A pesar de que la bola no fue al aire entre Nacional y Aguada, varios de los chicos tricolores cumplieron su sueño de haberse cambiado en el Antel Arena. Fuimos tras la palabra de uno de ellos, Stefano Di Prato, quien con 14 años nos contó sus sensaciones de haber vestido la camiseta del equipo de sus amores.

El Infantil tricolor comenzó contándonos como se enteró de que iba a estar en cancha y sus sensaciones tras la noticia: “Fue rarísimo porque yo estaba en el liceo, llegué a casa, mi padre vino y me dijo que si se jugaba el partido, podía formar parte del plantel. Después pasó un rato, se hicieron las tres de la tarde cuando recibí la información que estaba en la lista de los convocados”.

“Fue un día de muchísimo nerviosismo, sobre todo apenas me enteré que podía ser que hubiese una oportunidad que yo podía formar parte del plantel. Fue una locura, no me lo imaginé en ningún momento. Cuando me enteré de eso, me dijeron que no se jugaba y al poco rato se confirmó que sí”, agregó respecto a su día y a toda la incertidumbre que trajo el jugar o no el partido.

Explicó todo su sentir rumbo al Antel Arena y al ingresar a la cancha: “Salí de mi casa y ya estaba nervioso. No caía en que estaba yendo al Antel Arena a probablemente enfrentar a Aguada, aunque después se supo que no se iba a jugar, que lo había suspendido el gobierno. Llegué y cuando entramos, fuimos a los vestuarios y el simple hecho de ponerme la camiseta de Nacional, la que usaron en cada uno de los partidos, ya me había generado muchísima ilusión. Muy contento después de esa experiencia. Del Antel Arena nada para decir. Es un gran estadio, tremenda cancha de básquetbol y creo que es el sueño de muchos uruguayos jugar ahí. El simple hecho de que yo hubiera hecho el calentamiento ahí me hace un privilegiado”.

A pocos minutos de iniciar el partido, Alejandro Balbi les comunicó a los chicos que no iban a jugar para no ser expuestos al virus. De esta charla Di Prato nos dijo: “Fue un poco en el momento la desilusión, porque fue una tristeza. Aunque ciertamente me alivió porque no era sano jugar ese partido en realidad. Éramos todos chicos, ninguno había pisado una cancha profesionalmente, solo Ignacio Cardona. Fue un poco el alivio pero también la desilusión. Creo que hubiera sido una vergüenza que nos hubieran dejado jugar ese partido, sabiendo que éramos ocho jugadores, no teníamos técnico, además ellos eran profesionales y casi ninguno de nosotros había pisado la cancha de esa manera”.

De lo que se lleva como recuerdo contó: “Me llevo el recuerdo de que estuve ahí cuando el club vino a pedírmelo. El club nos ofreció si queríamos ir a representar a Nacional en este partido, que tristemente no se dio. Lo que me llevo es simplemente haber estado ahí cuando el equipo me lo pidió, cuando me necesitaron. El recuerdo mayor es la camiseta blanca que usamos durante el calentamiento, la que dice #EsEnLaCancha, que tiene un significado bastante directo”.

Por último se refirió a los comentarios de crítica acerca de la presencia de los chicos en el partido: “Nosotros no fuimos usados por el club. Fue todo una oferta a la que te podías adherir si querías y si no, podías no hacerlo. Nuestros padres dejaron que lo hiciéramos porque ellos saben que pertenecemos a un equipo y que cuando el equipo precise de nosotros, ahí vamos a estar”.