La Selección busca su renovación, pero con una Liga Uruguaya que no está para nada alineada con dicho objetivo.

La necesidad de incluir jóvenes en la Selección es continua y los procesos naturales parecen costar en nuestro básquetbol. Con una Liga que difícilmente muestra caras nuevas y en la que los jugadores son revelación allá por los 22 o 23 años, parece difícil la tarea del entrenador celeste. 

Es que estos mismos pibes que estuvieron son los que emigraron porque la Liga no les daba los minutos necesarios, y mucho menos el protagonismo. Y realmente encuentran mayor participación en Argentina donde su crecimiento es notorio, tal y como reconoció el propio DT de Uruguay. 

Es lógico que cueste encontrar jugadores jóvenes cuando en la LUB son contados los clubes que buscan desarrollar a sus proyectos. Y entonces la renovación depende en gran parte de los “rebeldes” que buscan hacer su camino en el exterior.

El entrenador de la Selección es quien se lleva los palos, pero lo que allí sucede es un resultado lógico de una Liga que no se ha modernizado, donde las rotaciones son cortas y es normal jugar 35 minutos o más, incluso para las principales figuras que rondan las cuatro décadas. Y todo lo anterior hace que, obviamente, se juegue a menor intensidad con respecto al nivel internacional. 

La renovación no pasa sólo por la Selección. El muy buen trabajo que se hace en el CEFUBB desde U14 debería ser acompañado por todo el sistema: dirigentes, entrenadores, árbitros e incluso un periodismo que no llame “juveniles” a jugadores que ya tienen 22 años y dejaron las formativas hace muchísimo tiempo. 

Uruguay tiene futuro, sin dudas. Vescovi y Ubal son el símbolo claro de qué hay futuro formándose en el exterior. Está bien que así sea y ojalá sean cada vez más los que puedan seguir ese camino. 

Pero tanto Brasil como Argentina jugaron esta ventana prácticamente con selecciones de su liga local y protagonismo de jóvenes. Georginho, Yago, Gui Santos, Vildoza, Fjellerup… Y esto a pesar que sus torneos autorizan mayor cantidad de extranjeros que el nuestro, lo cual denota que el tema pasa por mentalidad y formación mucho más que por reglamentos.

¿No sería bueno que Uruguay también pueda hacerlo? Es cierto que ellos son potencias y tienen más jugadores, pero si queremos clasificar a un Mundial debemos dejar de buscar explicaciones y encontrar soluciones. Sin dudas, una LUB más moderna y con oportunidad para los jóvenes, sería un gran primer paso.