En Básquet Total comenzamos una nueva sección buscando historias de personajes de la cultura relacionados a la naranja. La primera entrega es con Diego "Macaco" Techera, actualmente murguista de La Trasnochada, ese base que dejó los cortos para convertirse en sobreprimo.

Cuando Álvaro Recoba sale al escenario del Teatro de Verano y dice "mezcla de bohemia y juventud" todo el pueblo carnavalero sabe que se está hablando de la murga La Trasnochada. Ese conjunto que vive y siente la competencia como ningún otro. Así transcurre el verano ese grupo de amigos que recorre la capital de punta a punta "en busca de la canción más linda", como lo decían en su espectáculo del 2015. Dentro de ese coro está Diego Techera, un pibe que respira basquetbol y murga, que partió de su Fray Bentos natal disfruta como pocos el Concurso Oficial de los febreros.

Es que "Macaco" se ha convertido en un pilar fundamental para el andamiaje de la murga. El gurí que recayó en La Trasnochada tras la insistencia de Joaquín Freire -uno de los fundadores del título- pasaba su tiempo de niño en el club Nacional de Fray Bentos. A partir de ahí, la pasión por el deporte y el fanatismo enfermizo por el tricolor que le costó alguna suspensión por parte de la institución. Incluso recuerda como vivió la consagración en plena preparación a una operación al corazón. Es que la pasión no entiende de

nada, los límites son indefinidos y el amor por el club nunca llega a ser suficiente.

Su amor por la naranja nació por aquel tío "que hoy es un hermano", que hacía básquet. Lo idolatró en todo, no alcanzaba con lo que pasaba en el rectángulo de juego porque "como él tocaba la guitarra, yo empecé a hacer lo mismo". Ese periplo comenzó con apenas siete años y se terminó en plena adolescencia con 17 cuando "me di cuenta que no podía jugar más". Su corta pero intensa carrera se dio de principio a fin en el bolsilludo fraybentino y eso ocasionó que ese amor por el club "sea enfermizo y que el fanatismo no se termina" a pesar de crecer en edad. Sus entornos más cercanos fueron hechos y moldeados entre las paredes del club. "Desde mis amigos hasta mis novias. Mi día lo vivía ahí" y todo eso es lo que hoy lo mantiene tan arraigado a sus raíces. Además, su talento lo llevó a comandar desde la base la selección formativa del departamento durante cinco años seguidos pero insiste que "yo robaba la plata". Ahí compartió plantel con Hernando Cáceres y admite que de un año a otro su compañero "pasó a medir dos metros".

El Carnaval le ha impedido poder decir presente con sus amigos en las instancias clásicas frente a Anastasia, el rival de todas las horas. La ausencia en el gimnasio se reemplaza por un "asado, vino y cánticos en el apartamento. Somos unos enfermos". Es que así se vive el básquetbol y esos partidos en el litoral "somos una ciudad que vive y disfruta el deporte". En la actualidad son dos las instituciones que representan a Fray Bentos en la Liga de Soriana y eso provoca que se "vivan de forma especial esos partidos".

Esa pasión y fanatismo provoca que a Anastasia le tenga "menos simpatía que a Peñarol inclusive". Nacional es "pueblo y ellos económicamente están mejor que nosotros" pero en el 2007 las finales quedaron en manos del tricolor. Además cuenta que la invitación a ser parte de la Liga Uruguaya era real pero "en un hecho que nadie sabe qué pasó" el rival dijo presente en la competencia oficial. El sueño se esfumó en un abrir y cerrar de ojos: "nos habíamos hecho remeras con el logo de la Liga". La realidad es que "nos morimos. Fue lo peor que nos pasó en la historia del club".

A pesar de que Fray Bentos estaba representado con Anastasia y acepta que "se hicieron pila de hinchas", poco le importó a Macaco: "a mi no me pasaba nada con ellos". Había varios amigos y hermanos de la vida del cuadro rival pero nada cambiaba su opinión: "fui tres veces a verlo y siempre a la hinchada rival". En la adolescencia tuvo que enfrentarse a grandes amigos y él fue el único que "mantenía una buena relación" y coinciden que varios "se la vieron negras", pasaban los amigos de Anastasia y él saludaba pero el resto no, "yo era el más cuerdo". Jugando, a un amigo de toda la infancia que penetró, anotó, le dieron el foul y "se le ocurrió gritar y festejar. Ahí se terminó la amistad". Esa "traición, porque fue una traición" se recompuso luego de los años. Sus historias como hincha empedernido no fueron todas de color rosa. Es que en pleno clásico, se paró el partido por cánticos y vino la directiva a decir que se callaran, terminó mal y ligué "cuando no tenía nada que ver". La sorpresa llegó al día siguiente cuando se levantó porque "mi nombre estaba en un comunicado que decía que teníamos la entrada prohibida al club".

Hoy su corazón lo ocupa Nacional de Fray Bentos y la murga, eso por momentos "es dificultoso". Es que tras las fiestas, La Trasnochada vuelve a ensayar el 6 de enero y por esa fecha comienza la segunda parte del torneo. En 2019 se dio la oportunidad porque el clásico se jugó el 5 y "justito". Al otro día se complicó el tema del canto en el ensayo "no podía hacer nada". El resultado queda en la anécdota cuando se vuelve a vivir como en los mejores tiempos. Esa enfermedad tan particular llamada fanatismo hace que Techera elija jugar "toda la vida en la cancha de ellos. Es más chica y estamos ahí nomás. Me encanta jugar de visitante".

Araca la Cana fue el primer conjunto que le abrió las puertas porque "papá salió muchos años ahí". Mauro Coselino, hoy director de Curtidores de Hongos, fue quién lo llevó a cantar por primera vez a Fray Bentos y le recomendó "dejar el bombo". El azar estuvo de su lado cuando un amigo le dijo que la murga de Catusa Silva estaba buscando gente, "fui y tuve suerte".

La actualidad lo encuentra de cara a la cuarta temporada en La Trasnochada, un grupo de pibes que lo recibió con su espectáculo de 2017-2018: El Cuadro del Barrio, "que es lo que verdaderamente son". El conjunto que consiguió el primer premio en 2012 no maneja grises, y el ambiente de carnaval para con ellos tampoco, es amor u odio. Macaco afirma "yo siempre dije que a mi nunca me gustó". Freire fue clave para su llegada, la insistencia llegó a buen puerto y "hoy no me quiero ir más. Es muy futbolera la murga, muy cuadro". Salir en esta murga es salir siempre a ganar: "las previas son como un túnel previo a salir a la cancha. Salís a ser campeón del mundo"

En 2019 logró ese primer premio con la murga, "lloré 45 minutos con mi viejo abrazándome al lado". Cuando se fue calmando el ambiente en el Capitol "empecé a caer pero sigo viendo videos y lloró". Esos momentos se comparan con algún campeonato conseguido con Nacional y automáticamente retrotrae a las finales del 2007. "Yo fui al partido definitorio en previa operación" y eso provocó que no podía decir presente en los primeros dos juegos de la definición. El fanatismo llegó al punto más alto cuando en pleno cateterismo pre intervención dijo presente en el gimnasio: "en un momento pensé que no la contaba, me empezaron a dar aire"

TOP FIVE

Quinteto de murguistas: Dirige Pitufo Lombardo. Primo Pablo "Pinocho" Routin, sobreprimo Ángel "Marquitos" Gómez, segundo Carlos Barrios y en la batería a papá, Adrián Techera

Quinteto de Uruguay: Bruno Fitipaldo, Leandro García Morales, Santiago Moglia, Mathias Calfani, Esteban Batista.

 

"Macaco" disfruta su actualidad en la murga y recorriendo las canchas como aficionado siguiendo al deporte. En La Trasnochada se espera su solo, para él "mi grito", tanto en el saludo como en la despedida, pero nada se compara con meter los libres del final de un partido. Aunque afirma "pocas veces llegaba al último cuarto, siempre me iba antes por faltas". Este año la garganta falló por una laringitis en la primera rueda pero esa noche, "que quedó para el olvido", se recuperó rápidamente en las próximas dos visitas al Ramón Collazo. Sentir "caerse al Teatro, es tremendo. Me dan ganas de tirarme como una estrella de rock entre la gente"

Hoy, alejado del Capitol, de los ensayos y de la barra, disfruta y espera con ansias la vuelta para encontrarse con el fin de alegrar la capital durante el verano. "Donde el cuadro del barrio, pronto para jugar" saldrá a competir y a hacer murga. Siempre prontos para "otra vez soñar con la gloria" porque "fueron tantas horas de cantina, tantas copas, tantas rimas" para dejar "un apretado abrazo a la barriada".