Santiago Vescovi se encuentra desde marzo en la Academia NBA Latinoamérica y conversó con Básquet Total para contar sobre su día a día y sus progresos.

Para hacernos una idea de la vida de un jugador en este tipo de academias, le pedimos que nos contara como era un día normal para él:  “Empieza a las 8 de la mañana con clase de inglés hasta las 9 y después tengo 45 minutos de matemáticas para preparar el SAT, que es un examen que se necesita en Estados Unidos para entrar a la universidad. De 9.45 a 10.15 salgo a desayunar y luego entro al gimnasio que estamos cerca de dos horas, y ahí vamos en parejas a tirar alrededor de 150 tiros embocados. Luego de eso tengo tiempo para volver a mi cuarto, bañarme, descansar y almorzar.”

En el período de la tarde sigue tanto la actividad académica como los entrenamientos:  “De 15 a 18 tengo clases, lo que sería el liceo normal, que lo estamos haciendo por internet. Ahí tengo un tiempo para cambiarme y 18.30 ya empezamos a entrenar en cancha hasta las 20, que termino de entrenar, ceno y me acuesto”.

Tras casi ocho meses en la Academia situada en México, el oriundo de Bohemios nos contó sobre sus progresos y cambios en su rutina diaria: “Lo que más he mejorado son los porcentajes de tiro, pero principalmente he creado hábitos de persistir y persistir, eso es muy importante. También en lo que es la vida de profesional, respetar horarios, los descansos y alimentación que son muy importantes. Yo antes a eso no lo prestaba tanta atención y llega un momento que se vuelven necesarias para el rendimiento”.

La madurez de Santiago no es sólo dentro de la cancha sino también fuera de ella: “He mejorado también por compartir culturas, acá hay gente de muchos países y hay que adaptarse, aceptar cada una de ellas. También en el inglés que me va a servir a la hora de ir a una universidad”.

Además de la rutina que describió, es frecuente el viajar para asistir a campus o torneos, y este año le tocó concurrir a un Eurocamp en Italia y al encuentro mundial de Academias NBA en Australia. Sobre esto expresó: “Tuve la oportunidad de tener muchos viajes, es un privilegio poder conocer parte del mundo, y en lo basquetbolístico es muy importante el hecho de poder jugar el mayor tiempo posible con gente de alto nivel ya que eso ayuda al rendimiento de uno. Sin lugar a dudas cuanto más tiempo estás compitiendo a alto nivel más alto va a ser el tuyo, esa es la manera de mejorar, siempre medirse contra los que están más arriba todavía”.

Estar lejos de casa no es fácil con apenas 17 años, y Santiago también habló de lo que extraña de Uruguay: “Por sobretodo obviamente a mí familia y amigos, que son lo más importante y lo que uno desearía tener acá. A veces también siento falta de las comidas y del club, donde está toda la gente que quiero. Pero vale la pena el esfuerzo por la recompensa”.

La determinación y el deseo de crecer de Santi superan todo, y con mucha madurez concluyó diciendo: “Es un gran sacrificio que decidí tomar y aunque tengo momentos que extraño sabía que iba a pasar, y sigo adelante porque estoy intentando lograr mi sueño”.