Un gran chalet en El Prado con parrillero en el fondo, donde fue invitada la banda de Básquet Total a comer en algún momento. Es el hogar de Andrés Laulhe, un tipo con ideales bien marcados, de izquierda, pro aborto, marihuana legal y matrimonio igualitario.

¿Cómo fueron tus inicios en el básquetbol?

Mi padre dirigió varios equipos: Verdirrojo, Urunday Universitario, Biguá y Cordón en esa generación de oro donde estaba Diego Losada, Marcel Bouzout que ganaron todo, en todas las categorías y como que tenía un amor por ese club. Luego tuve un pasaje como jugador en Urunday Universitario donde dirigía el “Hechicero” Fernando Cabrera y estuve hasta los 21 años. Pasaron otros entrenadores, siempre salíamos campeones de serie 1 y al llegar al primer equipo no llegó ninguno, solo Sebastián Leguizamon que se fue a Olimpia. Otro crack como Guzmán Conté no jugo más y ahí quedamos por el camino, aunque yo ya había empezado la facultad, vivía en Pocitos hasta hace dos años que me mudé para acá. Ahí jugué en Verdirrojo un sub 23 y un Metro y dejé todo, me retiré.

¿Cómo fueron tus inicios en el arbitraje?

Mi viejo me lo tiró como un laburo. Cuando me preguntaron al principio si me gustaba arbitrar les dije que no, que iba por la moneda. En ese momento estaba el padre de Dutra y me dijo que con esto no iba a hacer plata, después lo hice si más por pasión que por otra cosa. Es algo que disfruto mucho el arbitrar, paso bien realmente y me han meado más veces por romper los huevos con los jugadores y eso, lo que si siempre con respeto por todos los actores porque por contarte una, Martín Fernández un día puteo a un fotógrafo de pasada en la cancha de Goes y le dije andá y pedile disculpas porque el tipo está laburando igual que vos y no te hizo nada. Fue y le pidió disculpas. Esas cosas son claras y así tienen que ser siempre. Como árbitro me gusta divertirme en la cancha, hay gente que va con cara de culo, el día que deje de divertirme dejo de arbitrar. No lo hago por plata sino por pasión y diversión. Te da muchas emociones el básquetbol que son negativas y eso que yo hago finales, pero a la larga terminás caliente, imaginate la gente que no le dan ese tipo de partidos. Mi inicio como tal fue calamitoso, metí 12 errores de 25 en el examen y Valentina Dorrego habló con los evaluadores para que me tomaran la prueba de nuevo. Ahí estudie y salió, eso es otra cosa buena, los amigos que me dio el arbitraje.

¿Qué recuerdos tenés de tu debut?

Mi primer partido fue en la categoría minis con Pablo Sosa en cancha de Marne. Después en la DTA debuté en Albatros junto con Andrés Bartel y Álvaro Pastorino, que pintaba para crack en el fútbol y se retiró. Luego lo que es Metro y Liga no recuerdo. Hay muchos jueces que guardan recuerdos, con fotos de perfil en redes sociales y eso, yo realmente no tengo nada. Hice un Premundial en Chile donde estaba Markelle Fultz y varios locos que hoy están en la NBA. Fultz fue el número 1 del Draft del 2017 y no tengo ni una foto con él. Creo que FIBA las mandaba y ni las tengo.

¿Cómo es el día a día de Andrés Laulhe?

Antes que estallara la pandemia trabajaba en una empresa de tecnología. Era jefe de producto de una línea de papeles de fotocopia, papel comercial, hasta que vino este virus y a la calle. Luego realmente no me puse a buscar trabajo y mi vida se resume en casa, donde estoy armando cosas de a poco.

¿De dónde surge el amor por los perros?

Fui voluntario de Animales Sin Hogar. Iba a buscar perros y los llevaba a la Chacra. Un día llevé uno para curar y me lo quedé que es el labrador, después tengo a Uma, que me la regaló Vale (Dorrego) y tengo dos más que agarré de la calle. Tenía una Rotweiller que tuve que sacrificar hace un año y medio, pero tengo todos los perros que puedo, realmente los amo y son parte de mi familia.

¿Sos el árbitro uruguayo que más sabe de NBA?

Tuve una época de guacho que tenía tremendo vicio. Juntaba tarjetas de la NBA a finales de los 90′, principios de los 2000. Miraba muchos partidos. Otro que era gran fanático era Alejandro Sánchez Varela, sabía muchísimo y un día hizo un juego tipo trivial y fui a la casa a probarlo. Ese fanatismo luego como que lo fui perdiendo un poco y arranqué para la Euroliga. Ahora menos miro la NBA, el otro día agarré un partido de Houston Rockets y ya en el entre tiempo ponele que iban 85-80 y Harden llevaba 30 puntos. La embolaron realmente, ahora estoy para el básquetbol europeo.

¿Qué te dejó tú experiencia internacional?

Fue una cagada realmente. Pedro Larrosa era el presidente de los árbitros hace dos años y me llamó para que volviera a hacer la prueba. Le dije que ni en pedo, pero precisaban que yo fuera FIBA porque iba muchos partidos como primer árbitro y bueno, la hice. Después que se fue él, nunca más di las pruebas. El primer viaje que tuve a Resistencia me dijeron que no podía ir a la piscina, fíjate que había 45 grados de temperatura, me tiré igual te podrás imaginar. Después que no podés salir de noche, que no podés comerte una pizza con los compañeros, y ya eso me molestaba. En el otro torneo que fui, me desbarranqué la noche anterior a una reunión, salimos con un gringo y un griego, nos agarramos bruto pedo pero luego encaramos realmente. Pero está todo totalmente prohibido, no disfrutás de nada, no disfrutás el día a día que es lo que más me gusta. Estás lejos de tu familia y económicamente no es la gran cosa, así que no. Además, es mucho más fácil de arbitrar ese nivel, es más cotillón con las señas y eso, pero en sí, el juego es muy prolijo. Bajándolo al básquetbol uruguayo, es más fácil hacer Liga Uruguaya que Metro y DTA donde tenés que estar viendo que no se empujen, le metan algún dedo en el traste a alguno, etc.

¿Siempre tenés ese chip de árbitro para mirar partidos?

Al principio del arbitraje cuando miraba básquetbol me costaba desvincularme del juego como espectador digamos. Siempre estaba como árbitro mirándolo y a la hora de actuar en un partido es siempre de igual a igual con todos. Eso me ayuda a tener buena relación con todo el mundo.

¿Cómo ves a la UJOBB?

Como una lucha de egos. Mucha gente que quiere laburar pero que no saben trabajar en conjunto ni supieron hacerlo. Siempre estuve alejado de la UJOBB y del gremio. Fui sindicalista en mi anterior laburo y soy de izquierda a morir también, pero en el gremio nuestro ni en pedo me meto. El que se mete ahí, busca algo que a la larga le termina llegando.

¿Pensaste en algún momento llegar hasta dónde llegaste con tu carrera de árbitro?

Me llegó todo muy rápido. Hoy en día a los jóvenes les pasa lo mismo que a mí hace unos años, que queríamos todo rápido. Yo hace ya 14 años que arbitro y quería llegar a primera ya. Pero sabía que había que tener un proceso de aprendizaje de los viejos árbitros tanto los buenos como los malos. Las cagadas que hacía, como manejaban los partidos y eso yo no lo tuve mucho realmente porque estuve dos años en la DTA, un año en el Metro y enseguida llegué a la Liga Uruguaya de Básquetbol. También hay que destacar que siempre tuve buenas ternas. Creo que hubo una horrible con el “Toby” Fernández y Roberto Mouradian, esa terna sí que fue nefasta pero por suerte no hubo más. Me gustaría tener una experiencia de arbitrar en otro continente como África o Asia pero te tenés que fumar muchas cosas de FIBA y no me van. Me contaron que ahora incluso te dan una pastilla para controlar el sueño y un aparato para medirte los latidos, ¿me hacés todo eso con la plata que me pagan? Ni en pedo volvería.

¿Cuál es la mejor anécdota que tenés con el básquetbol?

Un partido semifinal entre Colón y Goes por el ascenso de la DTA. Fue un partido complicado que terminó ganando Goes que luego asciende incluso. Me habían ido a ver mi padre y mi ex novia. Luego del partido nos fuimos a comer a una pizzería en Pocitos y yo les comentaba de cómo habían roto los huevos los de Colón, y atrás mío comiendo estaba la hermana del presidente con el marido, la mujer empezó a putear que éramos unos muertos de hambre y demás, en eso me dijo algo el loco y lo enterré de cabeza. Rompí seis vasos en ese camino, se levantó y lo volví a clavar de cabeza, un papelón de verdad. Me acuerdo que el mozo venía y yo seguía pegándole y rompiendo vasos. Después de eso no fui más a esa pizzería. Un día me encontré con el hermano de Jorge Hernández (presidente de Colón), Juan Pablo, hablamos y quedó todo bien. Yo no le pegué a la hermana de ellos, solo a ese tipo. Hoy está todo bien con el “Cabo” Jorge Hernández, somos amigos ya que tenemos grupos de amigos en común y a través de ellos forjamos una amistad. Yo sin conocerlos arranqué con problemas con ellos, pero hoy está todo bien que es lo que importa. Igual es gracioso que un lío en una cancha de Larre Borges termine en una pizzería, rompiendo vasos y con problemas con un presidente que hoy somos amigos.

¿Qué jugador te sorprendió arbitrar?

Ese equipo de Estados Unidos con Markelle Fultz que fue el mejor jugador del torneo y el 1 del Draft del 2017, que lo agarró Philadelphia y ahora está en Orlando. Ese negro era una bestia de verdad y en la NBA se pinchó, se rompió el hombro y no anduvo mucho. A ese equipo lo dirigía Kevin Ollie, que era el base suplente de Philadelphia cuando yo juntaba las tarjetas, pero no le pedí una foto como a ningún jugador. También en ese torneo arbitrarle a chicos de Brasil de 16 años que medían 2.12, era impactante.

¿Por qué preferís el nivel local al internacional?

Me gusta arbitrar acá. A nivel FIBA no me fue como yo esperaba y tampoco era lo que yo esperaba. Me quedo con el “Lato” Fabián Carro en San Telmo Rápido Sport porque después me tomo una cerveza con el loco y está todo bien. Me gusta el folklore que hay acá, las puteadas y eso porque en FIBA es todo demasiado correcto.

¿Cómo surgen todas tus pasiones?

Lo que de verdad me apasiona son los perros y el estar con mis amigos. Por eso me armé este espacio de parrillero donde todos los viernes hay fuego prendido. Seamos tres o los que seamos, disfrutamos de la marihuana, pool, ping pong, ajedrez, truco y asado. La pasión por equipos digamos que es todo familiar, mi abuelo es socio fundador de Verdirrojo, mi padre jugó y dirigió allí, en ese club festejábamos los cumpleaños con mis primos, los amigos y la familia. También me tocó arbitrarle, aunque estoy declarado como hincha y es algo que realmente es una cagada porque podés cagar todo intentando ayudar o anda a saber. En cuanto al fútbol, esa pasión la tenemos con Rampla Juniors, lo íbamos a ver siempre. Ahora medio que me pudrió un poco.

¿Sos de mirar tus partidos?

Soy de grabar mis partidos que pasan por la televisión que por suerte son la mayoría. Los de la plataforma que hay los miro, salvo jugadas puntuales que me queden dudas. Ahí si trato de verlo todo, ver donde fallé en la conducción. Si no es algo muy puntual no lo miro.

Un gran chalet en El Prado con parrillero en el fondo, donde fue invitada la banda de Básquet Total a comer en algún momento. Es el hogar de Andrés Laulhe, un tipo con ideales bien marcados, de izquierda, pro aborto, marihuana legal y matrimonio igualitario.

¿Cómo fueron tus inicios en el básquetbol?

Mi padre dirigió varios equipos, Verdirrojo, Urunday Universitario, Biguá, Cordón en esa generación de oro donde estaba Diego Losada, Marcel Bouzout que ganaron todo y en todas las categorías y como que tenía un amor ahí por ese club.  Luego tuve un pasaje como jugador en Urunday Universitario donde dirigía el “Hechicero” Fernando Cabrera y estuve hasta los 21 años. Pasaron otros entrenadores, siempre salíamos campeones de serie 1 y al llegar al primer equipo no llegó ninguno, solo Sebastián Leguizamon que se fue a Olimpia. Otro crack como Guzmán Conté no jugo más y ahí quedamos por el camino, aunque yo ya había empezado la facultad, vivía en Pocitos hasta hace dos años que me mude para acá. Ahí jugué en Verdirrojo un sub 23 y un Metro y deje todo, me retiré.

¿Cómo fueron tus inicios en el arbitraje?

Mi viejo me lo tiró como un laburo. Cuando me preguntaron al principio si me gustaba arbitrar les dije que no, que iba por la moneda. En ese momento estaba el padre de Dutra y me dijo que con esto no iba a hacer plata, después lo hice si más por pasión que por otra cosa. Es algo que disfruto mucho el arbitrar, paso bien realmente y me han meado más veces por romper los huevos con los jugadores y eso, lo que si siempre con respeto por todos los actores porque por contarte una, Martín Fernández un día puteo a un fotógrafo de pasada en la cancha de Goes y le dije andá y pedile disculpas porque el tipo está laburando igual que vos y no te hizo nada. Fue y le pidió disculpas y esas cosas son claras y así tienen que ser siempre. Como árbitro me gusta divertirme en la cancha, hay gente que va con cara de culo y el día que deje de divertirme dejo de arbitrar. No lo hago por plata sino por pasión y diversión. Te da muchas emociones el básquetbol que son negativas y eso que yo hago finales y eso, pero a la larga terminas caliente, imaginate la gente que no le dan ese tipo de partidos. Mi inicio como tal fue calamitoso, metí 12 errores de 25 en el examen y Valentina Dorrego habló con los evaluadores para que me tomaran la prueba de nuevo. Ahí estudie y salió, eso es otra cosa buena, los amigos que me dio el arbitraje.

¿Qué recuerdos tenés de tu debut?

Mi primer partido fue en la categoría minis con Pablo Sosa en cancha de Marne. Después en la DTA debuté en Albatros junto con Andrés Bartel y Álvaro Pastorino, que pintaba para crack en el fútbol y se retiro. Luego lo que es Metro y Liga no recuerdo. Hay muchos jueces que guardan recuerdos, con fotos de perfil en redes sociales y eso, yo realmente no tengo nada. Hice un Premundial en Chile donde estaba Markelle Fultz y varios locos que hoy están en la NBA. Fultz fue el número 1 del Draft del 2017 y no tengo ni una foto con el loco. Creo que FIBA las mandaba y ni las tengo.

¿Cómo es el día a día de Andrés Laulhe?

Antes que estallara la pandemia trabajaba en una empresa de tecnología. Era jefe de producto de una línea de papeles de fotocopia, papel comercial y eso, hasta que vino este virus y a la calle. Luego realmente no me puse a buscar trabajo y mi vida se resume en casa, donde estoy armando cosas de a poco.

¿De dónde surge el amor por los perros?

Fui voluntario de Animales Sin Hogar. Iba a buscar perros y los llevaba a la Chacra. Un día llevé uno para curar y me lo quede que es el labrador, después tengo a Uma, que me la regaló Vale (Dorrego) y tengo dos más que agarre de la calle. Tenía una Rotweiller que tuve que sacrificar hace un año y medio, pero tengo todos los perros que puedo, realmente los amo y son parte de mi familia.

¿Sos el árbitro uruguayo que más sabe de NBA?

Tuve una época de guacho que tenía tremendo vicio. Juntaba tarjetas de la NBA a finales de los 90′, principios de los 2000. Miraba muchos partidos y demás. Otro que era gran fanático era Alejandro Sánchez Varela, sabía muchísimo y un día hizo un juego tipo trivial y fui a la casa a probarlo. Ese fanatismo luego como que lo fui perdiendo un poco y arranque para la Euroliga. Ahora menos miro la NBA, el otro día agarre un partido de Houston Rockets y ya en el entre tiempo ponele que iban 85-80 y Harden llevaba 30 puntos. La embolaron realmente, ahora estoy para el básquetbol europeo.

¿Qué te dejó tú experiencia internacional?

Fue una cagada realmente. Pedro Larrosa era el presidente de los árbitros hace dos años y me llamó para que volviera a hacer la prueba. Le dije que ni en pedo, pero precisaban que yo fuera FIBA porque iba muchos partidos como primer árbitro y bueno la hice. Después que se fue él, nunca más di las pruebas. El primer viaje que tuve a Resistencia me dijeron que no podía ir a la piscina, fíjate que había 45 grados de temperatura mínimo, me tire igual te podrás imaginar. Después que no podés salir de noche, que no podés comerte una pizza con los compañeros, y ya eso me molestaba un tanto. En el otro torneo que fui, me desbarranqué la noche anterior a una reunión, salimos con un gringo y un griego, nos agarramos bruto pedo pero luego encaramos realmente. Pero está todo totalmente prohibido, no disfrutás de nada, no disfrutás el día a día que es lo que más me gusta. Estás lejos de tu familia y económicamente no es la gran cosa, así que no. Además, es mucho más fácil de arbitrar ese nivel, es más cotillón con las señas y eso, pero en sí, el juego es muy prolijo. Bajándolo al básquetbol uruguayo, es más fácil hacer Liga Uruguaya que Metro y DTA donde tenés que estar viendo que no se empujen, le metan algún dedo en el traste a alguno y demás.

¿Siempre tenés ese chip de árbitro para mirar partidos?

Al principio del arbitraje cuando miraba básquetbol me costaba desvincularme del juego como espectador digamos. Siempre estaba como árbitro mirándolo y a la hora de actuar en un partido es siempre de igual a igual con todos. Eso me ayuda a tener buena relación con todo el mundo.

¿Cómo ves a la UJOBB?

Como una lucha de egos. Mucha gente que quiere laburar pero que no saben trabajar en conjunto ni supieron hacerlo. Siempre estuve alejado de la UJOBB y del gremio. Fui sindicalista en mi anterior laburo y soy de izquierda a morir también, pero en el gremio nuestro ni en pedo me meto. El que se mete ahí, busca algo que a la larga le termina llegando.

¿Pensaste en algún momento llegar hasta dónde llegaste con tu carrera de árbitro?

Me llegó todo muy rápido. Hoy en día a los jóvenes les pasa lo mismo que a mí hace unos años, que queríamos todo rápido. Yo hace ya 14 años que arbitro y quería llegar a primera ya. Pero sabía que había que tener un proceso de aprendizaje de los viejos árbitros tanto los buenos como los malos. Las cagadas que hacía como manejaban los partidos y eso yo no lo tuve mucho realmente porque estuve dos años en la DTA, un año en el Metro y enseguida llegue a la Liga Uruguaya de Básquetbol. También hay que destacar que siempre tuve buenas ternas. Creo que hubo una horrible con el “Toby” Fernández y Roberto Mouradian, esa terna sí que fue nefasta pero por suerte no hubo más. Me gustaría tener una experiencia de arbitrar en otro continente como África o Asia pero te tenés que fumar muchas cosas de FIBA y no me van. Me contaron que ahora incluso te dan una pastilla para controlar el sueño y un aparato para medirte los latidos, ¿me hacés todo eso con la plata que me pagan? Ni en pedo volvería.

¿Cuál es la mejor anécdota que tenés con el básquetbol?

Un partido semifinal entre Colón y Goes por el ascenso de la DTA. Fue un partido complicado que termino ganando Goes que luego asciende incluso. Me habían ido a ver mi padre y mi ex novia. Luego del partido nos fuimos a comer a una pizzería en Pocitos y yo les comentaba de cómo habían roto los huevos los de Colón, y atrás mío comiendo estaba la hermana del presidente con el marido, la mujer empezó a putear que éramos unos muertos de hambre y demás, en eso me dijo algo el loco y lo enterré de cabeza. Rompí seis vasos en ese camino, se levantó y lo volví a clavar de cabeza, un papelón de verdad. Me acuerdo que el mozo venía y yo seguía pegándole y rompiendo vasos para no variar. Después de eso no fui más a esa pizzería. Un día me encontré con el hermano de Jorge Hernández (presidente de Colón), Juan Pablo, hablamos y quedó todo bien. Yo no le pegué a la hermana de ellos, solo a ese tipo. Hoy está todo bien con el “Cabo” Jorge Hernández, somos amigos ya que tenemos grupos de amigos en común y a través de ellos forjamos una amistad. Yo sin conocerlos arranqué con problemas con ellos, pero hoy está todo bien que es lo que importa Igual es gracioso que un lío en una cancha de Larre Borges termine en una pizzería, rompiendo vasos y con problemas con un presidente que hoy somos amigos.

¿Qué jugador te sorprendió arbitrar?

Ese equipo de Estados Unidos con Markelle Fultz que fue el mejor jugador del torneo y el 1 del Draft del 2017, que lo agarró Philadelphia y ahora está en Orlando. Ese negro era una bestia de verdad y en la NBA se pinchó, se rompió el hombro y no anduvo mucho. A ese equipo lo dirigía Kevin Ollie, que era el base suplente de Philadelphia cuando yo juntaba las tarjetas, pero no le pedí una foto como a ningún jugador. También en ese torneo arbitrarle a chicos de Brasil de 16 años que medían 2.12 metros era impactante.

¿Por qué preferís el nivel local al internacional?

Me gusta arbitrar acá. A nivel FIBA no me fue como yo esperaba y tampoco era lo que yo esperaba. Me quedo con el “Lato” Fabián Carro en San Telmo Rápido Sport porque después me tomo una cerveza con el loco y está todo bien. Me gusta el folklore que hay acá, las puteadas y eso porque en FIBA es todo demasiado correcto.

¿Cómo surgen todas tus pasiones?

Lo que de verdad me apasiona son los perros y el estar con mis amigos. Por eso me armé este espacio de parrillero donde todos los viernes hay fuego prendido. Seamos tres o los que seamos, disfrutamos de la marihuana, pool, ping pong, ajedrez, truco y asado. La pasión por equipos digamos que es todo familiar, mi abuelo es socio fundador de Verdirrojo, mi padre jugó y dirigió allí y en ese club festejábamos los cumpleaños con mis primos, los amigos y la familia. También me tocó arbitrarle, aunque estoy declarado como hincha y es algo que realmente es una cagada porque podés cagar todo intentando ayudar o anda a saber que. En cuanto al fútbol, esa pasión la tenemos con Rampla Juniors, lo íbamos a ver siempre. Ahora medio que me pudrió un poco.

¿Sos de mirar tus partidos?

Soy de grabar mis partidos que pasan por la televisión que por suerte son la mayoría. Los de la plataforma que hay los miro, salvo jugadas puntuales que me queden dudas. Ahí si trato de verlo todo, ver donde fallé en la conducción. Si no es algo muy puntual no lo miro.

PING PONG

Mejor Partido: Malvín – Aguada la séptima final en el Palacio

Peor Partido: Trouville – Defensor, un compañero no se bancaba a Tito y el otro pitó un foul sobre el final. Nos putearon de todos lados.

Jugador más complicado: Leandro García Morales. Conoce el detalle y maneja el juego, te la pone y te la tenés que fumar.

Hincha de: Verdirrojo y Rampla Juniors

Terna Ideal: Andrés Laulhe, Valentina Dorrego e Iván Tucuna porque me gusta divertirme.

Partido que te gustaría arbitrar: Volver a hacer un clásico entre 25 de Agosto y Miramar.

¿Cómo ves el arbitraje en Uruguay?

Es demasiado bueno para lo que nos dan. Uno como árbitro va a las 21 a un partido y llegaste a las 18 a tu casa de laburar, no dormiste bien, te bañaste a las corridas, te peleaste con tu jefe o con tu mujer, todo una mierda realmente, pero vas y hacés lo mejor. Eso se ve en que el nivel es muy bueno, si bien no tenemos un sueldo acorde que te permita ser profesional con suerte llegás a ser semi profesional. Ahora Héctor Uslenghi trabaja más por la escuela de árbitros con capacitaciones y eso pero veníamos de 10 años que no se hacía un sorete. Baum era cotillón, un reverendo quilombero que quería dividirnos a todos. El nivel del arbitraje en nuestro país está por encima de las expectativas teniendo en cuanta lo que el árbitro recibe como herramientas para hacer su labor. Como ejemplo están los playoff, donde se baja el nivel de juego por el recambio de jugadores, pero los arbitrajes siguen en alto nivel. Se metieron dos jueces uruguayos en dos mundiales seguidos y el equipo de básquetbol como tal no va hace mucho tiempo, por lo que no creo que el arbitraje vaya de la mano con el nivel de la competencia. Desde mi experiencia hablo con el mismo tono que me hablan los jugadores y hago lo que tengo que hacer. Me pasó con Federico Fares, que es amigo, en cancha de Larre Borges, un problema y lo tuve que matar, pero también hay gente que se cree más por ser árbitro, que le mete el gaucho a los veteranos, en la Liga Universitaria hay que tener respeto y tratar como te tratan pero hay alguno que ni a su salud respeta, porque con ese tipo de actitudes les van a llenar la cara de dedos simplemente. Vos ves muchos árbitros que se enojan en la cancha, esas personas la están pasando mal, entonces te da a entender que lo están haciendo por plata. Esta es una tarea ingrata que a la larga te termina frustrando. Yo tuve la suerte de tener buenos partidos para arbitrar, pero al que no le dan esos partidos, ¿cómo lo motivás?, ¿cómo motivás a un tipo que nunca hizo un clásico, una semifinal? No lo disfruta, va por la plata y nada más.

¿Cómo es Andrés Laulhe afuera del rectángulo?

Soy un loco tranquilo, mis jodas son en casa o en la casa de un amigo. Soy de disfrutar el momento y me gusta divertirme sin preocuparme del que dirán. No me preocupo en hacer plata más que la que necesito para vivir. No voy atrás del último celular ni nada. Gasto en lo que tengo que gastar y listo. Me divierte y me gusta comer en casa, que venga gente, si uno no tiene para pagar yo le pago y sino paga otro y un día me pagarán. También me divierte el póker, soy de jugar con amigos de Urunday Universitario no así el casino, a ese si le escapo hay otra gente que está re metida.