En otra extensa y entretenida nota hablamos con el árbitro retirado Alejandro Sánchez Varela, quien nos contó acerca de su llegada al arbitraje, su retiro, muchas anécdotas y su opinión acerca de la UJOBB entre otras cosas.

Hace unos cuantos meses sorprendiste con una carta anunciando tu retiro. Contanos un poco a que se debió tu salida.

Ya pasó un tiempo, en el mes de junio del año pasado que tomé esa decisión y la hice pública. Los motivos te diría que fueron un par, por el lado de la FIBA yo estaba hasta ese momento con mucho viaje para Liga Sudamericana, Liga de las Américas, Eliminatorias y demás, fíjate que nomás en 2018 había tenido entre 16 y 17 viajes en el año, más cortos o más largos como lo supo ser un Mundial juvenil en el que tuve que estar dos semanas o una ventana de Liga de la Américas en la que estás un fin de semana y todo eso sumado a mi trabajo, mi familia se empezó a desgastar. De todas formas no me pasaba eso con la actividad en Uruguay, porque como la gran mayoría de los partidos son en Montevideo los traslados eran cortos a diferencia de lo que pasa en Brasil o Argentina, entonces fue más que nada por la actividad internacional. El segundo motivo fue enterarme en el mes de marzo o abril después de haber hecho una preparación, de haber sido uno de los pocos árbitros en América que había estado en todas las ventanas de las Eliminatorias sin excepción, con 5 años de experiencia en finales de torneos FIBA, incluso fui a campus para prepararme para el Mundial de China… cuando salió la lista no vi mi nombre fue un golpe muy duro. Hago un sacrificio tremendo para ir a donde me mandan a lo largo del año y cuándo llega el Mundial no estoy, fue un golpe y eso también ayudó a que diera el paso al costado.

Conociste muchos lugares en tu carrera y no te quedó práticamente ningún torneo por arbitrar…

Sin ser Juegos Olímpicos creo que arbitré todo. Lo único que me quedó fue eso pero sin dudas es un cupo muy difícil de acceder ya que son pocos los árbitros necesarios. Pero tuve la suerte de conocer muchos lugares, culturas, colegas de todas las partes del mundo y que todo sea gracias al arbitraje es sensacional.

¿Cómo arrancaste en esto del arbitraje?

En 1998 hice el curso de arbitraje. Vi un aviso en el diario, yo tenía 17 años y un profesor del liceo era neutral de Defensor Sporting en ese momento fue quien me arrimó la primera planilla para inscribirme. Ahí hable con Carlos Gómez e hice el curso, al día de hoy siguen habiendo compañeros de ese curso en las canchas como lo son Richard Pereira, Nelson Infante y alguno que otro más. Ahí empecé, me gustaba mucho el basquetbol por lo que lo tomé como un hobbie al principio pero cuando en el 2000/01 arranqué en Tercera me comenzó a desafiar más, me enganche aún más. En 2002 ya tuve la chance de hacer Segunda donde tuve buenos partidos y descubrí que realmente me gustaba hacer esto, si bien era bastante joven tuve que hacer en canchas difíciles y nunca me amedrenté ante la presión. Y ya para el año 2003 con solo 23 años me subieron a Primera para lo que fue la segunda Liga Uruguaya, la ganó Salto Uruguay en el 2004 y de ahí para adelante hice todo, incluso las últimas finales las cuales parece que van a seguir siendo las últimas por un rato largo con todo este tema del virus.

Antes de acercarte al arbitraje, ¿cuál era tu relación con el básquetbol? ¿Por qué decidiste entrar al mundo de básquet por ese lado?

 Mi caso es bastante peculiar, yo creo que el 95% de los casos es de gente que supo jugar federada en algún equipo y después por algún motivo dejaron de jugar y arrancaron para el arbitraje para seguir vinculados. Por mi lado lo que me gustaba era la NBA, siempre fui muy fanático, desde muy chico y solo jugué de forma social. Se podría decir que entré al mundo del básquet en Uruguay directamente por el arbitraje. Y ahí cuándo empezás hay distintas reacciones, sé de gente que arrancó y no le gustó por el tema del ambiente, pero en mi caso siempre lo tomé como una adrenalina positiva que me motivaba a seguir y a hacer un buen trabajo. Yo siempre dije que me gustaban más los partidos donde me insultaran 5.000 personas que ir a una cancha con poca gente que te grita uno solo y encima no lo encontrás en la tribuna y se llega a tornar molesto. Que el Palacio Peñarol o el Antel Arena se me cayera encima lo tomaba como un empujón para seguir haciéndolo bien. Y ni que hablar de la cantidad de historias que tengo acá y fuera del país, podría hacer un libro. Por contar una cortita, yo me recibí de FIBA en 2008 y a principios de 2009 tuve mi primera salida a una Liga Sudamericana en Colombia, jugaba Cúcuta contra Obras de Argentina pero el tema es que la gente de Cúcuta era la misma hinchada del fútbol, como pasa con Nacional o Peñarol acá por lo que el estadio estaba lleno. Me tocó arbitrar con un chileno, porque todavía era de a dos, y el partido se fue a tres alargues donde ganó Obras y nosotros nos fuimos bajo una lluvia de botellazos bajo los escudos de la policía. Y como ese hay mucho más.

¿Sos de la línea de tres árbitros o dos árbitros?

El arbitraje de a dos es para un estilo de juez más personalista, a quien identifico mucho con ese sistema es a Richard (Pereira) ya que está apuntado mucho más a la personalidad que a lo técnico a la hora de dirigir un partido. Ya de a tres se hace algo más técnico, cada uno cuida sus espacios y bien aplicado es espectacular ya que si todos están atentos a lo que hay que estar atentos, teniendo buen juicio no debería haber demasiados errores. A diferencia de a dos que los espacios son más grandes, hay que cargar con mayor cantidad de pitazos y las posibilidades de errores son más. Me adapté rápido al de tres pero el de dos también era lindo porque se tenía más protagonismo.

¿Alguna vez te quedaste con un error o con una jugada polémica en la cabeza?

Si, tuve un partido en la Liga pasada, Olimpia vs Defensor en cancha de Olimpia que el arbitraje salió extremadamente mal y encima era televisado. Se nos dieron un cúmulo de errores en el último minuto, dos o tres cosas grandes contra un equipo, en mi caso fue una pelota afuera que la vi mal, después se sumaron más errores de mis compañeros. Y es de esos partidos que no te dejan dormir, la pasas mal de verdad. Tengo una muy buena relación con la gente de Olimpia pero fue un partido horrible, terminamos discutiendo con (Gerardo) Jauri después del partido cuando en otra ocasión no lo hubiera permitido porque realmente me di cuenta que había salido muy mal el arbitraje. Por suerte recuerdo pocas de esas y muchas más de las buenas.

¿Cuál es tu compañero ideal para arbitrar y con cuál no te sentías tan cómodo?

Tuve de referente en mis inicios a Álvaro Trias, a mi él me parece el mejor compañero por lo que pude compartir con él y por lo que vi, era un tipo que sin importar que hicieras te iba a defender siempre por más que fuera un gran error, pero a él siempre lo pongo delante de mí. Que yo fuera “de cabeza” serían Andrés Bartel, Julio Dutra y Ricardo Olivera, era con quienes mejor me llevaba y con quien iría de cabeza sin pensarlo, también pondría a Richard Pereira pero tuve muy pocas chances de ser su compañero, únicamente en las finales. Y para la otra, por tener estilos muy distintos choqué mucho con Alberto Arenas. Nunca logrearé descifrar quien estaba en el camino correcto y quien no, pero sin dudas pensábamos uno en rojo y otro en marrón, muy distintos. Nunca me pude poner de acuerdo con él, siempre discutí cuando me tocó trabajar con él e incluso en el colegio también chocamos.

A nivel de jugadores, ¿quién fue el que más te complicaba los partidos?

La escuela Biguá era bastante complicada. Ese nivel de querer trabajar a los árbitros me hacía chocar mucho con ellos, pero sin embargo siempre respeté al jugador que es intenso pero es de ley. Tengo varias de esas con el Pelado Vázquez, por ejemplo, que en la cancha daban ganas de matarlo pero después se hablaba todo lo más bien. Siempre fui de respetar al jugador temperamental porque es así, pero que después está todo bien, no así con el jugador que busca complicar las cosas, que cranea la situación para ensuciar el arbitraje. En un arranque lo tenía que tolerar, pero cuando ya me hice mi carrera no lo toleraba y de una marcaba la cancha. Digo la escuela Biguá porque había 4 o 5 jugadores de ese estilo, pero no eran los únicos.

¿Te gustaría volver a estar vinculado al básquet?

Creo que mi carrera la cerré bastante bien, fueron 21 años y lo tomé como un ciclo terminado y hoy te diría que no extraño nada. Además estoy con muchísima actividad de mi trabajo y demás, pero no lo descarto tampoco. Todavía no hace un año que dejé, aunque en mí cabeza parece mucho más, y por ahí me gustaría volver ya sea a algo relacionado al arbitraje o no, pero tendría que verlo. Es el deporte que a mí me gusta y me gustaría estar vinculado, además lo conozco mucho estuve mucho tiempo y creo que al ser arbitro lo terminás conociendo mejor que nadie porque lo conocés en su totalidad. No lo descarto, quizá en un futuro podría evaluar las posibilidades.

¿Qué opinión tenés sobre la UJOBB que había tenido algunas dificultades en el último tiempo?

La verdad es que creo que a veces se buscan cosas casi imposibles y ahí está la lucha. Hoy quien está de presidente es una persona coherente, (Andrés) Bartel hace las cosas bien, aunque por ahí hay árbitros que lo ven como una figura alineada a la Federación y que le hace los mandados a la FUBB. Yo no lo veo así, hay cosas que se pueden pedir y cosas que no, y ahí está el equilibrio. Porque ha habido situaciones en las cuales se amenaza con paro y otras cosas que no tienen fundamento alguno. Es difícil llegar a esa línea del medio en la UJOBB, porque no te podés poner a todo el básquetbol en contra pero tampoco te podés quedar sin luchar por lo que mereces, porque si hay una función sacrificada es la del juez y eso todos lo sabemos, y está bueno que se pueda ganar más, que haya mejores condiciones, un lugar para entrenar y demás cosas.