San Pablo Burgos, el equipo que enamoró a los uruguayos con la presencia de Bruno Fitipaldo, se consagró campeón de la Copa Intercontinental al imponerse a Quimsa por 82-73, los argentinos tuvieron una importante reacción en el segundo tiempo pero no les alcanzó y los españoles se alzaron con el trofeo en el Templo del Rock de Buenos Aires.

Los primeros diez minutos fueron parejos, los santiagueños tuvieron poca efectividad y abusaron del tiro de tres puntos, Diamon Simpson y Fabián Ramírez Barrios no pudieron contra un Vitor Benite intratable, los europeos se fueron arriba 25-20.

En el segundo cuarto, los dirigidos por Joan Peñarroya colocaron un parcial de 10-0 con Benite y Thed McFallen como figuras y se mantuvo con el pie en el acelerador todo el cuarto para ampliar diferencias e irse arriba 53-32 al descanso largo.

Tras el mismo, Burgos salió con todo al inicio de la segunda parte y sacó la máxima de 26 unidades pero Quimsa sacó su orgullo y con Robinson y Cosolito logró colocarse el partido, 67-55 estaban arriba los visitantes.

La ilusión del conjunto dirigido por Sebastián González se pusó a flor de piel cuando con 5 unidades consecutivas de Iván Gramajo logró colocarse a un punto por primera vez en el juego. Alejandro Diez sobre el final logró que su equipo estuviera más a tiro pero los santiagueños no supieron dar ese golpe final y tuvo varias pérdidas en la conducción y manejo de la pelota lo que le permitió a los de Burgos llevarse el trofeo.

Cabe destacar que fue la sexta vez que se disputó la Copa Intercontinental en la vecina orilla tras lo que fueron las ediciones de 1976, 1978, 1983 , 1986 y 1996, siendo la del 83´ la única edición ganada por un conjunto argentino, Obras Sanitarias.