Miramar venció a Stockolmo por 79 – 56, en cancha de Tabaré, y disputará el viernes frente a Atenas su chance de meterse entre los cuatro mejores.

Arrancó mejor el monito muy intenso en defensa y forzando el error en las ofensivas del rival. Cristian Mazzuchi en gran nivel junto a Nick Wadell abrieron diferencias para el cebrita. Sin embargo con la buena mano de Rodrigo Pintos y del interminable Luis Silveira, la “S” cambió el trámite y lo puso a su favor. Con una arremetida final de Matías Nicoletti, Miramar logró irse apenas un punto arriba luego del primer cuarto, 16 – 15.

Como en el comienzo del chico anterior, los conducidos por Esteban Yaquinta fueron superiores en el rectángulo de juego. Con Wadell que se hizo sentir en la tabla, aportes de Nicoletti y Martín López, Miramar demostró su superioridad a lo largo de estos diez minutos. Entreverado el azul del Prado se remitió a los impulsos individuales de Trevante Drye y Luca Magnone pero no le alcanzó para descontar, ni para disimular la ausencia de Juan Viana que se fue lesionado en el primer cuarto. Finalmente, y tras libres sobre el cierre de Federico Masner, el monito se quedó con el segundo período por 36 – 25.

El complemento se abrió con doble de Pintos, pero posteriormente, apareció Rodrigo Cardozo dando una buena mano corriendo la cancha, para permitirle a los suyos, ampliar mínimamente la ventaja que traía de la primera mitad. A medida que pasaban los minutos el partido entró en un bache basquetbolístico que le permitió achicar diferencias a los conducidos por Alejandro Santerini, con Drye dominando el rebote ofensivo y encontrando un triple de Nicolás Bartesaghi para ponerse a siete. Pero, el cebrita calentó la mano desde los 6.75 y rompió con facilidad la defensa de la mano de un inspirado reingreso de Nicoletti, para abrir la máxima de 18. Finalmente, Miramar se fue arriba 56 – 43 al último cuarto.

La situación adversa, no sólo en el score, sino también desde lo físico ya que la rotación fue más acotada de lo usual por las lesiones, desdibujaron por completo al equipo de Castro y Pena que no le encontró la vuelta en ningún momento. El mono se dedicó a ampliar ventajas y manejar tranquilamente los últimos minutos ya con varios de los suplentes de ambos en cancha. Rotación completa de los dos entrenadores para el cierre que fue 79 – 56.

La algarabía por un lado, la tristeza del otro, pero orgullo de ambos. Miramar sigue en carrera por el ascenso y se mide ante Atenas al todo o nada. Mientras que Stockolmo se despidió del certamen pero con la frente bien alta, ya que, volvió a ser una grata sorpresa.

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