La ronda de entrenadores de la Liga Femenina llegó hasta Villa Dolores para hablar con Juan Loureiro, entrenador de 25 de Agosto en la temporada debut de Las Leonas.

¿En qué momento de la preparación se encontraban cuando los agarró la pandemia?

Nosotros habíamos arrancado el 20 de enero y veníamos bien de bien, practicando todos los días casi. Tenían un día libre a la semana, entrenando intenso entre una hora y una hora y media por día. Habíamos jugado amistosos y hasta habíamos organizado un cuadrangular. Estábamos prácticamente ultimando detalles, por decirlo de alguna manera, en el ritmo de la pretemporada, pero veníamos perfectos, llegando al nivel deseado.

Cuando llegó el virus a Uruguay, ¿cómo trabajaron?

Hicimos mucho esfuerzo en mantener el contacto con las gurisas con todo el tema de la cuarentena. Principalmente por el grupo de WhatsApp, buscábamos que se moviera mucho el contacto con ellas. Después a la hora de trabajar, buscábamos que fuera más por el lado físico, el manejo y la técnica individual, todas esas cosas para poder mantener el contacto y poder mantener el grupo, que es lo más importante.

Otros entrenadores han dicho que, en lo estrictamente basquetbolístico, el entrenamiento por Zoom fue tiempo perdido. ¿Vos qué pensás?

Comparto totalmente. El otro día leí una nota a Juan Pablo Serdio en Básquet Total que decía que en realidad el Zoom no te sirve para nada. Sirve para mantener el contacto con las chiquilinas y mantener el grupo humano pero que en lo basquetbolístico no te suma en lo más mínimo. Capaz te sirve para una parte física pero tampoco es tan útil. Sin embargo para lo que a nosotros sí nos favoreció, fue para que varias de las chiquilinas que eran nuevas se sumaran al grupo nuevo. Hay algunas que son conocidas pero hay otras que son nuevas dentro del ambiente y esto les sirvió pila para terminar de unirse al grupo más que nada. Dentro de todo lo malo, tenemos que sacar lo positivo y eso es la unión del grupo.

¿Cómo viste a las chicas cuando volvieron a entrenar en cancha?

En lo basquetbolístico a nivel grupal, más bajas de lo que las habíamos dejado antes de la pandemia. Ya en lo individual era otro tema, porque no todas podían contar con una pelota, por ejemplo. En varias de las prácticas que mandábamos por Zoom, había varias que faltaban por eso o porque viven en un departamento y se les complicaba para poder picar, saltar o hacer ruido; o como decía antes, no tenían una pelota a mano. Es más común tener una pelota de fútbol o de tenis que una de básquetbol. Si bien las vi en menor nivel, era algo que sabíamos que iba a pasar, no es algo que nos pasó a nosotros sino que fue parejo para todos los equipos y en ese sentido no nos podemos quejar y nos tenemos que aferrar a lo que hay.

¿Cómo ha venido evolucionando el entrenamiento desde que se volvió a la cancha?

Fuimos de los primeros en arrancar con un protocolo estricto, con una planilla de cuáles eran las chicas que entrenaban cada día para tener un registro por si llegaba a pasar algo, poder hacer el seguimiento. Arrancamos practicando dos veces por semana en grupos reducidos y con el correr del tiempo fuimos viendo que no había problemas y que podíamos subir la carga horaria, hasta que hoy estamos entrenando cuatro veces por semana y a veces los sábados también, que es el día que usamos más que nada para el 5×5. Ahora estamos haciendo 5×5 diario pero lo fuimos alcanzando paulatinamente. Empezamos bien individual, cada una con su pelota, su silla y su toalla con la separación correspondiente y después fuimos agregando.

Mencionaste que tenés en el grupo unas cuantas jugadoras nuevas y otras de más experiencia, ¿cómo se complementan a la hora de trabajar?

Es una tarea bastante complicada. Yo soy un entrenador joven, tengo 27 años, y pongo las manos en el fuego por ellas, porque realmente supieron respetar eso, me respetan como entrenador. Tenemos una mixtura enorme de gurisas que van desde los 32 años hasta los 15. Ese fue el planteamiento que nos hicimos con Quique Berhouet al principio: tener mujeres que nos den la madurez suficiente y a su vez tener gurisas chicas que nos den el toque de juventud y la intensidad que necesitamos en el plantel para poder amalgamar y llegar lo más lejos posible. Hasta el día de hoy lo venimos llevando impecable porque las más experientes no faltan nunca, tienen una predisposición enorme, y lo más importante de todo, es que son el espejo en el que se miran las más chicas. También son muy solidarias y comprensivas, y eso es lo bueno de este grupo humano, que es lo que recalcamos nosotros. El grupo humano esta fuertísimo, todas se dan para adelante. De varios planteles que me han tocado dirigir en masculino, nunca me había tocado trabajar con un grupo como este. Yo soy de los que piensan que los grupos de femenino son más complicados que los de masculino.

¿Cuál es el objetivo de 25 De Agosto?

Nos propusimos consolidar a 25 dentro del básquetbol femenino. Nos tomamos este año como un año de transición pensando en el futuro. Nosotros pensamos un proyecto que es que el femenino de 25 no quede solo en mayores. Este año nosotros pudimos armar mayores y U19, pero nuestros planes eran armar también U16 y U13. Ahora estamos viendo de hacer todo un movimiento para ir a las escuelas y liceos ahora que empieza todo a moverse un poco más para captar más chiquilinas, para que se puedan sumar de a poco y el año que viene poder enfocarnos más en las gurisas chicas también. Nuestro objetivo concreto es afianzarnos en la liga y llegar lo más lejos posible. Tenemos grandes chances de estar peleando arriba, si nos enfocamos podemos estar entre los cuatro. El primer objetivo ya lo logramos que era presentarnos en la liga y ser competitivos.