Tabaré venció a Colón 85 a 82 en tiempo suplementario y mantiene las chances intactas de quedarse un año más en el Metro. El viernes va el definitivo donde el que gana se salva y el que pierde enfrentará a Olivol Mundial.

Resumen del partido

Con la tribuna principal bastante llena arrancaba el juego donde en el rectángulo se jugaba todo. El “Indio” Agustín Cabillón salió con la lanza bajo su brazo y con su entrega ya se hacía notar en el Julio Zito. En Colón el que inició con la “pata” en el acelerador fue Christian Pereira quien asumió en los minutos iniciales y no defraudó. A pesar de un incoveniente con un calzado, el “pata” no sacó la idem del acelerador.  El pequeño Martín, que no parece “Mayor-a” 18, a pesar de no mostrar su rendimiento en números se hacía clave en la distribución y en el reparto del juego. El tiempo corría, se consumía el juego como los Díaz, menos para Gonzalo que creció con el paso de los minutos.

La jerarquía del Gonchi, la entrega de Cabillón y la tenacidad de Rivas emparejaron el juego y levantaron a la parcialidad del Indio. Cosby se cargó las doble “AA”, de Aaron, en el descanso y salió a mostrar su mejor versión, que había mermado en los encuentros previos debido a su lesión en el tobillo. Enfrente sobresalió “Thony”ficado Criswell, arma fundamental en el tercer cuarto. En el peor momento verde aparecieron tres bombas que le pusieron voltaje al último periodo. Como en el minuto uno, Cabillón se entregaba y contagiaba a todos. Rogelio y su rugido De León se sentía cada vez más fuerte en el epílogo del cotejo. Mayora tuvo la chance de cerrarlo en la última bola pero falló y se necesitaron cinco minutos más de emoción.

Poco le importó a Martín su error, asumió, anotó y sumó un adicional. En la recarga, Anthony Cris”Very”Well anotó un bombazo fundamental para que el Indio lo tomara como puntapié para cerrarlo. A pesar de la perseverancia del verde, no entraron los intentos finales y Tabaré abrochó el encuentro por 85 a 82 y sigue, con alma y vida.

UNO x UNO

COLÓN

Mayora (6): Audaz, atrevido, creador y efectivo. Falló la de la victoria pero no le pesaron las pelotas que siguieron. Pereira (8): Noche estelar. Por destrozo el mejor de su equipo. Cosby (7): De menos a más, volvió a ser el de siempre. Terminó el encuentro afuera. Verrone (4): Irreconocible. De León (4): No gravitó, ni sacó ventaja de su altura. Lo extraño Colón. Borallo (4): No logró su cometido, contuvo poco en defensa, aportó poco en ataque. Rodríguez (3): No pudo hacer nada. Nieto (5): No tuvo un mal planteo de juego, no encontró soluciones en el banco. Escaseó el juego colectivo, brillaron las individualidades.

TABARÉ

Díaz (7): Desfachatez, responsabilidad y eficacia. Defendió más de lo que atacó y siempre estuvo en juego. Rivas (6): Revulsivo, arrancó adentro y jamás desentonó. Descansó y volvió más concentrado que nunca, partidazo. Serres (3): El gran ausente. Cabillón (8): Tenacidad, compromiso y entrega, siempre. Estuvo afuera en el final, transpiró más que muchos de lo que estaban en el rectángulo. El más aplaudido, el jugador de la gente. Criswell (9): Regaló la primera mitad y soló 25 minutos le alcanzaron para ser el goleador, la estrella de la noche. Miller (4): Poco aporte. De Gouveia (5): Los números no lo respaldan pero el rendimiento en cancha, defensivamente hablando, fue descomunal. Marotta, Pernas, Couto (-): Pocos minutos. Santerini (7): Potenció el rendimiento colectivo, le dio química a un equipo que no tenía rumbo, confía en cada uno de los que coloca.

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Lo destacado

Es difícil no destacar a un foráneo que regaló toda una mitad y terminó con 34 puntos y 13 rebotes pero esta noche, sin dudas, el destaque se lo lleva el plantel completo del indio. Desde la conducción de Díaz, lo revulsivo que fue Rivas, la defensa impuesta por de De Gouveia, la adhesión a la causa de Cabillón o el no sentir la presión de Criswell para asumir la responsabilidad en el momento que más lo necesitaba el equipo. El grito de desahogo de Santerini y la explosión de la tribu de Parque Batlle, abrochó una noche gloriosa para Tabaré que sigue anhelando garantizarse una temporada más en esta divisional.

Lo distinto

Christian Pereira comenzó la noche de forma magistral. La pelota llegaba a las manos del perimetral y la parcialidad verde respiraba tranquila porque el Pata estaba derechito y no fallaba. En la última jugada de primer cuarto, saltó a capturar el rebote y enseguida notó que algo estaba fallando. Bajó la vista y su calzado, hermosos ellos, se habían roto. Había poco tiempo para improvisar y el futuro de sus championes peligraba. Un hincha, se sacó sus “pepos” y se los ofreció, la receta no funcionó. Ágilmente entró en acción y la siempre eficaz cinta pato no falló. De ahí en más, el Pata jugó con un nuevo detalle en sus coquetos botines. A pesar de la falla, el rendimiento del jugador de Colón nunca mermó y galardonó una noche fantástica a nivel individual.

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