En un año agitado, jugó Sudamericano U17 y luego representó a Uruguay en la modalidad 3×3 en los Juegos Suramericanos de la Juventud, en los que obtuvo una medalla de bronce en el torneo de tiro. Además, ya piensa en Facultad de Medicina y llegar al primer equipo de Malvín. Promesas presenta a Rodrigo Coelho.

Nombre:            Rodrigo Coelho
Edad:                 17 años (04/03/00)
Puesto:              Alero
Altura:               1.93
Club:                  Malvín

¿Cómo empezaste a jugar al básquetbol?

Arranqué de muy chiquito, con cuatro años que iba a la ACJ (Asociación Cristiana de Jóvenes), donde estaba Jeff Granger como entrenador. Me gustó y le fui agarrando la mano, y ahí mi padre me dijo de ir a un club más grande donde pudiera seguir jugando. En realidad no sé si tenía tantas ganas, pero a los siete años él consiguió para venir acá a Malvín y me encantó.

¿Qué entrenadores tuviste en Formativas que te hayan marcado?

Empecé con Agustín Iglesias que fue un poco el que me enseñó todo, después pasé a tener al “Chato” Martínez y (Pablo) López también me dio unas cuantas indicaciones a lo largo de este tiempo. Pero además creo que mi padre fue de mis mayores entrenadores, el que después de cada partido me decía cosas para intentar hacer o practicar, y cuando me veía mal me daba para adelante. Siempre está muy cerca.

¿Pensás ya en el básquetbol como profesión?

Es un sueño, obviamente. Sé que es posible, pero también está el estudio que es muy importante. Antes jugaba al handball y tuve que dejar por el básquetbol. A medida que va creciendo el nivel hay que encontrar las prioridades, y sé que ahora el estudio es lo central. Me encantaría poder seguir a la par con estudio y básquetbol.

¿A la hora de entrenar haces algo especial?

Me gusta llegar siempre un buen rato antes, para poder tirar, que es de las cosas que más me gusta. Además quiero mejorar el control del pique, especialmente pensando en poder ser un escolta más adelante. Por eso trabajo con dos pelotas la parte de manejo. Si puedo también me quedó después de entrenar, pero con el estudio no siempre es posible.

¿Cómo te definís vos como jugador?

Soy muy competitivo, quiero siempre sacar las cosas adelante y ganar. En cuanto a mi juego lo primero es el tiro, me considero tirador. Y como decía, estoy buscando mejorar el pique. No soy un jugador de organizar al equipo, si bien puedo leer con la pelota, soy más de terminar las jugadas. 

Me comentaste que tuviste algunos trabajos con Pablo López, ¿qué te sumó él?

Ya con 14 años me dijeron para ir a una práctica semanal con López, donde estaban también los juveniles y eso. Siempre que puedo me quedo a entrenar con él, me gusta mucho su forma de entrenar, sé que es de las personas que más sabe sobre formar jugadores. Todo lo que él pueda aportar a mi juego va a ser muy bien recibido.

Estuviste en la Selección U17, ¿qué te sumó ese proceso a nivel de entrenamiento?

Un montón. Conocí muchos jugadores de Montevideo y el interior, y tuve la visión de nuevos entrenadores como Signorelli y Leo Zylbersztein, que cada uno te aporta lo suyo. 

¿Y jugar el Sudamericano?

Me mostró que a Uruguay le queda un montón. Si bien hemos mejorado a nivel de proceso, internacionalmente nos falta mucho. Chile fue el campeón y se notó su mejoría, la experiencia de jugar contra Argentina que son todos grandes. A nivel local acá en formativas no es necesario jugar tan bien para ganar, y allá hay que dejar todo, siempre va a ser así. 

¿Competir a nivel internacional cambió en algo tu visión?

Me cambió la cabeza. Porque si uno se compara con los jugadores de acá quizá se puede ver muy bien, incluso Malvín como equipo está muy bien. Pero si voy al nivel internacional y quiero poderme destacar encuentro que los demás son mejores y más fuertes que nosotros. El objetivo es poder llegar a tener ese nivel o mayor.

Enseguida del Sudamericano te seleccionaron para ir a los Juegos Sudamericanos en 3×3, ¿qué diferencias encontraste entre ambas modalidades?

Si bien es más corto, es mucho más intenso. El juego nunca para, es más dinámico y cansa mucho más. Hay menos recambio, hay que respirar cuando se puede. Además es mucho más agresivo, algunas faltas no se pitan o incluso una que para uno es antideportivo es apenas falta común. Hay que tener esa cabeza de no calentarse con los jueces y seguir adelante. Aprendí mucho de eso.

Y el torneo en sí, ¿qué te dejó?

Hablamos entre todos los que fuimos de cómo los niveles se emparejan en 3×3, y selecciones como Bolivia que en 5×5 les ganamos fácilmente allá jugamos un amistoso y ganamos con un triple sobre la hora. Al ser pocos jugadores se empareja más, y a nosotros eso también nos favorece.

Contame sobre el torneo de tiro y la medalla de bronce que lograste…

Al principio estaba muy nervioso, no tenía tan claras las reglas y eso, pero aparte se fue transformando en un show. Nos paramos en una esquina y nos iban llamando de a uno, la gente aplaudía, todos te miraban a vos, que es diferente a los partidos en que somos varios. Acá te equivocas y estas solo. En esa primera etapa quedé segundo y clasifiqué, hasta que llegué a la final. Pude haber dado un poco más, me hubiera gustado sacar más, pero sé que una medalla es bastante.

 ¿Qué objetivos personales tenés hoy en día? 

El próximo verano comienza otro proceso de Selección donde quiero estar, y también me gustaría estar en el plantel de primera de Malvín. Mi objetivo es seguir subiendo, quiero poder quedarme más veces a entrenar y mostrarme para que (Pablo) López se interese en mí y poder quedar en el plantel. 

Yendo a lo que hablábamos del estudio, contame qué estás haciendo hoy en día.

Estoy en 6º Medicina, planeo hacer Facultad de Medicina justamente. Tuve muchos vaivenes, pero me decidí por eso, y además quiero seguir jugando al básquetbol. Hay que meterle pero sé que se puede. Hoy en día estudio de mañana, después vengo al club y ya me quedo hasta las nueve de la noche. Estoy más en el club que con la familia, son las cosas que tiene. 

¿Quiénes son tus referentes en el básquetbol? 

Nunca tuve un modelo, pero siempre me gustaron Dražen Petrović y Michael Jordan. Petrović sería el modelo, no es que quiera ser como él, pero me gusta porque su juego combinaba el deseo de gol y de ganar con el jugar en equipo. El juego de Europa del Este me gusta más que la NBA, porque es más básquetbol que show.

Además en cuanto al tiro tuve la suerte de poder participar en una en una clínica en el CEFUBB con García Morales donde explicó muchas cosas, especialmente para eliminar la opción de que la pelota vaya a los costados y tener más posibilidad de que entre. Me gusta estar atento a esas cosas para poder mejorar.