Palermo se vistió de fiesta con la vuelta de Atenas al barrio y las alas negras mostraron su mejor versión al vencer 122-93 a Verdirrojo.

El barrio estaba distinto, la brisa soplaba tenue desde la rambla en una noche que ni el clima quiso arruinar ofreciendo temperaturas primaverales en pleno julio. Atenas volvió a ser local y la cuerda de tambores abrió la fiesta.

Instantes demorado por un problema en uno de sus aros comenzó el juego entre el local y el elenco del Cerro, con las ya clásicas posesiones sin juego por el reclamo de los jugadores. El dueño de casa mostró en los primeros instantes pizcas de su repertorio, con Catalá encendido saco la primera ventaja. Zubiaurre generó desde el pick a 45 grados que no supo defender el rival, desde ese rompimiento, buena sucesión de pases y porcentajes soñados el elenco de Frydman ganaba 13-4 en un abrir y cerrar de ojos. Macanskas de buen inicio, con algo de Monteverde lideraron un 7-0 de los de Nieto que se colocaron a un doble. Ahí cayó el huracán de triples, Zubiaurre y Catalá en modo Curry hacían delirar a su gente. Atenas pasó a defender en zona y logró correr la cancha, Danridge especialista y buenos pasajes de Pose, se floreó el local que se fue 32-17 arriba.

En las tribunas el clima era excelente, canción y colorido de ambas parcialidades que llenaron en un 95% el Antonio María Borderes. El pequeño detalle lo descubrieron los jueces al prohibir el bombo de los atenienses que inmediatamente dejó de sonar pero que no apaciguó el aliento constante.

El segundo cuarto fue una constante, Verdirrojo intentando achicar y Atenas no dejando concretar la faena visitante. Vino bien Massa desde el banco con triples de la esquina, se sumó a lo bueno que estaban realizando Macanskas y Simmons como líderes ofensivos. El verde nunca hizo pie en defensa, donde el local mostró porcentajes monstruosos. Danridge cargó los ataques de un equipo que funcionó bárbaro, interpretó cuando correr y en que momento parar. Se jugaron muchas posesiones y el dueño de casa, más inteligente, controló el trámite.
En el cierre triples de Massa y Lucas Rodríguez le permitieron irse a la visita solo a 12 (58-46) en un cuarto donde no se erraron libres (11/11 Atenas, 9/9 Verdirrojo).

El complemento arrancó con un 12-0 que despojó definitivamente a los espectadores del nerviosismo por el resultado. Los atenienses se dedicaron a disfrutar la vuelta al barrio gozando de su equipo en una expresión fantástica. Los del Cerro nunca pararon de alentar en reconocimiento a un plantel que no jugó mal, pero se encontró con un rival perfecto que lo superó en todo aspecto. Quizás, para el reclamo, queda no haber dado faltas para evitar que su rival corriera la cancha cuando Verdirrojo no llegó a estar en colectivas en el tercer cuarto.

Frydman le dio minutos a Santiso y Galeano que rindieron bárbaro. Insertando jugadores en la rotación, sabiendo que son necesarios para el epílogo del torneo.

El último cuarto sobró, entraron juveniles de los dos lados. Desfachatado Raúl Morales en Verdirrojo, tiró un caño y metió un triple de ocho metros, cuando la bola entró agitó a la hinchada. En el local hubo espacio para conversiones de los más chicos del plantel, de las tribunas bajó el “vamo, vamo los pibes”.

Atenas ganó en el día del regreso al barrio. Si los hinchas disfrutan como hoy y se portan bien, van a ser muchas las noches como esta, y pocas las que deberá salir a alquilar cancha para oficiar de local.

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