Peñarol venció a Urupan en un partido que dominó pero le costó cerrar y es único líder de la Divisional Tercera de Ascenso con cuatro juegos ganados en fila.

Resumen del partido

Choque de líderes invictos en el Palacio Peñarol, donde el local recibía al pandense sabiendo que quien lograra el triunfo sería puntero solitario del torneo. El primer cuarto fue parejo pero también capicúa, con un Urupan que empezó mejor pero luego se vio superado por el aurinegro con destaque para Wenzel en la generación y “Pepusa” en el goleo. La zona 2-3 planteada por Sánchez y la agresividad en ataque, con la que los de Pando sacaron varias faltas e incluso goles con adicional, le permitieron a la visita irse 22-20 al primer descanso con una dupla “De” inspirada: Della Mea 11 puntos y De Gouveia 9. Ya en el segundo cuarto Peñarol marcó diferencias, primero a partir de una doble base Rivas-Álvarez que le dio mayor intensidad y lectura al equipo, y la defensa zonal con tres jugadores altos y defensivos le permitió controlar los rompimientos de segunda línea y ganar los rebotes. Guillén fue de lo más positivo de los de Javier Sánchez, pero con la muñeca caliente de Diego Álvarez el carbonero se fue al entretiempo ganando 43-34.

Urupan volvió mejor del descanso largo y acortó las distancias con alguna corrida y buenos minutos de Colman jugando por línea final. El ingreso de Imanol Asaravicius -que aumentó la actitud del equipo- y el retorno de la doble base le devolvieron el control al aurinegro. De Gouveia abusó del tiro para el pandense pero con alguna acción de Della Mea y Djellatian cerca del aro la visita se mantuvo en juego, sin embargo un triple de Iñaki Erroizarena puso el 61-49 con que terminó el tercer cuarto. Los de Javier Sánchez lograron bajar la diferencia una vez más atacando el aro y sacando faltas, ante un Peñarol que no tuvo vías de gol claras más allá de Alejandro Pérez como único interno y un triple de Álvarez. Desde la línea de libres y con otro bombazo de Guillén el verde mostró que el partido aún estaba abierto y el final era incierto. Primero Djellatian y luego Massafero aprovecharon las descargas cortas para llegar q ponerse a tres puntos, pero Álvarez fue efectivo desde la línea final para cerrar el juego 76-74 en favor de los de Diego Castrillón.

UNO x UNO

PEÑAROL

Álvarez (8). Condujo bien, y sus triples dieron aire siempre que fue necesario. Blazina (6). Buenas decisiones y bolas importantes con destino de red. Wenzel (6). Le costó en defensa, pero en ataque aunque pareciera entreverado repartió mucho juego. Pérez (8). El “Pepu-shoot” debería patentarse y enseñarse a las generaciones venideras en su homenaje. Craig (3). No desnivela, pasó casi desapercibido. Rivas (6). Su tranquilidad y juego ordenado, con intensidad atrás, cayeron como anillo al dedo. Erroizarena (5). Cumplió, buenas decisiones y una bomba importante al final del 3C. Asaravicius (7). Contagió actitud, se hizo fuerte atrás y desde allí fue aportando también en ataque. Botta (4). Pudo aportar poco. Duró poquísimo en cancha. Guerra (5). Negado por la zona, pero quiso y le generó trabajo a quiénes lo rodearon. Castrillón (7). Manejó bien un plantel de lujo, encontró las soluciones necesarias.

URUPAN

De Gouveia (6). Generó mucho más rompiendo que tirando, cosa que hizo por demás. Pero siempre buscó. Della Mea (7). Rozó el cuádruple doble. Partidún. López (4). Pocos minutos sin aporte alguno. Colman (6). Lo controlaron en el 1T, tuvo alguna racha luego cuando pudo correr y jugando por línea final. Djellatian (5). Le tocaba bailar con las más feas y le fue bien. En ataque definió bien cuando recibió. Guillén (6). Destacado ingreso. Quemó las redes del Palacio en un equipo que le cuesta anotar de afuera. Masner (4). Dio intensidad pero no pudo sumar ofensivamente. Massaferro (5). Un doble con adicional redondea su aprobado. Avero (-). Pocos minutos. Sánchez (5). Vivió el partido al máximo, levantó el equipo cada vez que el rival parecía abrir ventaja y encontró soluciones en el banco.

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Lo destacado

Si bien Castrillón la utilizó en momentos puntuales, la doble base conformada por Gonzalo Rivas y Diego Álvarez fue una gran solución para el mirasol. Contra zona le dio al equipo mayor lectura ofensiva, intensidad en primera línea, y además liberó siempre a uno para poder tomar tiros a pie firme, y ambos tuvieron buenos porcentajes. Sin dudas el plantel carbonero tiene muchísimas variantes en nombres y tácticas, pero esta noche el reconocimiento se lo llevan los más bajitos.

Lo distinto

Andrés Guillén tuvo un muy buen ingreso en Urupan, y en base a sus triples ganó confianza y se animó a intentar una picardía. En un saque de fondo el “23” hizo rebotar la pelota en su defensor y enfiló para el aro a intentar hacer la bandeja, pero el pitazo aguafiestas del árbitro le marcó que había pisado la línea. Como el niño travieso, que quiere escaparse del cuarto rápido y termina haciendo todo tipo de ruidos que despiertan a los padres, no salió… pero ¡bienvenidas la frescura y la viveza bien entendida en este deporte!