Las rutas de la vida decidieron que su carrera basquetbolística se terminara de forma tempranera. Hoy por hoy, cuando no está en la oficina, estas comparten sus viajes que no tienen hora de comienzo ni de final. Cuando el día termina, Agustina y Delfina se encargan de dar ese dinamismo que no da la soledad de la carretera mientras que Verónica da la cuota de compañía y se convierte ese cable a tierra clave para equilibrar la vida.

El pibe de Juan Lacaze recayó en el aguatero tras ser visto por la dirigencia en un campeonato nacional en el año 1989. Unión Atlética y Olimpia supieron ver algunos destellos pero la cantidad de años en la institución de San Martín hacen que se sienta identificado con los colores rojo y verde. Vivió de las buenas y de las malas. Ascendió siendo campeón pero nunca pudo consagrarse en primera división llegando a la definición en tres oportunidades. ¿Que es de la vida de Aldo “Chipi” Alles? Aquel gurí que llegó de joven, que tuvo pasajes duros pero no tanto como el hormigón que hoy ocupa todo el tiempo de su día.

¿Qué es de la vida de "Chipi" Alles?

Desde hace 21 años estoy trabajando en Cementos Artigas en la división hormigón. Desde que dejé el básquetbol estuve siempre en la misma empresa. En realidad ya en mis últimos tres años que jugué ya estaba. Yo trabajaba y jugaba. Mi vida básicamente hoy pasa por el trabajo y por la familia fundamentalmente.

¿Cómo se desarrolla un día en tu vida?

La planta central está en Montevideo que es donde están las oficinas y básicamente la mayor cantidad de los días estoy acá, sobre la cruz de Carrasco. Eso no quita que al menos una vez por semana tengo que ir a las diferentes plantas que están ubicadas en Maldonado, tenemos una en Conchillas y ahora estamos cerca de Durazno, en Paso de los Toros, que nos estamos instalando en UPM. En estos días estamos arrancando en UPM por lo tanto tenemos que ir más en estos tiempos. El horario es prolongado pero no tengo drama porque estoy acostumbrado a trabajar durante gran parte del día.

¿Cómo nació la pasión por el básquetbol?

Venía de familia porque mi padre jugaba. Yo arranqué en el Club Cyssa de Juan Lacaze, desde pre-mini y jugué todas las categorías ahí. Tuve un pasaje por el Club Independiente pero básicamente fue toda mi vida ahí. En 1989 vine para Montevideo, con 18, porque yo me venía a estudiar pero a su vez yo en ese entonces jugaba en la Selección de Colonia y se jugaban los Torneos Nacionales en esa época. Enrique Yhan, que estaba muy relacionado por ser de Colonia, me había dirigido en alguna Selección y en ese año lo llamaron para dirigir a Aguada nuevamente, él ya había estado, e hizo contactos para que los dirigentes vayan a ver uno de esos campeonatos donde jugaba y ahí se arregló para que llegara a Aguada. 

¿Te acordás de tu debut?

El primer partido no me acuerdo. Si tengo presente y siempre cuento cuando me preguntan, que venir de Juan Lacaze sin tener mucha idea de lo que era el básquet de Montevideo, más allá de lo que se podía decir por la radio, y llegar a Aguada con todo lo que eso implica, fue tremendo. Llegar a un club con la cantidad de gente que tiene atrás fue una cosa increíble. Yo no entendía mucho porque encima fue un año que terminamos saliendo campeones y ascendiendo. Cada partido era lleno, todas las canchas, era una locura y me acuerdo que ascendimos ganándole a Trouville en la cancha de Larre Borges y fue una caravana desde ahí hasta Aguada con autos, ómnibus y un festejo que nunca terminó. Yo no dejaba de estar sorprendido y cada vez entendía menos como era posible que haya tanta gente atrás de un cuadro. Eso en parte es por ser

del interior y que en ese entonces no teníamos lo que es hoy en día la comunicación e información que hay. Igual en ese entonces estaba Marcelo Sánchez que es de Nueva Helvecia que jugaba en el Bohemios que ganaba todo. En ese momento era ídolo. 

¿Si tenés que elegir un partido cuál sería?

No se si me quedo con uno pero ese primer año y ese juego me marcó para siempre. Lo tengo muy presente, es de los primeros recuerdos y de los más lindos. En el año 93 jugamos la semifinal contra Biguá que era el candidato e íbamos perdiendo la serie. Lo dimos vuelta, lo ganamos de atrás y fue una cosa inolvidable. Era el Biguá de Pierri y Szczygielski, tenían un cuadrazo y no éramos los candidatos. Esa serie me quedó marcada, pasamos a la final y perdimos con Cordón. Son recuerdos que quedan para siempre.

¿Que te dejó la cantidad de años en Aguada?

Me dejó mucho a mí y a mi familia. Mis hijas nacieron viendo básquet y hoy son tan hincha de Aguada como lo somos nosotros. Primero el aprendizaje y el hecho de haber vivido tantos años de este deporte que es tan lindo. Y además, más allá que tenga amigos de la infancia, me dejó un montón de amigos. Tengo una relación de hermandad con Nazar (Rodríguez) y tengo muchos más amigos. Sin importar cuanto jugamos juntos pero la amistad que logré con varios de ellos para toda la vida es por Aguada.

La gente te considera uno de los jugadores-hinchas que tuvo Aguada, ¿te sentís así?

Totalmente. El hincha de Aguada reconoce mucho el ser identificado con el equipo. Dejar todo en los partidos y se valora más eso que a gente que ha sido dotada técnicamente. Si vos te comprometés con el equipo y sabes que dejás todo es así. Yo jugué los primeros ocho años en Aguada, luego tres en Unión Atlética, uno en Olimpia y volví a retirarme en Aguada. Imaginate que para mi no existía otra cosa y hoy por hoy sigo siendo hincha como cualquiera, mi familia es hincha y el reconocimiento que me siguen demostrando es único, me lo hacen saber y lo siento así. Me pasó el año pasado en los festejos del campeonato en la cancha, se me acerca un hincha y me pide una foto porque yo era su ídolo y son esas cosas que no podés creer. Alguien que tenga probablemente 15 años menos que yo y que me diga que era el ídolo de su niñez, que te lo reconozcan y te lo sigan diciendo no se si pasa muchas veces. En Aguada eso es normal, somos pasionales.

¿Siempre fuiste lo más profesional que estuvo a tu alcance? 

Si, totalmente. Siempre me lo tomé lo más profesional que pude ser desde un primer momento. En eso no me reprocho nada porque mientras estuve jugando hice lo mejor que se podía hacer. Te hablo desde cuidados alimenticios, físicos, de descanso, de todo. La verdad es que todos los años que estuvimos en Aguada, tuvimos planteles competitivos y profesionales que exigían entrenamiento doble horario cuando todavía no era lo más normal en todos los equipos. Eso también te lleva a llevar una vida ordenada donde estás 100% dedicado al básquetbol. No me reprocho nada y estoy tranquilo que hice lo que tenía que hacer. Hoy no pienso que si hubiese actuado distinto podía ser mejor o no. Hoy los entrenamientos son diferentes, hay más físico pero es parte de la evolución de los deportistas. En esa época no se hizo pero no porque no se quería si no porque la forma de entrenar era distinta.

¿Por qué dejaste?

Llegó un momento que no me daba para jugar y trabajar. Yo siempre trabajé muchas horas y eso era incompatible el horario de trabajo con ser jugador profesional. Entonces en ese momento ya nacieron las chiquilinas y había que empezar a mirar un poco hacia adelante, eso fue el principal impedimento. Fue un sacrificio grande los últimos años porque trabajaba entre 10 y 12 horas para luego ir a entrenar. Llegar a casa y levantarme muy temprano a la mañana y por eso llegó el momento de dejar. Mi tipo de trabajo no me lo permitía. Sumado a que uno de los últimos años, el penúltimo que fue en Olimpia, se me complicaba con las distancias, ir hasta Colón tarde a entrenar y yo llegaba como a la una de la mañana para luego levantarme a las seis. Esa parte fue la que me terminó de decidir de dejar. Yo ahí tenía entre 31 y 32. 

¿Nunca pensaste estar ligado al básquetbol?

Sabés que no. Desde el día que dejé de jugar, nunca más volví, ni siquiera a una doma. Dejé totalmente y creo que puede haber sido porque estaba cansado en los últimos años, agotado por el trabajo más el entrenamiento y quedé saturado. Nunca pensé en seguir ligado a algo del básquetbol más allá de que entiendo que al estar trabajando y en otro ritmo es diferente al haber dejado y que no tuviese otra cosa para hacer. Esa transición en mi caso fue más fácil porque ya venía con otra actividad.

¿Extrañás el ambiente?

La verdad que cada vez que voy a la cancha como espectador y como hincha, cuando veo el ambiente lo extraño porque es algo divino que trae recuerdos muy lindos. El hecho de haber ido a las finales en el Antel Arena me da una envidia sana por no haber disfrutado eso como jugador. El ambiente se siente, se transmite y si viviste lo lindo que es estar del lado adentro, sobre todo con los partidos llenos cuando habitualmente juega Aguada, te dan unas ganas bárbaras de jugar. Yo siempre jodo con el Papa, equipier de Aguada, cuando llego a la cancha me pregunta "Chipi, ¿trajiste los championes por las dudas?". Yo siempre le digo que cualquier cosa mire para arriba que estoy pronto para entrar. 

Joaquín Rodríguez en AtreBT dijo "salir campeón, ver festejar y emocionarse a papá y al padrino fue increíble" ¿Cómo sentiste eso?

Lo vi porque este fin de semana estuvimos con Nazar y Joaquín juntos afuera. Eso fue un poco lo que siempre hablamos más allá de que Joaquín es extrovertido. Las veces que estuvo jugando las finales y hablamos yo le decía "mirá que jugué tres y nunca salí campeón. Ojalá vos puedas y así tomarlo como una revancha propia". Fue muy emocionante todo. El mismo día del festejo vino a festejar con nosotros y con eso pudimos un poco devolver esa espina que teníamos nosotros de no poder haber salido campeón con Aguada. Fue una alegría enorme y que lo haya reconocido así es tremendo.

¿Sos de darle consejos?

No, simplemente intento transmitirle pero nunca le di consejos ni me metí en cosas que pasan dentro del equipo. Si intento decirle que disfrute lo que estaba viviendo, sobre todo en ese segundo año donde tuvo la posibilidad de irse para otro lado y la decisión terminó siendo de quedarse en el club porque él quería salir campeón con Aguada. Su primer año no se le había dado y si se quedaba era porque él quería ser campeón. Por eso se le dio todo y fue una alegría para todos a través de él, imaginate como estaba el padre. Haber hecho esa apuesta de seguir acá con la expectativa de ser campeón y que le haya salido bien es una satisfacción y una alegría bárbara. El disfruta mucho Aguada y en eso me quedo tranquilo porque yo vi como lo vivió. Nazar y Sandra viven en Mercedes y acá Joaco estaba con la abuela y los hermanos pero pasaba mucho tiempo en casa, eso fue una contención bárbara. Se complica para los gurises que vienen del interior y todas las previas a los partidos eran todos lindos momentos. El año anterior, donde Aguada perdió las finales, Joaquín vino como hincha y vivimos todas las finales juntos. Un día estás sentado en la tribuna y al otro año estás en las finales, es increíble.

Más allá del consejo paterno, ¿existe el consejo de como encarar el deporte para tus dos hijas?

Totalmente. El trasmitirle el deporte como tal. Ellas juegan hockey desde que son muy chicas, arrancaron en el colegio y luego en Biguá. La realidad es que una satisfacción verlas como juegan, como entrenan y el compromiso que le ponen a un deporte totalmente amateur. Las dos estudian y hacen sus carreras pero llegan de entrenar, cenan y al otro día temprano están prontas para estudiar. Encaran las pretemporadas muy temprano en la mañana sin una queja y verlas que lo hacen con gusto, sin ningún pero y al otro día otra vez lo mismo, sin decir nada es una satisfacción de haber transmitido la pasión por hacer un deporte sin importar cual sea. El compromiso y el disfrute del deporte es clave, que no sea un peso es importante. Han estado en todos los procesos de formativas en el club y ayer (lunes) Agustina, la mayor, nos avisó que la habían llamado para una preselección uruguaya y estábamos re copados. Estuvo en juveniles pero es la primera vez que la llaman a la mayor. Como les digo yo a ambas, eso es premio al sacrificio y al compromiso por la forma como practican el deporte.

Biguá te dio un nuevo integrante a la familia...

Exacto, está Charlie (Martín Couñago). Agustina lo conoció en el club y ya llevan cinco años creo, hace un montón están de novios y es un divino. Es un tipo muy sano, 100% metido en el deporte y por eso digo que soy un agradecido que hayan elegido el deporte como parte de su vida. Se hablan en los mismos términos y eso a veces es más fácil cuando hay gente del mismo palo. Pero destaco que sean muy sanos, es una satisfacción que puedan compartir los mismos gustos y las mismas pasiones. Eso hace que vayamos a ver a Biguá cuando no juega Aguada. 

¿Existen bromas entre ustedes?

No, no existe eso. Charlie es bastante callado y no anda bromeando con esas cosas. Son otras épocas y no compartimos, apenas nos pudimos ver en algún video grabado de la tele de aquella época que con el tiempo se van poniendo viejos y las imágenes se van perdiendo. Dos por tres existe el ida y vuelta, a las gurisas les gusta que nos comparemos.

¿Te ves reflejado en algún jugador hoy por hoy?

No soy de las comparaciones realmente de los tipos de juegos. Si por ejemplo me encanta como juega el Mono Bavosi. Lo cómico es que antes de irse a España coincidimos en Unión cuando él era juvenil y siempre me dice "yo debuté porque vos hiciste la quinta falta". Yo ni me acuerdo pero cada vez que me lo cruzo, me lo dice. Son esas cosas que te dejan bien. Que te digan eso, que tengan lindos recuerdos son las lindas cosas que te deja el pasado por el básquetbol. Que tengan un lindo recuerdo de uno es clave.

¿Fuiste feliz dentro del rectángulo de juego?

Si totalmente. Fui feliz haciendo lo que me apasionaba. Uno siempre dice que cuando pasa tenés otra responsabilidades como trabajar y pensás "que bien la pasamos en esa época de jugador". Vivías por y para el básquetbol que era la única razón de ser prácticamente. Teníamos la fortuna de que nos paguen por hacerlo, siempre se llega a esa conclusión. Fueron lindos momentos, hacíamos lo que nos gustaba. El entorno, los viajes con el plantel, todo era perfecto. La pasé muy bien.