Malvín venció 79-69 a Defensor Sporting, liquidó la serie 3-1 y se metió en una nueva final de Liga Uruguaya.

Resumen del partido

El proceso, los pibes que ya son hombres, un Clase A como Nicolás Mazzarino y Pablo López desde el banco de suplentes con esa forma de dirigir tan particular como efectiva, el playero volvió a la final.

Desde el inicio marcó la cancha jugando para que Kamp dominara a Bastón que fue titular para frenarlo y no pudo con él. Además hubo un buen arranque de McGuire para abrir un parcial de 11-4. El fusionado lo trajo con sus extranjeros, fundamentalmente Walker que cuando penetró fue imparable. Los de López sacaron de circulación a Gaines y obligaron a que armara Dotti, con buenos ingresos de Souberbielle y Pomoli parecían irse cómodamente arriba, pero triples del base foráneo y Lucas Guerra (a tabla) pusieron a mínima a los de Ponce.

En el inicio del segundo completaron el parcial a 11-2 para pasar. Walker siguió siendo el dueño del cuadro y Wachsmann de las tablas. Malvín sintió la rotación cuando descansaron Hatila y Kamp quedando expuesto a la inteligencia de Mazzarino para generar. Un buen cierre, con la vuelta de sus internos y un triple de Cabot le perimtió irse cuatro arriba al descanso largo pese a que en ese período Sporting había realizado mejor las cosas.

El tercero fue de rachas, se alternaron en el score. Haller y Wachsmann lideraron otro 11-2 fusionado, Kiril jugó grandes minutos nuevamente dando clases de trabajo sucio, siempre en pos del colectivo aunque muchas veces definió incidencias en las cercanías del aro. Souberbielle siguió rindiendo en Malvín y Hatila tuvo un buen cierre, con un volcadón tras penetración de Cabot que debió sancionarse como falta de ataque.

En el cuarto final, el playero no perdonó. Sacó 9 con Souberbielle y Mazzarino a nivel top. Defensor, pese a que faltaban más de cinco minutos, intentó descontar toda la ventaja en una bola, las reglas del basquet se lo hicieron imposible. Fue muy individualista y si bien se ilusionó con algún triple de Gaines, los de López no se salieron del libreto y cerraron con inteligencia el partido y la serie.

Malvín otra vez es finalista…

UNO x UNO

DEFENSOR

Gaines (6): Sus puntos son algo mentirosos, fue anárquico en el juego y erró mucho. No alcanzaron los chispazos. Dotti (4): Ni en defensa ni en ataque. Walker (6): Lo mantuvo en el primer tiempo, se fue apagando y terminó siendo contraproducente. Bastón (5): No solucionó defensivamente. Wachsmann (8): El mejor desde su lucha. Haller (4): Intermitente, su Liga fue muy superior a esta serie. Guerra/Xavier (-): Poco en cancha. Ponce (5): Superado. El cambio en el quinteto no dio los resultados esperados, más allá de lo puntual de esta noche, cerró un gran año.

MALVÍN

Cabot (6): Momentos importantes pese a su irregularidad. Mazzarino (9): El Distinto. McGuire (4): No termina de convencer ni de acoplarse al equipo. Kamp (6): Aun disminuido físicamente fue importantísimo. Passos (7): Un relojito. Souberbielle (8): La serie grande que necesitaba para recontra confirmar su gran año en LUB. Santiso (6): Acoplado a las necesidades del equipo. Pomoli (5): Cumplió su rol. López (9): El destacado.

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Lo destacado

Su forma de dirigir es particular. A muchos no les gusta o, al menos, le resulta polémica. Lo cierto es que cada maestro tiene su librito y el de Pablo López estará por novena oportunidad en una final. Además será la séptima que jugará con Malvín en doce ediciones de LUB donde estuvo en el banco playero. Su proceso, con aires de recambio y jugadores jóvenes que asoman en roles de importancia colectiva, sigue siendo exitoso.

Lo distinto

Es distinto. No hay ninguno como él. Es capaz de liderar a un equipo desde la clase intacta de su muñeca y la inteligencia con la que siempre jugó al basquetbol. Pero además logrando soportar sin problemas casi 37 minutos en cancha cuando hace unos días venía de jugar 45 en encuentro con dos alargues. El profesionalismo con el que encaró su carrera debe ser ejemplo para los que arrancan. Y a pesar de todo lo que ganó, sigue con hambre de gloria. El pibe de 42…