Seis equipos de la LFB se unieron celebrando un encuentro de básquetbol para conmemorar el 8M, en una iniciativa que se sotiene por tercer año consecutivo.

El escenario de Jaime Zudáñez abrió sus puertas para que las chicas conmemoraran este día tan especial. Acompañadas de un buen marco de público, se jugaron varios partidos de diez minutos en los que no se llevó el score, debido a que la intención no era buscar ganadores, simplemente unirse en busca de seguir reduciendo la brecha de desigualdad respecto al básquetbol masculino.

Defensor Sporting, Hebraica y Macabi, Malvín, Aguada y un combinado entre Bohemios y Cordón, bautizado in situ como Fusionado, participaron de este encuentro en el que protagonistas y espectadores tuvieron un comportamiento ejemplar, sin ningún tipo de roce, ni protesta a lo que estamos a acostumbrados semana a semana.

La noche estuvo llena de lindas imágenes, como la participación de Camila Panetta, que a pesar de estar recuperándose aún de una extensa lesión, se hizo un hueco en la noche ocupando la tarea de árbitra, en donde parece tener futuro si consigue un lanzamiento de la bola más recta en los saltos. Tras una temporada afuera y con dudas de volver a competir, ver a Camila dos Santos nuevamente en el rectángulo fue otra de las emociones de la jornada, esta vez calzándose la camiseta albimarrón. El equipo Fusionado dejó otras de las perlitas, generando una gran química entre ellas en un equipo que tuvo a los DTs de ambos elencos en la banca, con un rompimiento muy particular al grito de 1…2…3 fusiona! La presencia de las hermanas Bello en el mismo escenario y el papel que hicieron los planteles de Defensor Sporting y Hebraica y Macabi, que presentando a las más jóvenes del plantel, son otras de las cosas que quedarán para recordar.

La unidad de la cancha se trasladó también hacia afuera, en donde observamos presencias de chicas de otros equipos que no participaron y otras personas ligadas al básquetbol femenino. La colaboración en el evento de jugadoras que no pudieron estar a la orden por lesión fue otro factor a destacar. Pero el mayor mensaje de unidad se dio cerca del final de la jornada, cuando las jugadoras dejaron la postal de la noche tomándose todas una foto con una pancarta con un mensaje que simboliza lo que es su lucha: “El mismo deporte, la misma pasión, las mismas oportunidades”.

Volvió a ser una noche disfrutable y que esperamos se repita en futuros años. Por supuesto desear que esta lucha no cese, porque a pesar de que la brecha de desigualdad se ha acortado aún se está lejos del masculino y la gran mancha que dejó el año pasado, por la no participación de la selección mayor en su Sudamericano, tiene que ser algo que no puede volver a repetirse.