Las únicas 3 ligas de básquet profesional en el mundo que una vez detenidas en Marzo por la pandemia, se retomaron para su finalización en lugar de ser canceladas definitivamente, fueron:

1. La NBA (la mejor liga del mundo)

2. La ACB (la mejor liga del mundo luego de la NBA)

3. La LUB

 1. Burbuja NBA en Orlando: costó 150 millones de dólares, y se decretó que los equipos que al momento de la suspensión no llegaban a playoff, quedaban afuera hasta la próxima edición.

2. Burbuja ACB en Valencia: costó 1.5 millones de euros, duró 10 días y limitaron los playoff (incluida la final) al mejor de un solo juego y punto.

3. LUB: se congeló el torneo en Marzo, y 8 meses después se descongela y continúa exactamente igual a como venía previsto pre-pandemia: partidos de desempate, playoff al mejor de 5 y final al mejor de 7 juegos. A su vez, eso llevó a acortar la LUB 2020-21 a cuatro meses (febrero-mayo).

En su momento los compromisos asumidos con la televisión no dejaron mucho margen para innovar ni para adaptarnos a la nueva situación; pero hoy estamos sin básquetbol y la televisión sin producto para vender.

El resto de Ligas del mundo (Brasil, Argentina, México, Francia, Italia, Australia, etc) dieron por finalizadas sus respectivas Ligas en Marzo, y comenzaron la Liga 2020-21 en las fechas de siempre (octubre-noviembre) y con la duración de siempre (octubre-mayo), y lógicamente tampoco escapan a sus compromisos con sponsors y televisación.   

Tal vez, esta realidad de la pandemia que hoy nos vuelve a pegar (porque ya nos pegó en Marzo), pueda hacernos reaccionar y entonces aprovechemos, AHORA SI, la oportunidad de EVALUAR, PENSAR y RE-DEFINIR qué basketball queremos.

Es algo que nunca hacemos porque estamos en plena vorágine de competencias, playoff, período de pases, etc etc. Pero hoy está todo detenido y el futuro inmediato es incierto, por lo cual podría ser muy productivo aprovechar este tiempo de incertidumbre, en el cual el básquet no tiene el control de lo que puede suceder (depende del gobierno), en trabajar sobre lo que sí tiene control:

Planificar, definir y establecer formatos de competencia simultáneos (LUB – Metro – DTA) que den más trabajo a jugadores jueces y entrenadores, integrar más jugadores en vez de limitar el número de fichas mayores nacionales, y darle la oportunidad a los entrenadores uruguayos de que trabajen en forma profesional y no como un hobby, en el entendido que entrenadores 100% profesionales tanto a nivel de LUB como de formativas solo tendrá un efecto positivo en el nivel de los jugadores, en el nivel de juego, y en definitiva de la calidad del producto final.

La BUA está organizada ahora de manera consolidada, los dirigentes de los clubes hacen milagros logrando la viabilidad económica de sus instituciones, la FUBB gestiona por todos los medios posibles para que haya actividad en LUB, Metro, femenino, formativas y Selecciones, los agentes adaptan los contratos a la nueva realidad y los periodistas cumplen una labor de difusión invalorable a pesar de bajarse un montón de sponsors;

Pongamos toda esa creatividad y esfuerzo al servicio de TODO EL BÁSQUET, logremos transformar este tiempo de tregua que “nos brinda” el covid en una oportunidad para levantar la mira, tengamos la grandeza de pensar en el bien común (al menos mientras dura el parate forzado…) y aprovechemos ese parate para sentar bases sólidas de un básquet profesional a LARGO PLAZO.

Hay capacidad de sobra en todos los estamentos (dirigentes, jugadores, entrenadores, jueces, agentes y periodistas); para poder plasmarla en una mejora del basket todo, sería clave escuchar y valorar el aporte del otro, ceder un poco en nuestro ego y darnos cuenta que no tenemos la verdad revelada, y humildad para entender que nadie pierde la hombría si acepta que se equivocó. Hablando como entrenador, la cantidad de errores que cometemos en nuestra actividad es enorme, y los usamos como herramienta para aprender. No tengo nada para mejorar ni evolucionar sí creo que nunca me equivoco.  

En definitiva, si logramos por una vez TRABAJAR JUNTOS para mejorar el bien común (el “producto básquetbol”), planificando para un horizonte más amplio que el torneo actual, nos vamos a beneficiar todos (profesionales, clubes, TV, prensa). Lograr esa unidad es el desafío más grande que tenemos.