necesario recurrir a ayudas defensivas, generan desequilibrios numéricos en algún sector de la cancha. También producen este tipo de ventajas los intentos de doble marcaje cuando son burlados, o las acciones de presión en toda la cancha que la ofensiva logre superar.

En resumen, si la defensa posiciona más jugadores en cierto sector de la cancha, esto se traducirá en que otros sectores estén ocupados por un mayor número de atacantes. El objetivo será hacerles llegar la pelota, antes que los defensores recuperen sus referencias individuales.  

Un ejemplo en este sentido:

Ventaja cualitativa

Las ventajas cualitativas son aquellas que se determinan por las virtudes o características individuales de los basquetbolistas involucrados. Por ejemplo, una acción en la que un pivot alto, queda emparejado en la pintura con un perimetral más bajo.  

También es una ventaja cualitativa cuando un jugador rápido en el 1×1 queda emparejado con un jugador lento, o simplemente cuando la calidad técnica individual le permite a un jugador burlar a su defensa para conseguir un lanzamiento o hacer necesaria una ayuda.

Un maestro de producir ventajas en 1×1:

 

Ventaja posicional

También puede ser el posicionamiento en la cancha lo que otorga una ventaja a un atacante.

Una línea de pase puede ser bien defendida por un jugador, pero ese mismo jugador no puede defender en simultáneo todas las líneas de pase posibles para un atacante. Por esa razón, mover la pelota a través de rompimientos o a través de triangulaciones, crea otras líneas de pase posibles para un jugador que antes estaba en desventaja para una eventual recepción.  

Ejemplos muy claros de ventajas posicionales pueden verse en el juego de poste bajo, donde el uso del cuerpo para sellar al defensa, permite ganar buenas ubicaciones para finalizar.  

 

El atractivo táctico del juego es poder interpretar dónde están esas situaciones favorables, que a veces no duran más que un instante. A eso llamamos lectura de juego.

Y, por supuesto, reconocer una ventaja no garantiza la anotación, pero acerca al equipo a tiros de mayor porcentaje de acierto.