La pandemia afectó a todos a nivel mundial. El deporte, obviamente no es ajeno a este 2020 del terror. Particularmente el básquet, tiene su propia “población de riesgo”. El fenómeno es interesante y celebrable, ya que esos viejitos piolas nos siguen dando alegrías, mostrando su mejor versión a estas alturas de sus vidas.

Comencemos por nuestra aldea, ahora llamada burbuja. Nicolás Mazzarino y Leandro García Morales no necesitan presentación. El salteño, a sus 45 años, venía siendo pieza importante en el segundo mejor equipo de la temporada regular. Más allá de lo que reflejan sus números (26 minutos de promedio por partido), conceptualmente, el último sobreviviente de un título celeste, demostraba su clase tomando la mayor cantidad de decisiones, y las más importantes dentro del rectángulo.

Leandro aún está en competencia, disputando las semifinales con Aguada. Tras una lesión importante en la rodilla, volvió y fue bicampeón con Macabi. Si de resiliencia se trata, después del accidente automovilístico volvió en Modo MVP, siendo fundamental en la presente LUB con el conjunto aguatero. Su presente refleja lo que implica para la Liga Uruguaya. 29 minutos, con una media de casi 20 puntos, siendo el líder y jugador franquicia del candidato a coronarse, resumen lo ultimo (hasta ahora) de LGM.

Miremos fuera de la chacrita, para encontrar otros ejemplos longevos. La generación dorada argentina, marcó un antes y después en Sudamérica. Claramente trascendieron el continente, llegando a Europa y la NBA, manteniendo un legado que ahora impulsan Campazzo, Laprovittola y Deck, entre otros. Dos grandes exponentes del ciclo más exitoso de la albiceleste, aún siguen vigentes.

No hay mal que por bien no venga, incluso en esta vuelta al sol tan compleja, las circunstancias extendieron la carrera de Luis Scola. De haber sido todo según lo planificado, hubiéramos disfrutado de los Juego Olímpicos con la nostalgia de verlo por última vez. Como un señor de cuatro décadas, sigue regalando experiencia y juventud en la Serie A italiana, más precisamente en el Pallacanestro Varese. En una decena de encuentros, vio acción en casi 30 minutos, con 23 tantos de promedio y 6 rebotes. En este momento, se sitúa a tope de los goleadores, en una de las ligas top del viejo continente.

En ese mismo certamen, con sus 38 pinos y varias idas y vueltas en cuanto a destinos recorridos, incluyendo alejamientos y acercamientos al deporte por lesiones, Carlos Delfino defiende al Victoria Libertas Pesaro. Estando en mitad de tabla (el lancha o cabeza) se hizo presente con 13 unidades cada 28 minutos disputados.

Culturalmente, la influencia rioplatense siempre ha sido mayor en nuestro país. Igualmente, algunos cracks brasileños son bien familiares, por tantos torneos sudamericanos y también por la globalidad del mundo básquet que tenemos a disposición.

Un ejemplo bastante cercano, es el de Marcelinho Huertas. Su carrera lo tuvo con un pasaje importante por la NBA con Los Ángeles Lakers, aunque recaló nuevamente en España. A sus 37 se divierte en Iberostar Tenerife, junto a Bruno Fitipaldo. El nacido en San Pablo, reafirma su calidad con 15 puntos y 6 asistencias en 13 encuentros, mejorando ampliamente los números de toda su carrera. Por si fuera poco, el equipo está segundo (12 ganados y uno perdido) por detrás del Real Madrid y delante del Barcelona.

Marcus Vinicius (Marquinhos), es el más joven de esta camada de influencers. A sus 36, el carioca se da el gusto de estar en una institución enorme de su ciudad, como lo es Flamengo. También con algún pasaje por Estados Unidos e Italia, el alero es símbolo del Fla, gracias a que mantiene sus registros históricos en rebotes y asistencias. Es el cuarto goleador en uno de los punteros de Brasil, rodeado por González, Balbi, Hettsheimer y Olivinha

Seguramente haya más ejemplos valiosos que ilustren a los jóvenes (para la vida), pero con mucho camino recorrido en el profesionalismo. No solamente en el cono sur, también con otras nacionalidades. Si bien los retiros de las principales figuras, no se han precipitado por la incertidumbre e inactividad de este año, en otras disciplinas cuentan los casos de quienes se les dificultó el hecho de dejar de entrenar, o pasar a una modalidad virtual por largos períodos, a estas alturas de sus carreras, optando por dejar en cuarentena para siempre al jugador. Con más razón, es momento de reconocer a nuestros mayores. De agradecerles por el ejemplo que significan para los que están comenzando, y de pedirles que sigan soplando como el viento, para que el último baile demore en llegar.