Nacional dejó todo, emocionó a propios y extraños con una campaña que quedará en la retina de los tricolores por mucho tiempo.

Se terminó el año del Bolso y con él, una temporada llena de sorpresas y desafío permanente a la lógica. La derrota en la serie 3-2 ante Aguada, en lo inmediato, duele; pero cuando pase la bronca del momento, se darán cuenta que lo que lograron es motivo de orgullo para todos los albos.

Nacional volvió a demostrar que en el básquetbol el colectivo sigue siendo más que cualquier individualidad y, si bien gozó de un Danridge descollante que pide a gritos MVP, el tricolor fue un equipo que funcionó como tal, al máximo de sus posibilidades. Sin eso, hubiera sido imposible lograr todo lo que consiguió.

Gonzalo Fernández tuvo la virtud de determinar roles claros que hicieron que cada jugador aportara al colectivo desde su mejor versión. Los basquetbolístas aceptaron y entendieron el libreto, siempre pusieron a la institución sobre sus apellidos, sabiendo que si cada uno daba lo que debía, el sueño conjunto iba a tomar fuerza y forma. Quizás nunca pensaron llegar tan lejos, pero la cancha lo justificó.

Creó su fortaleza en Unión Atlética y a partir de ahí comenzó a soñar. Fue ganando en confianza y afinando su juego. Mantuvo la pareja de extranjeros, la acopló y logró que fueran tipos tan comprometidos con la causa como sus hinchas más fanáticos.

Nacional contagió y su gente se identificó, algo que más allá del sentimiento por los colores que cada uno ama, se genera cuando hay un plantel que refleja fidelidad y adhesión. Como dicen ellos en la canción que acostumbraron a cantar para despedir al equipo cada vez que al Bolso le tocó ganar en el Palacio: “Siempre hasta el final”. Así jugó este equipo, dejando todo, hasta la última gota de sudor.

El cierre fue el merecido. Si bien todos querían ganar, esta vez el resultado dijo que no. Los jugadores saludaron al público que tanto los acompañó y los parciales respondieron con una ovación espectacular y las prendas al viento, al grito de “cada día te quiero más”. No podía ser de otra manera, este Nacional los enamoró.