Marcel Souberbielle tuvo un cierre de temporada fantástico. En una Liga en donde fue de menos a más y que se fue ganando minutos en base a rendimiento, el alero que tuvo paso por el básquetbol Universitario de Estados Unidos, se consagró como figura en nuestro medio.

En plena etapa de formación vio la primer estrella Playera y su salida al exterior no le permitió disfrutar de los siguientes dos títulos del equipo que lo vio nacer en cancha. Su vuelta a la Avenida Legrand fue con campeonato, pero lejos de tener un rol protagónico, en un equipo en el que sumaba viniendo desde afuera.

Pero Marcel fue creciendo, encontrando más minutos. Sus participaciones en la selección y en Puerto Rico le fueron dando otro roce. Inició una nueva temporada en una nueva etapa para Malvín, en el que pocos lo daban candidato, en el que algunos decían que era un año de transición y en donde extranjeros en su posición parecían taparle su papel en la película.

De sexto hombre, con buenos minutos, en un equipo que fue de menos a más, Souberbielle fue creciendo a la par del Playero. Explotó en el mejor momento, en el punto decisivo de la serie, ante el bicampeón que venía con viento en la camiseta, de ganar dos seguidos en lo que parecía ser la despedida para el azul. En el libro de historia de Malvín aparecerá esa enorme remontada en un juego en el que estaba 18 abajo, con el nombre de Marcel en mayúsculas, con una enorme participación que depositó a su club entre los mejores cuatro.

En la serie ante el Defensor Sporting de los buenos extranjeros, de los ex NBA que fueron el “Cuco” del campeón del Clausura, el alero volvió a dejar su huella marcada, siendo figura en los puntos que abrieron y cerraron la serie.

Las finales tuvieron una historia aparte, tras un enorme primer juego y un duro golpe en el tercero, fue el factor sorpresa de Pablo López para el quinto, en el que completó los 40 minutos a un enorme nivel para poner a su equipo a un triunfo del título.

De sexto hombre a titular, a ser llamado a ser el hombre. Pero en toda historia de héroes hay momentos duros en los que parece que el desenlace no va a ser feliz y una rotura de tendón de Aquiles lo marginó del partido soñado. Pero sus compañeros dejaron el alma y a pesar de que en el correr de los minutos se confirmó lo peor respecto a su salud, lo deportivo le dio la alegría y entre lagrimas terminó festejando un campeonato en el que su nombre está escrito bien grande. En esos momentos en los que la alegría te hace olvidar cualquier dolor, Souberbielle terminó festejando arriba del aro, en unas finales en las que como frutilla de la torta, fue el MVP.

No es el final de una historia, es un continuará hasta que se recupere este monstruo. La selección y Puerto Rico te van a extrañar, pronta recuperación y hasta la vuelta…