Uruguay perdió con Venezuela 74-62 y quedó sin chances de ser campeón Sudamericano. El equipo soportó 25 minutos a tope, luego bajó y lo pagó caro.

Uruguay comenzó con una intensidad defensiva admirable pese al 4-0 en contra. Alternó dos defensas en zona 2-3 y una al hombre durante todo el primer cuarto. En el inicio, el dominio del rebote ofensivo del local, complicó a la celeste. Un bestial Mauricio Aguiar con 13 puntos en el primer cuarto –100% efectividad-, un par de triples de Bruno Fitipaldo y una penetración mágica de Luciano Parodi movieron el score uruguay. Conmovió la defensa. La ventaja llegó a ser de seis puntos. En el cierre, la vino tinto abrió el aro a distancia, una bomba de García puso el 18-15 final, con ventaja para los de Signorelli.

En el segundo, Venezuela se puso a mínima. Uruguay bancó la arremetida con dos triples de Fitipaldo y un doble de Batista –primeros puntos de un interno- para abrir 7 (26-19).
El ingreso de Gustavo Barrera y la salida de Luciano Parodi hizo que la celeste perdiera el control del juego, Panchi arriesgó demasiado en algunos pases ofensivos. Vargas, de gran desempeño le permitió al local pasar 30-29.
Ahí llegó la mejor jugada del primer tiempo, bestial asistencia de Barrera a Batista, alley opp soñado para retomar el mando en el score.
De todas formas, de ahí hasta el final, Cubillán aprovechó alguna distacción defensiva de Panchi, y Vargas siguió liderando la ofensiva de los de Néstor García para cerrar 36-31 arriba.

Si bien Uruguay jugó muy bien, pagó caro algunos detalles. El score final no reflejó el esfuerzo celeste que se fue en partido al descanso largo, a pesar de que mereció irse en ventaja.

En el inicio del complemento el local abrió 6. Pero rápidamente el equipo de Signorelli gozó de Fitipaldo en modo capitán, goleando y asistiendo. Además hubo un brillante manejo de Parodi que impuso ritmo de juego y una asistencia soñada que Calfani decoró con volcada. Parcial de 8-1 y Venezuela en penalización para visitar seguido el libre.
Pese a esto, los del Ché García se recuperaron con un bestial trabajo de Cubillán que zafó dos veces de la zona y castigó de 6.75. La salida de Batista hizo perder el dominio en la pintura. Colmenares y Bethelmy se juntaron para convertir. Además hubo una distracción final, con una falta para dar la celeste soportó dos tiros oponentes, el último de García fue adentro para terminar el tercero con un exagerado 54-44.

En el último, con un Vargas soberbio, Venezuela rápidamente liquidó la historia. Uruguay buscó argumentos en las manos mágicas de Gustavo Barrera que brilló en soledad porque encontró compañeros agotados tras un esfuerzo admirable. No alcanzó. El local cerró con autoridad y solo quedó lugar para una baboseada general innecesaria de Colmenares que produjo la respuesta de Batista. Por suerte, se calmó todo y no pasó nada.

Se terminó el sueño sudamericano. El camino recién arranca y, en su transitar, estará la recompensa. Si este es el punto de partida, ilusiona.

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