Una día más en la atareada semana para Florencia Niski. Tras terminar su primer entrenamiento de la jornada nos recibió en el lugar donde todo comenzó: Gabriel Pereira y Cipriano Payán. Cuando llegó por primera vez a ese punto de la capital con ocho años jamás pensó estar viviendo lo que le está sucediendo en su vida. La “nueva normalidad” no la limita en nada porque su normalidad siempre fue de corridas, de ir y venir de entrenamiento a entrenamiento con el objetivo siempre de seguir mejorando y ser la mejor en todo. En un abrir y cerrar de ojos, ella y su bolso lleno de sueños e ilusiones parten al viejo continente producto de su constancia y su talento.

El plantel completo sale del club y ahí estábamos nosotros. Ágil como en la cancha, se alista y nos invita a pasar a Bohemios. Antes, las bromas de sus compañeras: “bua, ¿otra vez?, ¡contá quien es la mejor compañera!, ¡pará un poco Florencia!”. Es que así pasó la semana, se dio a conocer su pase y el ámbito basquetbolístico hablaba de ella, aquella gurisa que encandiló y condujo a Bohemios al título en las finales de la Liga de 2018. Sonrisa de oreja a oreja, la pelota en mano y el gimnasio donde todo comenzó era el lugar exacto para hablar de lo que fue, de lo que es y de lo que vendrá en su vida.

Como suele pasar en toda familia de deportistas, los comienzos surgen por influencia de los cercanos: "yo arranqué porque mi hermano jugaba en Bohemios". La inquieta niña que vivía entre deporte y deporte terminó en la naranja porque "esto me atrapó". Antes pasó por hándbol, ajedrez, fútbol mixto y femenino, karate y hasta tenis "donde realmente era buena".

Hoy vive y respira básquet. Todo es color de rosa y jamás se imaginó haber logrado lo conseguido hasta el momento porque comenzó en esto "por diversión". Los años fueron pasando y a los quince tomó la decisión más importante de su vida: "me dediqué más porque soñaba con ser profesional".

Sus inicios en la escuelita junto a Pablo Protto y Santiago Gómez fueron el comienzo de esta corta pero proyectada carrera, que fue conjunta a otro proyecto interensantísimo que tiene nuestro deporte: Santiago Vescovi. Bohemios es su casa y al hacer deporte es cuando se siente más cómoda. Mucho cambió desde aquella niña que debutó en pre-mini: "yo veía al básquet como un deporte donde pasaba bien y hoy lo veo como forma y estilo de vida. Me levanto y duermo pensando en él".

El haber arrancado jugado con varones la ayudó y la convirtió en lo que es hoy: "te da otro roce, otro tipo de juego". Pasó al femenino y la diferencia en el rectángulo de juego ya se notaba: "te das cuenta que mujer jugó con varones y cuál no. A mi no me importaba nada, iba al choque".

La cuarentena le afectó para bien en materia deportiva: "entreno más que antes, tengo más tiempo". El liceo matinal fue cambiado por una serie de entrenamiento "con el técnico de Defensor, voy con Tabaré Papariello luego del almuerzo y termino en el club". El básquetbol como forma de vivir y pensar no opaca lo tan importante que es el estudio: "me va bien y voy a hacer sexto de medicina a través de un programa llamado "uruguayos por el mundo". Tengo que ir al consulado más cercano y rendir. La idea es terminar en agosto porque ahí comienza la facultad".


Nada de lo logrado pudo ser conseguido sin el apoyo de mamá Marcela, papá Leonardo y el hermano Guillermo: "ellos son muy importante para mí". La locura de estos últimos días ha llevado que "estén siempre disponibles. Van de arriba para abajo conmigo". Como todo hermano mayor aparecían los momentos donde las discusiones decían presente: "nos peleábamos mucho, no te voy a mentir. Se enojaba porque yo lo copiaba en todo. Hoy nos llevamos muy bien. lo admiro por lo que hace. Es una persona a seguir para mí". En sus travesuras de niñez, Guillermo supo embromar a su hermana: "tenía un play uno y yo quería jugar y no me dejaba. Él jugaba contra la máquina y me daba el joystick que no estaba conectado y yo pensaba que jugaba".
Sus laureles trascienden el rectángulo de juego y en el césped supo ser campeona en fútbol con su equipo Mirador Rosado, donde en plena celebración recibió agravios por parte de una directiva del equipo rival: "yo era chica y jugaba sin importarme si eran varones y esta mujer me empezó a insultar porque era una niña y no podía jugar con ellos. Mis padres nunca dieron corte, siempre me llevaron y me apoyaron. El fútbol me ayudó con la coordinación para jugar ahora". Ese trago amargo no la opacó en nada y le sirvió para lo que estaba por venir: "con mi familia nunca me pasó pero la gente de afuera siempre hace eso. Me insultaban y yo era una niña. Ahora de grande eso me va enseñando. No hay que discriminar en ningún lado. Poco a poco vamos creciendo en todo ámbito y el deporte tiene que ser igual para todas. Siempre hay beneficios para los varones pero de a poco se está mejorando acá".
 
"Siempre fui deportista, vivo en movimiento y seguramente tenga que ver porque mis padres son los dos profesores de educación física" aclara sobre su energía de niña. Tal es así que en un cumpleaños, por su hiperactividad, tuvo que levantar su diente de la cabeza de otra niña "tenía cinco años, saltó una muchacha mucho más grande que yo, volé y le clavé la paleta a una amiga en el medio de la frente. Me fueron a buscar mis padres y el diente no aparecía. Papá preguntó si lo tenía la chiquilina y efectivamente. Ella tiene una cicatriz pero yo me tuve que hacer un tratamiento. No puedo comer manzana como habitualmente se come porque no tengo fuerza".
El 2018 fue satisfactorio desde todo punto de vista, el campeonato en formativas y el coronamiento en primera división "fue todo". Ese Bohemios que jugaba de ojos cerrados "fue espectacular". El entorno fue inmejorable para una noche que va a quedar grabada en la historia: "en el gimnasio no entraba nadie y eso fue increíble". La alternancia en las edades no logró afectar en absolutamente nada: "la diferencia estaba en la química del plantel. Tanto Fer (Midaglia) como Roxi (Dagnino) nos apoyaban a las chicas y fue el mejor equipo que me tocó estar. Ojalá se pueda repetir y volver a juntarnos".

La humildad traspasa cualquier límite y así lo hace ver ella cada vez que le toca hablar tanto adentro como afuera de la cancha: "si fuí la mejor esa noche y en el año fue por mis compañeras". Los 23 puntos en el encuentro decisivo y su conducción a la perfección en aquel juego quedan de lado "el basquet es un deporte colectivo. No me destaqué yo, nos destacamos todas". A pesar de intentar proyectar un techo, que por ahora está lejísimos, ella sabe a donde tiene que apuntar: "quiero mejorar en el día a día para ser mejor que yo, para luego si llegar a ser la mejor en esto". 


La decisión por este deporte tuvo un nuevo mojón importante siendo un poco más grande. Cuando empezaba a encaminarse en el mundo de la naranja llegó la invitación para volver al fútbol: "Se avecinaba el Mundial Sub 17 acá, me dijeron que tenía chances de volver y quedar en la Selección. Me decidí por el básquet y estoy agradecida por todo lo que me está pasando".


Su negación a la invitación de la vuelta al fútbol para vestir la celeste no impidió que se vista de ese color. A su corta edad pasó por todas las formativas uruguayas picando la naranja y se apunta a ser la base nacional de acá hacia unos cuantos años: "es un orgullo grande. El jugador que hace un deporte lo que quiere es representar a su país". Llegó el primer llamado y "no lo podía creer. Estoy agradecida".

"Dos meses antes me había quebrado el dedo tirando. Vine a ver un partido y me puse a tirar en un tiempo, me pegaron un pelotazo en el dedo, no podía creerlo" fue lo primero que pensó previo a la cita. Un sinfín de idas y vueltas terminaron con el doctor Larroque y una solución rápida: "me hice un férula con mi nombre y el escudo de Uruguay, jugué con eso. Se me rompió antes del partido con Argentina y jugué sin nada. Son cosas del deporte, aguanté el dolor y seguí. Hice todo lo posible por estar y no me lo iba a perder". 


La semana trajo una cantidad importante de noticias sobre el basquet, incluída la llegada de un jugador Olímpico al popular Metro, pero eso no opacó que fuera tapa en todos los diarios: "Yo no podía creer. Me levanté a las 7.30 y el celular no frenó. Lo hablaba con papá y no podía entender como hacen los famosos que tienen millones de seguidores. Estoy disfrutando el momento pero lo tomo con calma. Pienso en mi futuro deportivo y no me agrando por lo que estoy viviendo".

POPURRÍ
Un lugar en el mundo: El estadio de los Chicago Bulls.
Una frase: "El sueño muere cuando el soñador deja de soñar"
Ser MVP de la liga o ser campeona con Uruguay: Campeona con Uruguay.
Pippen o Jordan: Que difícil es esta. Jordan pero como siempre digo que si no estaba rodeado por esas bestias no podía hacer nada de lo que logró.
Cocinar o limpiar: (se ríe) Limpiar porque cocinar estoy en el horno.
Lebron o Kobe: Lebron porque a Kobe no lo vi mucho
Un ejemplo a seguir: Mi hermano.
Vico Pereyra o "Gallego" Álvarez: Pua, me matás. Los dos porque cada uno me ha brindado un granito de arena. No te puedo decir uno.
Un quinteto de amigas: Jose Zeballos, Cami Kirschenbaum, Emi Larre Borges, Caro Curbelo y Sasi Scévola. Yo dirijo.
Voy a seguir siendo feliz mientras...: Siga jugando al básquetbol.

"Era inmenso si pasaba" manifiesta con un poco de bronca sobre aquel partido con Argentina que le impidió a Uruguay seguir de largo en la cita continental: "tuvimos tres chances y erramos todas". El equipo vecino es una potencia americana y Niski palpita la victoria ante las hermanas cuanto antes: "es una espina que tenemos pero falta poco, ya le estamos dando pelea". El entrenador de la selección nacional, Alejandro Álvarez, tuvo solo elogios a la hora de darse a conocer la noticia: "estaba orgulloso y me dijo que disfrutara del momento. Yo no puedo creer lo que me está pasando".

El 2020 deportivamente afectó el accionar de todos, inclusive de Niski, quién iba a tener su primera experiencia afuera y no pudo ser: "estuve tres semanas y media en Rocamora de Argentina y me recibieron de la mejor manera". El Coronavirus impidió competir formalmente pero se encontró con un "club muy familiar" y le quedó esa espinita de darse a conocer en el básquet del otro lado del charco: "tenía muchas ganas".

En el comienzo del año Chicago los recibió de la mejor manera para vivir una vez más la experiencia de la NBA: "fue el mejor de todos los que fuí". El campus se desarrolló en fechas que coincidieron con el All Star Game, "no podíamos creer donde estábamos, era una maravilla. Estaban todas las estrellas juntas". Tanto Florencia como Camila Kirschenbaum fueron destacadas entre las ocho mejores jugadoras del evento: "estuvimos a la par y rendimos bien ante todas".

Celta Zorka Recalvi es el nuevo destino de la jugadora de Bohemios donde afirma que "el ascenso es lo que voy a buscar". El equipo de Vigo ya sabe lo que es ganar en la máxima categoría del básquet español y cuenta con cinco torneos en su palmarés: "desde el primer momento fueron muy formales conmigo y estoy muy contenta. Voy en busca de seguir formándome como jugadora y ser mejor persona".

"Yo quiero ser la mejor jugadora que puedo ser en todos los aspectos" destaca sobre su próximo objetivo pero primordialmente prefiere crecer "como persona aún más". Ese amor por Uruguay hace que el sueño máximo sea "ganar una medalla de oro con la Selección". Su futuro próximo estará en España pero mira de reojo el poder "competir en las mejores ligas del Mundo". Con las ideas claras sabe que lo importante es "día a día y paso a paso, va por ahí el camino. No pienso en el futuro porque eso te puede llegar a confundir un poco". 

Comprometida con la causa, profesional, educada, buena persona y siempre con la sonrisa dibujada en su rostro. El doble horario y la competencia va a estar siempre acompañada de sus seres, el bolso no solo va a contar con los championes y la botella. En el estarán Leo, Marcela, Guille y todo su entorno que la apoyó desde que aquella niña cruzó la puerta de la institución marrón. Hoy, el sueño del pibe, pasa a ser el sueño de la piba.