Iván Tucuna nos recibió en la sede de la UJOBB para sumarse al equipo sin hinchada. El árbitro nos contó acerca de sus inicios en el básquetbol, su lucha contra el cáncer y su visión del arbitraje, entre otros temas en esta interesante charla.

¿Cómo fueron tus inicios en el básquetbol?

Nunca estuve ligado al arbitraje en mis inicios, ni se me cruzaba por la cabeza en ningún momento el ser árbitro, nadie sale con ganas de ser árbitro salvo algún caso así de familia que se da mucho que arbitran padres e hijos, pero no es mi caso. Mis primeros pasos fueron en Miramar como jugador, nadie en mi casa me inculcaba eso de ir al básquetbol y si bien vivía -y sigo viviendo- cerca del club, en la escuela hubo un compañero que me dijo que había arrancado en el club que estaba bueno, y con 10 años arranque. Me agarró en 1996 con un “Monito” campeón de Segunda División y un gran equipo, me empecé a hacer hincha, a tener un sentido de pertenencia hacía el club, era algo distinto a la actualidad donde mirás la televisión y te podés hacer hincha del que gana. En aquel entonces no llegaban muchos partidos de la NBA aunque para mí Miramar era la NBA. De ese campeonato que subimos a primera fui a todos los partidos. En mi casa si bien sabían de los líos que se armaban, jamás me acompañaron. Yo tampoco quería pero me dejaban ir, después me alejé porque no jugaba mucho y soy medio vago para entrenar, es algo que no me nace. Pero no tenía muchas condiciones como jugador. Nunca llegué a jugar en primera. Si seguía al club como hincha hasta que bajo a Tercera División y ahí volví a meterme dentro del club. Y comienza todo este período en que me vuelvo a meter al básquetbol. Estaba en otro Miramar que se había venido abajo, no era el mismo. Empezamos a trabajar con unos compañeros en el club como Diego Palacios que ahí dio sus primeros pasos como entrenador y yo entré a dar una mano. En ese momento era el “Gordo” Andrés (Arruda) y nadie más. Lo empecé a acompañar por el club y por él. Era mi entrenador y tenía una formidable manera de ver el básquetbol. Leía el deporte en ese momento increíblemente. No solo me enseñó de eso sino también de la vida, de esas cosas extra básquetbol.  Ahí empecé a ser delegado, a dar más manos en el club donde estaba más tiempo que en mi casa y me sirvió mucho porque otros amigos de la infancia que no tuvieron esa oportunidad de ir a un lugar, hoy se perdieron y me preguntó a veces, ¿qué hubiera pasado si yo no hubiera ido a Miramar? Otros agarraron el camino equivocado, por suerte a mí no se me dio. En 2003 fuimos a jugar una final de juveniles en cancha de Atenas contra Marne y en la cartelera del equipo de Palermo había un cartel que pedía aspirantes de árbitro. El “Gordo” me dijo de hacerlo, de corazón, ahí quizás lo tomé como un tal vez, porque a mí me divertía el club, el jugar, pero un año más tarde surgió una iniciativa del comité de Mini Básquetbol para arbitrar los sub 12 y sub 13, te pagaban dos mangos y podías seguir jugando. No exigían tanto y allí estaba Ana Surra que fue de las primeras que me vio condiciones en esto y nos ayudó a mí y otros compañeros. Con una pequeña experiencia y ganando poca plata para moverme con los buses y eso, en 2006 me dio para hacer el curso, me dieron manija la propia Ana, el “Gordo”, Richard Pereira, Ricardo “La Gata” García y ahí me encariñé con el referato. Hice el curso en 2006, pude seguir jugando un poco y en julio del 2006 arbitré mi primer partido de formativas. Desde ahí hasta hoy no paré un fin de semana. Fue de las pocas buenas decisiones que tomé en mi vida. En ese curso estuve con Andrés Laulhe, Valentina Dorrego, Vivian García, Washington Chamorro y Andrés Haller. Todos están en primera salvo quien te habla, muy pocos fueron los que dejaron, pero sobre todo, salieron muy buenos árbitros.

¿Qué representa Andrés el “Gordo” Andrés Arruda para vos?

Me emociona mucho hablar del “Gordo”. Él era mi padre (se emociona), me cuesta mucho hablar. Se fue muy pronto o rápido pero lo que me dio fue mucho, sin lo que me dio no estaría hoy acá. Me metió muchas cosas en la cabeza y uno que capaz tenía la figura del padre un poco ausente. Arruda cumplía esa función, él era entrenador de básquetbol, pero no me enseñó a dirigir, me enseñó otro tipo de cosas que hoy me sirven. Fue un mentor en un momento que yo precisaba un referente. Siempre me dio para adelante en todo, inculcando el tema del estudio, de hacer lo que me gusta y sobre todo ser un tipo de palabra. Era frontal y me enseñó a ser frontal, a decir las cosas como las pienso, no eso del ser políticamente correcto sino decir las cosas como yo las veo y si no, no me preguntes. El día que murió Andrés Arruda no paré de llorar. No lo podía ir a ver cuando le pasó lo que le pasó, ya estaba mal, no era él, estaba de brazos caídos y por más que expresaba otra cosa, sabíamos que no estaba bien y me dolía muchísimo verlo así. Fue una pena gigante que se haya ido, me queda el recuerdo, la enseñanza y si vas a Miramar, nadie te puede hablar mal del “Gordo”. Cuando no se podía desplazar por sus propios medios y dejó de ir al club, él estaba igual ahí, era muy consultado por las decisiones dentro de la institución y por parte de la Federación Uruguaya de Básquetbol, todos sabían que él iba por el camino derechito. No se desviaba, eso me quedó y me va a quedar marcado.

¿Qué representa esta sede de UJOBB?

Es el sueño de UJOBB, todos soñaban con tener un lugar así. No sé si tan grande como este, pero nos encontramos con la realidad que directivas pasadas hicieron gestiones que lograron que tengamos este lugar que es espléndido, que también es una responsabilidad tenerlo así. Cuando nosotros entramos, las paredes eran negras, hoy son blancas. La cocina se hizo a nuevo, era cualquier cosa, la cancha tenía tableros de madera y no se veían las líneas. Se trabaja mucho en el club, es un lindo proyecto de llevar adelante y ojalá se pueda seguir. Siempre fue un anhelo la sede propia y ahora que la tenemos, es un compromiso buscar para que se comprometan más personas a venir a ayudar a UJOBB. Podemos tener el dinero que se recauda de los sponsors, de los socios, pero hay que venir acá a meter el lomo, a sacar cosas adelante, las hojas no se barren solas, el pasto no crece para abajo, los baños hay que limpiarlos y hay poco compromiso hoy. Capaz que hay que buscar más consistencia, darle un sentido de pertenencia a un club, porque quizás algunos en su adolescencia o infancia no lo tuvieron, y que sea un club de árbitros como tal, donde tengamos un momento para distendernos, venir a jugar al ping pong, a las cartas, hay un parrillero para hacer un asado, hay muchas cosas para hacer. Para ser la UJOBB tenemos que primero ser la “U” que es unión, y tenemos que buscarla, no actuar por interés propio sino por el de todos. No el llenarnos la boca en las asambleas de que la unión es para un paro y demás sino en todo. Esta sede es la responsabilidad de todo el gremio, no solo de la directiva, es un laburo de los 107 socios. Debemos dejar algún momento y venir a meter, ayudar, buscar soluciones porque cosas para hacer acá adentro siempre hay. Esto era cualquier cosa, hablando en palabras de vecino y con la escuelita fue un empujón en el barrio, en la parte social, trabajando en sacar al niño ocioso, que pueda aprender deporte en este caso el básquetbol y el arbitraje, y no perder ese rumbo que hablamos antes.

¿Cómo fue tú lucha contra el cáncer?

Eso en mi vida fue un antes y un después. Cuando un médico te dice que tenías un tumor maligno en tu cuerpo y te da un abanico de opciones en cosas que tenía que hacer. En ese momento tenía 24 años. Mi vida era normal, había sentido un dolor, fui a consultar, me sacaron un tumor que era maligno tras un análisis. Era normal ese cáncer en hombres de mi edad, me dijeron que yo me controlara y dejaron en mis manos esa responsabilidad. Yo iba a un oncólogo cada determinada cantidad de tiempo y seguía. En un momento me tomó casi todo y hubo que empezar con una quimioterapia. Nunca se me pasó por la cabeza preguntar si me iba a morir o no. Obviamente hoy sabés a lo que te enfrentás gracias a la tecnología, hay gente que se cura y gente que no, pero tenía que intentarlo y no había alternativa. Ahí empezó una peripecia de cosas que me fortalecieron en lo anímico y en otras cosas me tiraron abajo. Pasé las cuatro sesiones en un vaivén, todos los días te tira para abajo con algo diferente, vomitando, te entra a cambiar el cuerpo, se te cae el pelo, aparecen manchas, te hace mal es como un reseteo de todo y en mi caso no se podía atacar a un lugar porque tenía mucho. Hice todo el tratamiento. No tenía ganas de comer y demás, tenía las semanas de descanso que tenía mi vida normal, iba a ver básquetbol, me juntaba con amigos era yo sin cejas, pelo ni pestañas, un poco más amarillo, pero era yo. Luego de la quimioterapia no tenía ganas de ver a nadie, de juntarme, no quería nada hasta que un día se terminó. Fui a buscar el resultado y nada había cambiado. Ahí me entró a pasar por la cabeza todo lo que había hecho sin resultado alguno, comencé a ver a otros profesionales y apareció Ney Castillo que se ofreció a darme una mano junto con UJOBB. Fui a hacer un PET que no se hacía acá, era un costo demasiado alto que me ayudó a cubrirlo la FUBB y el propio gremio de árbitros. Fui a hacer este estudio al Hospital Italiano de Buenos Aires. Si bien la quimioterapia había tenido un buen efecto para mí, quedaron cosas hubo que operarme. Empezaron las pericias con los cirujanos y el primero que me tocó fue un fenómeno, me dijo las cosas de manera sencilla. Fue la primera vez que me pregunté si corría riesgo de vida. Pase 24 días en un CTI y recién el día 18 me pude volver a levantar, porque me había agarrado una infección intrahospitalaria. Todo siguió y pasé más veces por el quirófano a operarme, pero como que esas las pasaba así nomás, porque la primera operación si tuvo dimensiones importantes. Ahí salió de todo y estaba todo bien hasta que en 2012 me sucedió algo en un intestino y eso me cagó de nuevo. Estuve mal, otra vez operación e internación que me tiré abajo. No podía ir a facultad, cada vez que me anotaba tenía que hacer algo. Me sentía bien, había vuelto a arbitrar a hacer la carrera y todo se vino abajo a mitad de año en los momentos claves de todo. Hoy estoy bárbaro, confiado y desde diciembre de 2011 no tengo rastro alguno de cáncer. Nada activo, todo está bien tengo mi vida normal, los controles son cada más tiempo y está en mi responsabilidad hacer las cosas bien. Cada vez que pasa algo raro voy al médico y si bien quedás más sensible en el sentido que a otros le pasan las cosas que a vos te pasaron y no salen, o cuando vez mucha gente en las quimios para los controles, te trae muchos recuerdos. En ese momento era el año del Mundial 2010 y me sacaba un poco de la cabeza todo. Otra gente capaz no lo hace, pero en ese tipo de situaciones sacás fuerzas de donde no las tenés. Hay que ser optimista, pensar en que no querés morirte y no te morís. Después de todo lo que te pasa, todo lo que viene adelante es un regalo. Si algo no sale como yo lo planteo, siempre hay otra oportunidad de hacer las cosas. No hay que caerse, esta enfermedad te da esa fortaleza anímica entre todo lo malo.

¿Qué pensás que falta en tu carrera como árbitro?

Lo que falta capaz que ya lo hice. Capaz que no fue tomado en cuenta como yo lo hubiera esperado. En mi momento ya lo hice, tuve una temporada muy buena hace un par de años de estar en todas las definiciones que podría por la categoría en la que me encontraba, pero un cúmulo de errores de autoridades me dejaron por el camino en ese momento. Donde el departamento arbitral mandaba las calificaciones por mail, me enteré de mi puntaje luego de que publicaron quienes ascendieron y quienes descendían. Todo pasó luego de que ya estaba dado y uno era lo que esperaba realmente, porque había hecho todo y me había ido bien. Cuando fui a pedir explicaciones entre lo que me dicen, es que se perdieron dos informes míos que recordaba me habían evaluado bien. Eran dos informes buenos de los que puntualmente me acordaba, y luego en esa temporada, yo tenía 13 informes de varios paridos y otros compañeros tenían 7 u 8. Los míos en realidad eran 15 porque me faltaban dos. Todos tenían menos informes, obviamente después igual se toman los mismos informes para todos. Pero son esas cosas raras que pasan, luego de todo eso se pidió la renuncia al colegio arbitral y luego no le podía pedir a los que recién asumieron el reclamo anterior. Pero te queda eso de pensar que había algo raro. No le puedo caer ahora a Juan Chifflet, lo tengo que dejar trabajar. Con lo que tiene a otros les sucedió lo mismo por el mal que pasó por acá. Pasó Baum e hizo un desastre notorio en el Colegio de Arbitros, fue lo peor que le paso a los árbitros, al menos desde que yo estoy. Por algo terminó con pancartas y dividiéndonos a todos. Hizo un daño enorme a la UJOBB y a los árbitros como tal.

¿Cómo son las preparaciones de los partidos?

Depende del partido. Hago partidos de Metro y DTA porque estoy en N2, el árbitro principal es el que da las directivas del partido. Hay compañeros receptivos de escuchar porque por algo el primero es el que está con más experiencia que otro. Cuando soy el primer árbitro intento preparar los partidos con la experiencia, y las canchas por ahí te dan para preparar algo macro para los partidos. A nivel de vestuario, marcar cosas puntuales. Con el partido planificás uno y luego pasan cosas distintas, ahí hay que ver para dónde va el partido y rever los criterios micros con el correr del juego. Si tomás buenas decisiones seguís, y si es malo intentar cambiar. En Tercera hay que ver partidos, no es fácil hacer DTA. Si vas a comenzar a arbitrar, es bueno ir a la tribuna. Es difícil hacerle entender a un árbitro nuevo que cuando no tiene un partido como designado tiene que ir a la tribuna a verlo, porque muchas veces nadie le enseñó a arbitrar de a tres, está nervioso  y viendo de afuera puede ayudar mucho. Si bien se le explica cómo se juega DTA, el tema de la señalización, a veces los rumbos que toman los partidos son distintos y hay que inculcarle eso de ir a ver otros partidos de la divisional si no se está arbitrando. A mí me costó mucho y aprendí a hacer tercera porque veo desde mucho antes de arbitrar. Hubo un partido de Marne – Montevideo que yo planteé un criterio y mi compañero me subrayó que ya habíamos arbitrado juntos y que no le había gustado. Entonces dijimos de hacer un criterio que él planteaba y que si no daba resultado lo sacábamos. Podemos poner un criterio en práctica diferente, pero si no da, hay que sacar el partido igual. De ese juego me acuerdo porque hacía un calor bárbaro e hicimos la charla en la plaza afuera. Cuando entramos, el primer tiempo fue un desastre, el segundo salimos con escudo y garrote más o menos, todo salió un poco mejor. Uno como árbitro no puede dejar que alguien insulte, nadie tiene derecho a insultar, si tengo la potestad de decidir eso y los puedo sacar lo hago. Hay que respetar a las personas porque en DTA pasa mucho que los jugadores quieren jugar y la gente a veces no ayuda.

¿Cómo es la vida de Iván Tucuna fuera del arbitraje?

Trabajo en el cambio del Aeropuerto, me toca trabajar con Valentina Dorrego. Siempre hablamos de muchas cosas. Tengo trabajo tranquilo por suerte lo que a veces me quita tiempo y me complica arbitrar un poco. Intento seguir mi carrera de Licenciado en Historia, pero por tema tiempos y prioridades a veces no me permiten continuar la carrera como uno quiere, sumado a que los horarios son espantosos en la Facultad. Siempre fue igual, hago lo que me gusta, me encanta la historia soy de leer mucho y mirar videos, lo que te lleva a buscar información y eso. Espero algún día poder recibirme, en algún momento le prestaré más atención, pero hoy tengo que trabajar y arbitrar. La carrera está en un segundo plano.

PING PONG

Mejor partido: Por el ascenso en cancha de Olivol Mundial, el local con Lagomar. Si bien fue un premio para mí, ese partido se decidió todo. Ascendió Olivol, fue con Daniel Borio y Nacho Pérez

Peor partido: Tuve varios, no recuerdo alguno puntual. Capaz son tan malos que prefiero olvidármelos.

Jugador más complicado: Diego Silva, ahora nos llevamos bien pero es complicado. Te quiere complicar y lo hace, pero por suerte tengo una buena relación con él.

Hincha de: Miramar

Terna ideal: Es difícil a veces arbitrar con amigos porque tenemos otro tipo de relación, pero dame siempre partidos con ellos porque esta demás. Lo que pasa después de comer pizza y tomar cerveza. Sería con Andrés Laulhe,Valentia Dorrego, Federico Fares y Araujo. Con cualquiera de esos.

Partido que te gustaría arbitrar: Un Nacional–Peñarol de adentro con parcialidades de ambos lados y que se juegue al básquetbol.

¿Cómo vez el arbitraje en Uruguay?

 

En una mejora constante. Desde la UJOBB se ha intentado luchar por mejorar el arbitraje, siempre se busca mejorar buscando veedores que es un problema también de la FUBB desde hace años. Pero venimos trabajando en un proyecto juntos para que hayan más y no sucedan cosas como las que hablamos anteriormente. Si hay más veedores y más evaluaciones, uno puede saber dónde atacar, en qué se está equivocando y en qué se tiene que trabajar. Si bien esto implica un dinero, sabemos que hay que hacerlo, mejorar mucho la organización porque no hemos avanzado. Seguimos en el Siglo XX y hay que pasar al XXI. Hay que mejorar esas cosas desde UJOBB, mejorar el tema charlas, conseguir clinics, videos y sobre todo, que los árbitros se involucren más en la carrera, que haya más promociones, más premios y que todo sea transparente. Que sea una carrera en la que si yo me rompo el lomo voy a tener un premio. Siempre hay buenos árbitros uruguayos, una buena representación afuera, innovamos en meter el triple arbitraje. Fuimos de los primeros países y tener una eminencia en la FIBA como Mario Hopenhaym siempre generó que tuviéramos buena representación. El nivel está por encima del nivel del juego, lo que permite que salgan muchos árbitros a Mundiales, Sudamericanos y demás. Lo que falta es que la gente se involucre más, que quiera arbitrar porque quiera, no por la plata. Que se involucre y si le va mal, que pueda seguir por algún lado igual, dando charlas o lo que sea, independientemente de las clinics, y en eso falta involucrarse.