Con 27 años, el entrenador uruguayo Pablo Cano se encuentra trabajando en el Valencia y tras la clasificación del elenco valenciano a las semifinales de la Liga ACB, nuestro compatriota charló sobre su llegada al país ibérico, la suerte, los jóvenes uruguayos en España, Fitipaldo, Granger y mucho más en esta muy linda nota.

¿De qué manera se da su llegada a España y más concretamente a Valencia?

Mi llegada a España se da a través de la UdelaR. Vine con una beca de intercambio internacional y mientas cursaba el semestre comencé a arrimarme al club. Sabía que acá había buen básquet y elegí la ciudad porque reunía un montón de cosas que me atrapaban. Cuando llegué al club no podía creer; es una institución moderna y con la última tecnología, con una inversión alrededor de los 30 millones de euros. Quedé alucinado con lo que vi. Encima de todo eso, la primera vez que entro al club, a la primera persona que veo es a Brad Kanis. Quedé asombrado al ver a un uruguayo adentro del campus. Ese día esperé a que terminara de trabajar y me acerqué a él. Le comenté que era uruguayo, que había estado trabajando en Defensor Sporting y generamos una buena relación. Me presentó a los entrenadores y a partir de ahí te diría que asistí a cada entrenamiento que pude. Generé contactos con los entrenadores pero siempre con el fin de conocerlos y mejorar, jamás imaginé que se iba a presentar una oportunidad de trabajo y menos en el rol que me toca. Me sentaba en la tribuna con Ángel Cepeda y observábamos los entrenamientos. El me enseñaba mucho y además, siempre me manifestó su admiración hacia los uruguayos; recita poemas de Benedetti de memoria. Generamos un lazo de amistad y un día me propuso presentar mi curriculum para trabajar en el club. A raíz de eso conozco a Chechu Mulero, el director deportivo y a quien le entrego mi currículum. Resulta que Chechu también había trabajado en la selección española con Yayo González y tiene una gran admiración por los uruguayos. Es hincha del Atlético de Madrid y fanatiza por Godín, Cebolla Rodríguez y ahora por José Maria Giménez. A partir de esa imagen y la gran presentación que tienen los uruguayos en el exterior se me abrieron las puertas de la posibilidad de trabajar para el segundo equipo del Valencia.

Para aquellos que no están al tanto: ¿Cuál es tu tarea en Valencia?

Soy uno de los asistentes del segundo equipo, que juega en la Liga EBA. Allí están los jóvenes talentos del club. Ese equipo cumple la función de que los jóvenes compitan en senior tempranamente y que también puedan ayudar al primer equipo en todas las formas posibles. En este caso a mi me toca hacer los scoutings durante el año a los jugadores entrenan con el primer equipo, donde generalmente rotan en el roster y obviamente les permite desarrollarse. Este año tuvimos tres debutantes en primera, dos en Euroliga y uno en la ACB.

Obviamente la constancia y el amor por tu profesión te llevaron al lugar que estás, ¿pensás que la suerte también juega su pequeño papel?

No me gusta llamarle suerte, porque cuando no me salen las cosas no quiero echarle la culpa a eso. Cuando vine estaba buscando abrir mi cabeza y buscar otro tipo de oportunidades fuera del básquetbol. Quería disfrutar la oportunidad de la beca y tomarme una licencia del básquet. Si hubo varias coincidencias que derivaron en que fuese recibido por el club y mi perfil coincidiera. Competir al máximo nivel es algo que vengo buscando hace mucho tiempo y si estuviésemos en un asado seguramente te diría que sí, tuve suerte. Aún así, intento restarle importancia porque cuando me va mal quisiera buscar los motivos, responsabilizarme, y no culpar a la suerte.

Como entrenador ¿Cuán importante es estar preparado ante la posibilidad que se te planteó?

Tenía un entrenador que repetía constantemente esa frase: "Lo importante es estar pronto" una y otra vez. Realmente nunca imaginé estar acá. Me acerqué al club para aprender y esa mentalidad de querer incorporar conocimiento te posibilita estar medianamente pronto, porque nunca lo estás del todo. No le creo a la gente que dice estar preparada, le creo a la gente que está para aprender y no le tiene miedo al error. Como entrenadores tenemos que ser el ejemplo y prepararnos para no estar preparados. Se genera una especie de paradoja pero es así.

A tus 27 años ya estás trabajando en uno de los clubes mas importantes de España ¿Anhelás dirigir en ACB en un futuro?

Claro que sí. También me doy cuenta, al estar en contacto con la ACB, que es muy difícil. Valoro mucho cada tarea del entrenador y los otros roles que tenemos. Al estar en uno de los clubes más grandes de España puede generarse una distracción que deriva en cosas negativas para uno mismo. Intento estar enfocado en mi tarea y aprovecho la oportunidad para dedicarme al 100% en un lugar que me lo permite. Trato de soñar poco y aprovechar lo que me sucede porque estoy encantado. Es más, este año se me vence el contrato y la visa dura un año. Con esta situación internacional se complica volver a sacar los papeles para extender mi instancia en Europa y estoy haciendo todo lo posible para seguir aquí. Ellos tienen la intención de que continúe pero no es sencillo el trámite y seguramente me toque retornar a Uruguay para volver en un futuro.

Varios jóvenes uruguayos y uruguayas han emigrado hacia España para jugar (caso Ubal o Kirschenbaum). ¿Has tenido contacto con algún compatriota allí?

He tenido contacto. Tuve la suerte de hacer estadísticas y análisis de rendimiento en vivo para el campeonato de Euroleague Junior que se hizo en Valencia. Jugamos contra Agustín y si bien nacimos en el mismo club no nos conocíamos. Charlamos, lo vi jugar y me alegra mucho el nivel en el que está compitiendo. Sin dudas tiene potencial para transformarse en uno de los líderes de Barcelona. Tiene todo. Con Camila es diferente. Si bien no la dirigí en Defensor, soy muy cercano a ella y me tocó ver todo su proceso. Incluso de vez en cuando entrena en la academia que tenemos con Rodrigo Marín, Gonzalo Brea y Andy Salinas (@sprint_uy). Además, en uno de sus primeros meses en España su equipo vino a jugar contra Valencia y fue increíble. Jugó bárbaro, los entrenadores quedaron maravillados. Espero que se le abran las puertas a muchos más porque se ha demostrado que hay oportunidades y pueden rendir.

Respecto a nuestro básquetbol ¿Cómo ves la estructura y qué cosas crees que hay que mejorar?

Tenemos mucho talento. La posibilidad de reestructurar nuestra competencia a nivel de mayores debe ser fundamental. Cuando las demás ligas dan el paso al profesionalismo y logran formar ligas nacionales, a nosotros nos cuesta un poco más. A lo que hay que apuntar es a la primera división. Formar una liga nacional, no solo para poder involucrar a la mayor cantidad de público posible, sino para llevar al básquetbol a todos los lugares. Otro punto importante es ampliar la base e involucrar a todos los jugadores senior, que todos los jugadores de todas las ligas amateurs que hay tengan la posibilidad de entrenar y tener los medios para competir. Que puedan organizar su vida para competir a un nivel alto y darle llegada al público. Cuanta mas gente haya compitiendo y jugando mas gente va a acercarse e involucrarse. Tener un torneo profesional, como la ACB, que es un anexo a la Federación y tiene sus propias estructuras es algo que funciona. El modelo español nos calza justo. La Federación se encarga de segunda, tercera y cuarta división (LEB Oro, Plata y Liga EBA), pero la primera división se maneja por si sola. Sería ideal para aumentar la cantidad de equipos y tener mas jugadores disputando estos torneos.

Foto: Twitter @pablo_cano20