Finalizaron las semifinales en la jornada de ayer. Como ha sido habitual, dejamos el análisis en manos de los expertos, en este caso, el DT de la selección nacional, Edgardo Kogan, nos cuenta todo lo que dejó la serie entre Aguada y Nacional.

En unas semifinales apasionantes, donde a lo largo de la serie ganó la emoción y la paridad, Aguada termina quedándose con la victoria y el pase a las finales de esta nueva edición de La Liga Uruguaya 2018/2019.

El rojiverde cambio su roster para esta instancia, se dio el retorno de Feeley para integrar su juego interno y a partir de ese cambio, sumado a la lesión de Demián Álvarez, tuvo que adaptarse a esa formación y al plan de juego para cada noche basándose en un plantel más corto y sin un centro clásico definido. En cambio, Nacional enfrentó esta serie con el equipo completo con el cual ya se vislumbraba en la previa al inicio de la serie semifinal situaciones previsibles que había que ver como cada equipo iba a poder potenciar y también minimizar desde sus defensas y ofensivas.

Aguada y Nacional tuvieron planes defensivos/ofensivos muy claros y que tuvieron pocas variantes a lo largo de la serie, tal vez en el juego 3 de la misma debido a la baja de Thornton, hizo que Aguada pusiera una defensa zonal que lastimó a los de Fernández y que le fue de gran utilidad en esa noche para poner momentáneamente a favor 2-1 la serie, y esto, amplió a partir de esa lectura, una variante más que utilizó Aguada en el juego 4 también, pero allí no pudo sorprender a Nacional que jugó a un pase mas frente a esa defensa, hasta encontrar manos confiables de sus tiradores para poner empardada la serie.

El tricolor, desde el inicio de la serie intentó poner en juego a Batista en la gran mayoría de sus ofensivas, a partir de los posteos y recargar desde allí para lastimar al equipo rojiverde. Claramente esto encontró momentos donde Nacional logró dominar la pintura pero por momentos se hizo muy previsible y los mecanismos defensivos de los de Volcan fueron ajustándose a lo largo de todos los juegos sobre esta situación.

Era claro que iba a estar muy congestionada la zona cercana al aro defendido por Aguada, pues iba a ser muy difícil poder defender a Esteban uno a uno, y así fue. En cada juego de la serie, los aguateros ejecutaron un plan defensivo de doblajes sobre el juego de espalda de Esteban, intentó rotar ajustando sobre los tiradores, sobre todo sobre Moglia, De Groat y Silvarrey, y rotó más corto y con menos extensión para llegar a los tiros de Sarni y Dandridge, pues estos no son tiradores de alto porcentaje de larga distancia. Fue evidente que esto surge de una lectura de dominio del juego interno de Nacional sobre la de los internos de Aguada en cuanto a la importancia sobre todo de Batista cerca del cesto y en el que en el plan de juego de los de Miguel Volcan sabían de esta situación. De hecho hubo detalles, como por ejemplo intentar llevar a jugar a Batista con su mano derecha en los posteos, para evitar el dominio de su mano hábil y para que cuando fuese doblado, la sacada de balón por parte de Esteban no fuese con su mano izquierda y la hiciese con su mano inhábil, para que esa fracción de segundo donde el pase no es tan rápido y preciso permitiese una rotación defensiva más rápida y de mejor lectura en el como y a quien ir más o menos arriba a su tiro, ej. con Moglia o con De Groat, la rotación era para no permitirles su tiro y mandarlos hacia adentro, donde por allí no son tan eficientes como lo son con su tiro de 3 pts; y con Dandridge la rotación era mas corta, era a llegar a un metro para evitar su penetración permitiéndole tomar tiros lejanos.

Lo otro muy evidente en los juegos, fue que Aguada casi nunca le permitió a Nacional jugar ofensivas de rompimiento a través de las corridas de Dandridge y las transiciones para las caídas de Batista y sobre todo cortar los puntos que podía aportar Eziukwu desde esa situación. Callistus es muy rápido y es un jugador que podía incrementar el ritmo desde sus corridas, y a partir de sus caídas, las posibles reversiones de balón con uno o dos pases para los tiros lejanos de De Groat y Moglia sobre todo, y cuando esto no ocurrió, situaciones que cuando por momentos ocurrieron, el equipo de La Blanqueada se sintió mucho más cómodo en el juego, pero que a lo largo de los 5 juegos fueron las menos de las veces.

Por lo general, en los pick & roll centrales con Danridge el equipo aguatero cambiaba de hombre muy hundidos mientras que con todos los pick laterales en 45° el plan defensivo fue de cambiar con De Groat cuando él ponía la cortina con el fin de que este no quedase solo para tirar y jugar defensa de guiar hacia el fondo de la cancha cuando las cortinas las colocaron Esteban o Callistus. Ellos por lo general en las pocas veces que jugaron esta situación lo hicieron rolando hacia el aro, y si rolaban hacia afuera, el daño Aguada lo tenia minimizado. Por último, cuando se dio algún aclarado desde el centro era muy evidente la congestión defensiva de Aguada para evitar ese 1 vs. 1 de Anthony, igualmente es tan fuerte la habilidad de Danridge para ir al aro en los aclarados que en el último cuarto del juego de ayer casi en exclusiva desde esta manera de ofender, sacando faltas, llegó a la línea de libres donde es muy efectivo y hasta quebrando el cerco ofensivo convirtiendo. Así, casi logra acercar a un triunfo de su equipo.

Nacional tuvo más dificultades claramente a lo largo de la serie para defender a Aguada, intentó desde un inicio defender  individual y tener una agresividad e intensidad defensiva mantenida en sus rotaciones, para tener un equipo con alta energía en cancha. Sin embargo, lo logró solamente en algunos momentos, recibió a lo largo de estas semis muchos puntos de corridas y transiciones producto muchas veces de un desorden ofensivo que dejaba mal posicionado a sus jugadores al retorno y otras veces, mérito de Aguada que intentó siempre elevar el tono de ritmo de los juegos.

El tricolor varió mucho la defensa sobre Davis. En el primer juego no pudieron defender ni la salida de este de las indirectas, cuestión que si lograron hacerlo a partir del segundo juego donde Sarni ya decididamente tuvo la misión de defenderlo, pero en todos los juegos el extranjero de Aguada lastimó en los 2 vs. 2. Allí, el tricolor nunca logró plasmar una postura sólida defensiva y mecanizarla, intentó defender fondo y cuando no lo lastimó directo David con su penetración, lo lastimó la mano de quienes ponían las cortinas. Aguada casi siempre tomó el camino de sacar a quien defendía Batista al pick para lograr una ventaja, pues Esteban juega hundido la mayor cantidad de las veces en estas situaciones y a su vez cuando quedaba Batista involucrado en el pick, ya lo alejaba de la pintura. Además, los tres internos de Aguada tiran muy bien de lejos y esto hacia que al rolar hacia afuera (pick & pop) quedaran libres para tirar, y cuando Nacional encontró las soluciones rotando, Aguada leyó muy bien y jugó pases extras hasta encontrar los tiros del perímetro de Bavosi y Pereiras, esta situación elegida por Nacional en alguna ocasión le salió bien en algún juego, pero anoche en el decisivo, un triple de Pereiras y un par de Bavosi dieron cierre al quinto juego.

Esta elección de sacar a los picks a Batista desgasto mucho a De Groat, quedó bajo para la toma de los rebotes defensivos, y fueron la mayoría de los minutos que esta dupla estuvo en cancha en el juego interno de Nacional. Esto también logró que cada rebote no fuera claro y esto hiciera retardar la salida del primer pase para la corrida del bolso o las transiciones que antes mencionadas.

Claves de la serie

Bavosi y Leandro Taboada encontraron respuestas en el emparejamiento de loables y entendieron claramente el rol que necesitaba de ellos su equipo en lo individual y en lo colectivo, la experiencia y el cierre de Baboso tuvo una gran incidencia en la serie pero sobre todo en el juego decisivo de la serie.

El plan de juego de Aguada fue muy claro, estaban los roles individuales y colectivos bien marcados. Las primeras opciones ofensivas fueron las primeras y aquellos que tuvieron en el equipo un rol secundario lo hicieron al máximo de sus posibilidades aplicado a lo que su equipo necesitó, mientras que en Nacional estuvo más apoyado en Batista y su indiscutible clase, pero cansado y desgastado por la defensa colectiva que le planteo Aguada, y así y todo tuvo un par de juegos tremendos. En el año de Moglia, otro que tuvo un nivel que ratifica sus dotes de tirador, su regularidad y los aportes momentáneos y de destellos de calidad de Danridge y De Groat pero en un equipo que le costó jugar como tal.

La concentración y disciplina defensiva sobre los momentos de la serie en ambos equipos, fue muy pareja la misma y la fluidez de ambos equipos en las rachas se basó en los momentos de que se disciplinaban y ejercían un plan de juego concentrado, no en los momentos que caían en desconcentraciones y mala lectura del juego, y en eso Aguada fue un poco mas regular que Nacional.

Ahora se vienen las finales y el Antel Arena volverá a vivir juegos apasionantes, el básquetbol feliz…